El Mediterráneo lleva siglos siendo un puente, no una frontera. Y la Comunitat Valenciana parece decidida a recordárselo al mundo. La consellera de Industria, Turismo, Innovación y Comercio, Marián Cano, ha reclamado este lunes una alianza industrial, tecnológica y logística con Marruecos que permita a ambos territorios competir en mejores condiciones en Europa, el Mediterráneo y el continente africano. El escenario fue el encuentro empresarial 'Explorando Marruecos: claves para invertir y crecer en África desde la Comunitat Valenciana', celebrado en la sede de la CEV (Confederació Empresarial de la Comunitat Valenciana) con la presencia de una delegación marroquí encabezada por el propio ministro de Industria y Comercio del Reino de Marruecos.
Un socio africano con peso real
No es retórica diplomática. Marruecos es, para los productos valencianos, el octavo destino mundial más importante, el segundo cliente no europeo —solo por detrás de Estados Unidos— y el primero en África, concentrando cerca de la mitad de las exportaciones valencianas al continente. El país norteafricano es líder en inversión extranjera en el norte de África y el principal destino de las exportaciones de la Comunitat a este continente, con más de 2.900 empresas valencianas exportando a ese mercado. Estas cifras convierten la propuesta de Cano en algo más que un gesto de buena voluntad.
Marruecos funciona como una plataforma estratégica para acceder a África y a otros mercados africanos en crecimiento, y ha aumentado la inversión en su infraestructura portuaria, de transporte e industrial para posicionarse como centro y corredor de negocios en todo el continente. Se trata de una economía emergente con un crecimiento del PIB del 2,4% en 2023 y perspectivas de alcanzar el 3,6% en 2024, con un mercado interno de 37 millones de habitantes. En ese contexto, la apuesta valenciana adquiere una dimensión estratégica clara.
Una relación con historia y con futuro
La consellera no llegó a Valencia sin equipaje. Recordó que el año pasado se celebró una misión empresarial en territorio marroquí que sirvió para palpar de cerca las oportunidades de colaboración. El encuentro de esta semana en la CEV pretende construir sobre esa base. La idea no es empezar desde cero, sino dar un salto cualitativo en una relación que ya existe.
En el periodo 2019-2024, el creciente riesgo geopolítico ha empujado a las empresas valencianas hacia mercados más cercanos y de menor riesgo, y las exportaciones a la Unión Europea han crecido un 25% en esos cuatro años. Pero eso no significa cerrarse al sur: los alimentos elaborados valencianos han diversificado sus destinos hacia países como Cuba, Costa de Marfil y Marruecos. La geografía y la historia empujan en la misma dirección.
El músculo industrial valenciano sobre la mesa
Cano también aprovechó el encuentro para poner sobre la mesa las cartas fuertes del tejido productivo valenciano. Lo definió como uno de los ecosistemas industriales más diversificados del sur de Europa, y no le falta razón: la Comunitat Valenciana es la primera región española exportadora de productos cerámicos, con un 81% de la exportación nacional, porcentaje que se eleva al 95% en el caso de los azulejos. También lidera las exportaciones de frutos y cítricos, con el 36% de las exportaciones españolas de frutos y el 71% de los cítricos. A esos sectores se suman el mueble, el textil hogar, la piedra natural, la industria química y del plástico, y una emergente capacidad en movilidad y automoción.
A todo ello se añade una posición geográfica que, bien aprovechada, vale oro: ubicación estratégica en el Mediterráneo, infraestructuras competitivas, tejido empresarial consolidado y disponibilidad de talento. Son los ingredientes que Cano puso encima de la mesa para seducir a la delegación marroquí y convencer a los empresarios valencianos presentes de que al sur hay oportunidades reales, no solo promesas.
Cooperación como respuesta a la incertidumbre
La internacionalización no es un lujo, es una herramienta de supervivencia competitiva. Eso, al menos, es lo que defiende el Consell con su apuesta por diversificar mercados y abrir las empresas valencianas al mundo. En un momento en que las tensiones geopolíticas globales —aranceles, conflictos, reconfiguración de cadenas de suministro— ponen a prueba la resiliencia de cualquier tejido productivo, encontrar socios estables y próximos se convierte en una prioridad estratégica, no en una opción.
"En un mundo marcado por la incertidumbre, la proximidad, la confianza y la cooperación se han convertido en activos estratégicos. La relación entre Marruecos y la Comunitat Valenciana reúne precisamente esos elementos" - Marián Cano, consellera de Industria, Turismo, Innovación y Comercio de la Generalitat Valenciana
La pregunta que queda en el aire tras el encuentro no es si la colaboración tiene sentido —los números y la geografía ya responden eso—, sino si la voluntad política y empresarial será capaz de transformar las declaraciones de intenciones en proyectos concretos. Con una delegación ministerial marroquí presente en Valencia y centenares de empresas valencianas ya operando en ese mercado, el punto de partida es, al menos, prometedor.


