Menos desperdicio, más arroz: la UMH explora un nuevo uso para la paja de los campos valencianos

La investigación busca aprovechar sus compuestos antioxidantes y antimicrobianos para desarrollar envases de nueva generación

Guardar

La próxima vida de la paja del arroz podría estar en los envases de comida
La próxima vida de la paja del arroz podría estar en los envases de comida
Añadir ValènciaExtra.com como fuente preferida de Google de forma gratuita. Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.
Activar ahora

 

¿Y si la paja que queda en los arrozales valencianos después de la cosecha sirviera para que la comida durase más tiempo? Esa es la idea que hay detrás de RiceCycle, un proyecto de investigación liderado por Francisco Javier Álvarez, investigador posdoctoral del Instituto de Investigación en Biotecnología y Salud de la Universidad Miguel Hernández (UMH), que estudia cómo aprovechar este residuo agrícola para desarrollar envases biodegradables capaces de ayudar a frenar el deterioro de los alimentos.

Un envase que actúa cuando el alimento lo necesita

La propuesta va más allá de los recipientes que simplemente protegen la comida. El equipo investiga cómo incorporar a los materiales compuestos naturales de la paja del arroz con propiedades antioxidantes y antimicrobianas, con el objetivo de prolongar la vida útil de los productos y reducir el desperdicio alimentario.

La clave está en la nanotecnología. El material se diseñaría para responder a determinados estímulos, como cambios de temperatura, presencia de gases, daños físicos o exposición excesiva a la luz. Cuando se den esas condiciones, podría liberar de forma controlada los polifenoles de la paja, en lugar de hacerlo continuamente.

El proyecto contempla distintas aplicaciones: desde películas tipo film para alimentos frescos hasta bandejas destinadas a comidas preparadas. En ambos casos, la intención es que el envase aporte algo más que una barrera física y ayude a conservar el producto durante más tiempo.

De residuo agrícola a materia prima con valor

RiceCycle también busca dar una nueva utilidad a la paja que queda en los campos tras la cosecha del arroz, cuya gestión supone un reto para la agricultura valenciana. Aprovecharla para fabricar materiales de envasado podría abrir una vía para su recogida y comercialización, además de ofrecer una posible fuente de ingresos a los agricultores.

Para que la idea funcione, sin embargo, no basta con que el material dé buenos resultados en el laboratorio. El equipo estudia procesos de extracción que sean sencillos y sostenibles, tanto desde el punto de vista económico como medioambiental. También tendrá que resolver una dificultad práctica: la paja ocupa mucho volumen y pesa poco, por lo que transportarla y almacenarla puede encarecer el proceso.

Por eso, una de las posibilidades que se plantea es estudiar futuras instalaciones de transformación cerca de las zonas productoras. La viabilidad de todo el proceso será fundamental para que este residuo pueda convertirse en un recurso aprovechable a mayor escala.

Una investigación que todavía tiene camino por delante

El proyecto se encuentra en fase de investigación y desarrollo. El equipo ya ha completado la primera etapa, centrada en obtener el extracto bioactivo de la paja, y trabaja ahora en crear el material que permitirá incorporarlo al futuro envase.

Los siguientes pasos serán comprobar cómo se comporta ese material, si puede incorporar y liberar los compuestos de manera controlada y cómo responde al aplicarlo a distintos alimentos y formatos. Por ahora, se trata de una línea de investigación en desarrollo, no de un envase listo para llegar al mercado.

RiceCycle cuenta con financiación de la Fundación Daniel y Nina Carasso, a través de su programa Daniel Carasso Fellowship 2025, y forma parte de la Comunidad SABE. Su planteamiento combina dos objetivos: explorar nuevos usos para un residuo agrícola abundante y buscar alternativas de envasado que contribuyan a reducir la cantidad de comida que termina desperdiciándose.