La escapada de Valencia que recomienda National Geographic: un pueblo medieval con Patrimonio de la Humanidad y una leyenda de 1392

No todos los pueblos medievales guardan una historia así. Este rincón de Valencia ha llamado la atención de National Geographic por motivos que van más allá de sus calles y su castillo.

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La escapada de Valencia que recomienda National Geographic: un pueblo medieval con Patrimonio de la Humanidad y una leyenda de 1392
La escapada de Valencia que recomienda National Geographic: un pueblo medieval con Patrimonio de la Humanidad y una leyenda de 1392

National Geographic ha puesto el foco en Ayora, y no solo por su perfil de villa histórica del interior de Valencia. Lo singular aquí es que una misma escapada reúne una leyenda de 1392 ligada al fin de la peste y el hambre, arte rupestre reconocido por la Unesco y las ruinas de una fortaleza fronteriza que todavía dominan el paisaje.

En el Valle de Ayora Cofrentes, este municipio conserva un legado poco habitual en tan poco espacio. Entre calles de casas de colores, iglesias levantadas entre los siglos XVI y XVIII y restos defensivos del siglo XIII, Ayora deja ver capas de historia muy distintas que siguen presentes en el casco urbano y en su entorno inmediato.

Ayora recuerda cada enero un milagro que la tradición sitúa en 1392

La memoria local mantiene viva una rogativa anual que, según la leyenda, puso fin a la peste y al hambre por mediación del Santo Ángel. Aquel episodio, situado en 1392, sigue marcando el calendario del municipio.

Cada segundo lunes de enero, la romería conmemora ese milagro y reúne a miles de fieles. No es un detalle menor dentro de la historia local, sino una celebración que enlaza el relato medieval de Ayora con una práctica que todavía convoca a vecinos y visitantes.

Ese poso histórico también aparece en el centro urbano, donde el trazado de calles estrechas y algunas viviendas conservan influencia musulmana, sobre todo en el barrio de Los Altos. A esa red de callejuelas se suman edificios como la iglesia de la Asunción de Nuestra Señora y la iglesia Santa María la Mayor, además de varias casas señoriales que completan el perfil monumental del municipio.

Los abrigos rupestres y el castillo concentran siglos de historia en pocos kilómetros

Fuera del casco urbano, Ayora reúne otro de sus rasgos más singulares. Los abrigos de Tortosilla y El Sordo guardan arte rupestre prehistórico reconocido como Patrimonio Mundial por la Unesco desde 1998, una distinción que sitúa al municipio dentro de uno de los grandes conjuntos arqueológicos del arco mediterráneo.

Muy cerca, el entorno amplía aún más esa lectura del territorio con el poblado ibérico de Castellar de Meca, citado entre los yacimientos más destacados de la Edad del Bronce en la península. En esa misma línea de escapadas con paisaje e historia, el interior valenciano también deja rutas como las pozas con arte rupestre de la Canal de Navarrés.

Después de la Reconquista, Ayora se consolidó como villa fronteriza y levantó construcciones defensivas y religiosas que explican buena parte de su identidad. El castillo fue la pieza central de ese sistema, una gran fortaleza con murallas y torreones de la que hoy todavía quedan restos visibles que datan del siglo XIII.

La Guerra de Sucesión acabó con aquella construcción y dejó el conjunto reducido a ruinas. Aun así, su silueta sigue funcionando como una de las imágenes más reconocibles de Ayora, igual que ocurre en otros pueblos del interior valenciano donde castillos y patrimonio medieval continúan marcando la visita.

La visita gana sentido cuando se recorre Ayora como un lugar de capas superpuestas. La leyenda del Santo Ángel, los abrigos prehistóricos, Castellar de Meca, las iglesias y el castillo forman un itinerario donde cada época aparece apoyada en una referencia concreta del municipio o de su entorno.

La romería del Santo Ángel se celebra cada segundo lunes de enero, un dato clave para encajar la visita si se quiere coincidir con la conmemoración más multitudinaria del calendario local.