Un macho y una hembra. Dos pollos de quebrantahuesos acaban de instalarse entre las montañas que separan Bel de La Pobla de Benifassà, en el interior de Castellón. Son los protagonistas de la novena edición consecutiva del proyecto 'Benvingut de nou, trencaossos', impulsado por la Generalitat Valenciana para devolver a estos cielos una de las aves más amenazadas del continente europeo. Una especie que, a finales del siglo XIX, se extinguió en este territorio y cuyo regreso, décadas después, depende en buena medida de la paciencia, la técnica y la voluntad colectiva.
El regreso de un gigante del aire
El quebrantahuesos —Gypaetus barbatus, conocido popularmente en la zona como crebalòs— no es un ave cualquiera. Con una envergadura alar de entre 2,75 y 3 metros, puede alcanzar los 114 centímetros de alto y pesar hasta 7 kilos. Es una de las aves europeas más grandes y la única en el mundo especializada en el consumo de huesos. Esa singularidad gastronómica le da un papel ecológico insustituible: sin él, la cadena trófica de los ecosistemas de montaña pierde uno de sus eslabones más eficientes. Esta ave se encuentra en peligro de extinción en toda Europa y ha desaparecido de regiones donde antes tenía una presencia importante.
A principios del siglo XX vivía en Els Ports y en los principales macizos de la Península. A comienzos de los años 80, la especie sufría una situación crítica; en Cataluña solo había cinco o seis parejas en el Pirineo occidental. Desde entonces, décadas de protección y seguimiento han permitido una recuperación gradual. Gracias a diversas acciones de protección enmarcadas en planes de recuperación, el número de territorios ha ido aumentando, hasta los 45 actuales, concentrados en el Pirineo y el Prepirineo.
Nueve años construyendo una población
El proyecto de reintroducción en la Tinença de Benifassà se inició en 2018. Se trata de una iniciativa en la que participan la Generalitat Valenciana, la Generalitat de Cataluña y el Gobierno de Aragón, así como la Vulture Conservation Foundation y el Ministerio de Transición Ecológica. El esfuerzo acumulado empieza a dar sus frutos: por primera vez desde hace más de un siglo, una pareja de quebrantahuesos ha vuelto a volar sobre los parajes de la Tinença de Benifassà.
Los dos nuevos pollos presentados en el acto celebrado en Bel, localidad del término municipal de Rosell, representan la novena incorporación consecutiva al programa. No son solo dos aves más: son la prueba de que el método funciona. El equipo técnico del proyecto los ha trasladado hasta el punto conocido como hacking, situado entre las montañas de Bel y La Pobla de Benifassà, donde permanecerán aproximadamente un mes en período de adaptación antes de emprender sus primeros vuelos y comenzar a explorar el territorio por su cuenta.
La liberación de pollos se realiza mediante la técnica de cría campestre de aves criadas en cautividad, procedentes de centros especializados y zoológicos de toda Europa. Una logística transnacional al servicio de la biodiversidad local.
Los niños también ponen nombre al futuro
Hay un detalle en este proyecto que merece detenerse un instante: los nombres de los dos nuevos pollos han sido elegidos previamente por el alumnado del CRA La Bardissa de los aularios de Rossell y La Pobla de Benifassà, que participa así en el proyecto de conservación y sensibilización ambiental. Una forma de hacer que la conservación no sea solo cosa de técnicos y administraciones, sino también de los vecinos del territorio, de los más jóvenes sobre todo, que crecerán sabiendo que ellos también tuvieron algo que ver en el regreso del quebrantahuesos a sus montañas.
Representantes de los ayuntamientos implicados, del proyecto de reintroducción y del ámbito medioambiental han destacado la importancia de continuar trabajando de forma conjunta para recuperar la presencia del quebrantahuesos en estas montañas y reforzar la biodiversidad del entorno natural de la Tinença de Benifassà.
Una especie prioritaria para Europa
El quebrantahuesos está incluido en el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas como especie en peligro de extinción y es considerada prioritaria para la conservación en el ámbito europeo. Cada pollo liberado con éxito es, en ese sentido, una pequeña victoria contra el reloj. La técnica del hacking —la cría en semilibertad dentro de una zona protegida— permite que las aves adquieran progresivamente las habilidades necesarias para sobrevivir sin depender del ser humano.
Lo que comenzó hace apenas siete años como un experimento de conservación entre administraciones y entidades especializadas ha conseguido, edición tras edición, avanzar en el asentamiento de ejemplares en la zona. El objetivo es restaurar la riqueza biológica de la Comunidad Valenciana con la recuperación de esta especie que se extinguió en este territorio a finales del siglo XIX. Un horizonte ambicioso, sin duda, pero la llegada de estos dos nuevos pollos a las montañas del norte de Castellón demuestra que, a veces, la naturaleza solo necesita que le abran la puerta y la dejen volver a casa.

