Hay árboles que llevan siglos en pie antes de que existiera la ciudad que los rodea. Otros son testigos mudos de batallas, sequías o generaciones enteras de una misma familia. La Comunitat Valenciana lleva dos décadas construyendo un sistema legal para que ninguno de estos 'monumentos vivos' desaparezca sin dejar rastro, y los números hablan por sí solos: de 844 ejemplares catalogados en 2012 a 2.439 en la actualidad, triplicando el patrimonio protegido en poco más de una década.
Esta semana se conmemora el 20 aniversario de la Ley 4/2006, de 19 de mayo, de Patrimonio Arbóreo Monumental de la Generalitat, una norma que estableció un marco legislativo propio para la protección y gestión del patrimonio arbóreo monumental de la Comunitat Valenciana. No era un capricho legislativo. Se calcula que a lo largo del siglo XX las condiciones históricas y económicas propiciaron la pérdida de una parte sustancial del patrimonio arbóreo sobresaliente de la Comunitat Valenciana. La ley nació, precisamente, para evitar que esa sangría continuara.
La comunidad autónoma que más árboles protege en todo el Estado
La Comunitat Valenciana es la comunidad autónoma de todo el Estado español que más árboles tiene protegidos. No es un título honorífico sin sustento: detrás hay un modelo de gestión que ha ido madurando desde los primeros inventarios de campo hasta convertirse en un sistema de referencia. El director general del Medio Natural y Animal, Luis Gomis, ha señalado que la región es "la primera autonomía en cuanto a número de árboles protegidos, gracias, en gran medida, a que contamos con una normativa ambiciosa con una diversidad de criterios para la protección de ejemplares."
"Pionera en la protección del patrimonio arbóreo, clave fundamental para conservar nuestra biodiversidad y trabajar contra el calentamiento global." - Luis Gomis, director general del Medio Natural y Animal de la Generalitat Valenciana
Para que un árbol entre en el catálogo no basta con ser viejo o alto. La protección genérica ampara los ejemplares de cualquier especie arbórea que igualen o superen uno o más de los siguientes parámetros: 350 años de edad, 30 metros de altura, 6 metros de perímetro de tronco medido a 1,30 metros de la base, o 25 metros de diámetro mayor de copa. Pero el sistema también contempla excepciones: existen disposiciones para aquellos árboles que no cumplan con esos parámetros de edad, altura o perímetro, pero se encuentran en peligro y se consideran merecedores de protección. Una flexibilidad que ha permitido ampliar notablemente el catálogo.
De los inventarios de campo a la gestión activa del territorio
El sistema no se construyó de un día para otro. Durante los primeros años, entre 2006 y 2010, los esfuerzos se concentraron en recorrer el territorio, identificar ejemplares y sentar las bases de una base de datos que hoy es el eje del sistema. En 2012 se publicó la primera edición formal del Catálogo con 844 árboles, y ese mismo año se incorporó la capa de ejemplares protegidos al Visor Cartográfico del Institut Cartogràfic de la Generalitat Valenciana, haciendo accesible su localización a cualquier ciudadano o gestor territorial. Las revisiones posteriores se realizaron en 2013, 2016 y 2020, hasta llegar a la cifra actual.
El salto cualitativo llegó a partir de 2016, cuando el modelo pasó de inventariar a intervenir activamente. En 2016, el Consell comenzó un proceso participativo para hacer efectivo el despliegue normativo que la ley requería, lo que permitió aclarar dudas de interpretación de la Ley 4/2006 y establecer el procedimiento de cálculo del coeficiente de monumentalidad. Este coeficiente es la herramienta que permite ponderar todas las características de un ejemplar y decidir con criterios técnicos si merece protección.
En 2018, la aprobación del Decreto 154/2018 supuso otro hito al estandarizar los criterios de medición y valoración de los árboles, reforzando la seguridad jurídica y técnica del sistema. Ya no habría margen para la ambigüedad a la hora de decidir qué árbol entra o no en el catálogo. Hoy, desde la Dirección General de Medio Natural y Animal, se ofrece asesoramiento técnico a los titulares de los ejemplares cuando surgen dudas, con comprobaciones in situ e informes técnicos o intervenciones directas cuando la conservación de un árbol está en riesgo.
Cuando un árbol puede frenar una obra
Quizás el cambio más silencioso —y al mismo tiempo el más profundo— ha sido la irrupción del arbolado monumental en la planificación del territorio. Desde 2020, estos ejemplares se tienen en cuenta de forma sistemática en procesos de evaluación ambiental, planeamiento urbanístico y proyectos de infraestructuras. Un árbol catalogado puede, literalmente, condicionar el trazado de una carretera o paralizar un desarrollo urbanístico. Ha dejado de ser un elemento decorativo del paisaje para convertirse en una variable estructural con peso jurídico real.
Todo el sistema se apoya en herramientas digitales como el visor cartográfico, que permite a cualquier persona localizar y consultar los ejemplares protegidos en todo el territorio valenciano. Con estas herramientas se pretende divulgar la importancia medioambiental y cultural del arbolado monumental y los bosques maduros como reductos de biodiversidad, testigos del cambio climático, generadores de paisaje y dinamizadores de las economías rurales.
El catálogo lo gestiona y coordina el Centro para la Investigación y Experimentación Forestal (CIEF), dependiente de la Dirección General de Medio Natural y Animal de la Vicepresidencia Tercera y Conselleria de Medio Ambiente, Infraestructuras, Territorio y de la Recuperación. Un equipo técnico que no solo registra, sino que hace seguimiento continuo de cada uno de esos más de 2.400 árboles. La Conselleria presentó a principios de 2023 la Estrategia de Biodiversidad Comunitat Valenciana 2030, dentro de la cual está alineada la importancia de los árboles monumentales como patrimonio natural vivo, clave en su pervivencia y como reservorio ambiental y cultural del territorio valenciano. Veinte años después de aquella ley pionera, los monumentos más antiguos de la Comunitat Valenciana siguen en pie, y ahora tienen quien los defienda.


