El pasado sábado 3 de octubre, 9.634 personas se sentaron en alguna de las sedes habilitadas en 24 localidades de la Comunitat Valenciana para enfrentarse a las pruebas escritas de los niveles B2, C1 y C2 de la Junta Qualificadora de Coneixements de Valencià (JQCV). Una cifra que, leída de corrida, puede parecer un simple dato administrativo, pero que esconde algo mucho más cotidiano: miles de ciudadanos que dedican meses a estudiar gramática, comprensión lectora y expresión escrita para obtener un papel que acredite lo que ya saben —o lo que han aprendido— sobre su propia lengua.
Los niveles avanzados, los más concurridos
El reparto por niveles revela dónde se concentra el grueso del esfuerzo colectivo. El C1 fue, con diferencia, el nivel más concurrido: 5.152 aspirantes se presentaron de los 8.564 matriculados, lo que supone una participación del 60,16%. Por detrás, el C2 reunió a 3.633 personas de las 6.166 inscritas (58,92%). El nivel B2, el de acceso más reciente a esta convocatoria específica, contó con 849 presentados sobre 1.653 matriculados, alcanzando el 51,36% de participación. En conjunto, la tasa global de los tres niveles se situó en el 58,81%.
No es un dato menor. La JQCV lleva más de treinta años acreditando los distintos grados de conocimiento del valenciano , y organiza anualmente las pruebas oficiales para acreditar los niveles A2, B1, B2, C1 y C2, además de los certificados de lenguajes específicos . La demanda sostenida de plazas —especialmente en los niveles superiores— refleja que el certificado no es solo un trámite burocrático: tiene valor en el mercado laboral, en las oposiciones y en la vida profesional dentro de la administración pública valenciana.
Qué se evaluó ese sábado
En esta primera jornada, los aspirantes de los tres niveles fueron evaluados en comprensión escrita, estructuras lingüísticas y expresión e interacción escritas. Los candidatos al B2 tuvieron, además, una prueba adicional de comprensión oral. No es casual que el examen se diseñe en dos fases separadas por semanas: la JQCV certifica oficialmente los diferentes niveles de competencia en valenciano conforme al Marco Europeo Común de Referencia para las Lenguas , el mismo sistema de referencia que regula el aprendizaje de inglés, francés o alemán en toda Europa. Seguir ese estándar implica evaluar por separado las destrezas escritas y orales.
La parte oral llegará en las próximas semanas. Los candidatos al C1 deberán hacer frente a esta segunda fase el sábado 17 de octubre. Valencia capital, por el elevado volumen de inscritos, habilitará sesiones de mañana y tarde ese mismo día. Los aspirantes de B2 y C2, por su parte, tienen marcado el sábado 24 de octubre en el calendario. Los horarios individuales ya están disponibles en la web de la JQCV.
La lectura institucional: confianza y rigor
Vicent Satorres, director general de Política Lingüística, valoró positivamente los datos de participación y quiso destacar el trabajo de todos los implicados en la jornada.
"La participación registrada vuelve a poner de manifiesto el interés de la ciudadanía por acreditar sus conocimientos de valenciano y la confianza en unas pruebas que garantizan una evaluación rigurosa, homogénea y adaptada a los niveles del Marco Europeo Común de Referencia para las Lenguas." - Vicent Satorres, director general de Política Lingüística de la Vicepresidència Segona i Conselleria de Presidència
Satorres también agradeció "el esfuerzo de las personas aspirantes y la labor del personal examinador, coordinador y colaborador" que hace posible el desarrollo de las pruebas en todas las sedes, y subrayó que la JQCV presta un servicio público esencial para facilitar la acreditación oficial de la competencia lingüística.
Un termómetro del interés por el valenciano
En 2025, la participación en las pruebas de valenciano se situó en torno al 58% en varios niveles , lo que sugiere que la convocatoria de 2026 mantiene una tendencia estable en los niveles avanzados. La participación en las pruebas de A2 y B1, por su parte, ha aumentado 17,53 puntos en 2026 , una señal de que el interés por certificar el valenciano crece también en los niveles iniciales. La lengua propia de la Comunitat Valenciana sigue generando una demanda real de acreditación oficial, y la JQCV, con décadas de historia a sus espaldas, continúa siendo el principal instrumento para convertir ese interés en un certificado reconocido.


