L'Albufera se reinventa tras la dana: 187 millones invertidos, 5,5 km de cables soterrados y una candidatura a Reserva de la Biosfera en marcha

La Generalitat y la dana suman 187 M€ para recuperar l'Albufera: soterran cables, limpian acequias y aspiran a ser Reserva de la Biosfera.

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Visita a l'Albufera
Visita a l'Albufera

Siete meses después de que la dana del 29 de octubre de 2024 arrasara l'Albufera con toneladas de escombros, barro y residuos, la Generalitat Valenciana presenta las cuentas de lo que ha costado devolverle la vida al humedal más icónico del Mediterráneo español: más de 187 millones de euros invertidos y un plan de futuro que incluye, entre otras novedades, el soterramiento de 5,5 kilómetros de tendido eléctrico aéreo en colaboración con Iberdrola. La presentación del denominado Plan Albufera tuvo lugar tras el pleno extraordinario del Consell celebrado en el propio parque natural, coincidiendo con el Día Mundial del Medio Ambiente.

Un esfuerzo histórico medido en cifras

La barrancada golpeó con una fuerza inusitada el parque natural. El nivel del agua aumentó casi un metro tras recibir entre un 50% y un 70% más de líquido del que el sistema maneja habitualmente durante todo un año. El humedal alberga más de 372 especies de aves y peces en peligro de extinción, así como arrozales que representan el 17% de la producción de arroz española, y la riada arrastró toneladas de escombros, barro y residuos hasta el agua, convirtiendo múltiples zonas de la laguna litoral en un vertedero. El desafío, por tanto, era de una magnitud difícilmente comparable con cualquier emergencia ambiental anterior en la Comunitat Valenciana.

Para hacer frente a ello, la Generalitat ha invertido 100 millones de euros en la retirada de residuos en los municipios ribereños, a los que se suman al menos 15 millones adicionales para el dragado selectivo del parque. La modernización de la Acequia Real del Júcar se ha presupuestado en 25,7 millones de euros —con el objetivo de ahorrar agua y reforzar los aportes ambientales al lago—, y la ampliación de la depuradora de Riba-roja ha supuesto otros 23,6 millones. La Confederación Hidrográfica del Júcar ha realizado más de 75.000 analíticas para evaluar la evolución del ecosistema, y los resultados muestran que, desde marzo de 2025, los niveles han vuelto a valores similares a los previos a la dana.

"L'Albufera fue una esponja durante la dana, que ayudó a laminar la avenida de agua y redujo la fuerza del caudal" - Susana Camarero, vicepresidenta primera y consellera de Vivienda, Empleo, Juventud e Igualdad de la Generalitat Valenciana

Iberdrola entra en escena: cables bajo tierra y carril ciclopeatonal

La novedad más llamativa del Plan Albufera es la que protagoniza Iberdrola. La compañía eléctrica va a eliminar 5,5 kilómetros de líneas aéreas y retirar 90 apoyos que discurren por el entorno de El Saler y la Gola de Pujol, enterrando el tendido bajo tierra en una intervención que se presenta como modelo de colaboración público-privada. Iberdrola invertirá seis millones de euros en este proyecto, mientras que la Generalitat facilita y agiliza la tramitación administrativa.

Las ventajas van más allá de lo estético. El soterramiento permitirá construir un nuevo carril ciclopeatonal sobre las infraestructuras enterradas, desarrollar cinco nuevas líneas subterráneas que mejorarán el suministro eléctrico de las pedanías del sur de Valencia y descongestionar el tráfico en la CV-500, una carretera que atraviesa el corazón del parque natural y que soporta una intensa circulación de vehículos. Una sola actuación, varios problemas resueltos a la vez.

De esponja natural a modelo replicable

La dana dejó una lección inesperada: el parque natural actuó como amortiguador hídrico en el peor momento. Esa capacidad de absorción que l'Albufera demostró durante la catástrofe es ahora la inspiración para una apuesta más ambiciosa. Según Camarero, la Generalitat prevé replicar ese modelo con la creación de parques inundables que trazarán 72 kilómetros de nuevos recorridos verdes y fluviales, ciclorrutas y zonas de disfrute al aire libre.

"L'Albufera es una seña de identidad" - Vicente Martínez Mus, vicepresidente tercero y conseller de Medio Ambiente, Infraestructuras, Territorio y de la Recuperación de la Generalitat Valenciana

Para el conseller, el parque natural es un ejemplo único de cómo la actividad económica —especialmente el cultivo del arroz— puede integrarse en un ecosistema de altísimo valor ecológico sin renunciar a su preservación. Una compatibilidad que no siempre resulta fácil de demostrar, y que l'Albufera lleva siglos encarnando.

Candidatura a Reserva de la Biosfera y vuelta a la vida

El momento político también resulta significativo. El parque natural está en pleno proceso de evaluación de su candidatura para convertirse en Reserva de la Biosfera de la Unesco, una distinción que reconocería internacionalmente la singularidad del ecosistema y el modelo de gestión que combina producción agraria y conservación ambiental. La vicepresidenta Camarero ha destacado el "consenso histórico" logrado entre diferentes administraciones para impulsar esa solicitud, algo que, en el contexto de la política valenciana, no es un detalle menor.

En paralelo, la Generalitat ha firmado el I Pacto del Agua por l'Albufera, que hará posible que el lago reciba agua de los regantes del río Júcar y del río Turia, reforzando los aportes hídricos que el parque necesita para mantenerse vivo. Entre las medidas tecnológicas, destaca la instalación de un "gemelo digital" en l'Albufera, que permitirá reflejar en tiempo real el estado actual del lago y facilitar la monitorización de su ecosistema.

El acto de presentación del Plan Albufera concluyó con un gesto simbólico pero cargado de significado: la suelta de varias especies de ánades en el embarcadero de La Granja, un centro que en el último año ha acogido y cuidado más de 9.300 aves, tortugas y pequeños mamíferos reintroducidos en el entorno del parque. Mientras los patos volvían al lago, la Generalitat dejaba claro que recuperar l'Albufera no es solo una cuestión ambiental: es también una apuesta por la identidad, la economía y la resiliencia de toda una región.