Pérez Llorca reivindica ante el empresariado valenciano la bajada de impuestos como motor de empleo, inversión y riqueza

El president defiende ante las Cámaras de Comercio que bajar impuestos permite recaudar más y lidera la creación de autónomos en España.

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Hay una paradoja fiscal que el Gobierno valenciano lleva meses reivindicando: se puede bajar impuestos y recaudar más al mismo tiempo. El president de la Generalitat, Juanfran Pérez Llorca, volvió a defenderlo con convicción ante el tejido empresarial de la comunidad durante la apertura de curso del Consejo de Cámaras de la Comunitat Valenciana, celebrada en El Palmar. El escenario no era casual: frente a los representantes del sector productivo valenciano, el jefe del Consell eligió poner en valor una política fiscal que, según sus propios datos, ha logrado aumentar la recaudación por tributos gestionados un 14% en 2025 pese a las rebajas aplicadas.

Una comunidad que lidera la creación de autónomos y atrae inversión

El mensaje central de Pérez Llorca fue claro: la Comunitat Valenciana no es una tierra cualquiera en el mapa económico de España. "Somos uno de los motores de creación de empleo de toda España", afirmó, y añadió que la región encabeza el crecimiento del trabajo autónomo y se sitúa entre los principales destinos de inversión del país. Son datos que, de confirmarse con las estadísticas oficiales, dibujarían un territorio que ha sabido transformar la presión fiscal reducida en dinamismo económico real. No es una ecuación sencilla, pero el Consell insiste en que el trabajo en equipo con el empresariado es la clave que lo explica.

"Somos la comunidad autónoma donde más crecen los autónomos y donde más inversión llega" - Juanfran Pérez Llorca, president de la Generalitat Valenciana

Durante su intervención, el president agradeció al sector empresarial valenciano su esfuerzo colectivo "para que nuestro territorio haya vuelto a ser esa tierra de oportunidades que nunca debió perderse". La frase tiene una carga histórica evidente: la Comunitat Valenciana, duramente golpeada en las últimas décadas por crisis económicas y catástrofes naturales como la dana de 2024, busca recuperar el pulso productivo con una hoja de ruta que combina reducción de cargas fiscales, simplificación burocrática y diálogo permanente con el sector privado.

Bajar impuestos para recaudar más: ¿dogma o realidad contrastada?

La tesis que defiende el Ejecutivo valenciano no es nueva en el debate económico. La llamada curva de Laffer —que sostiene que a partir de cierto umbral, una mayor presión fiscal genera menos recaudación— lleva décadas siendo citada por gobiernos de corte liberal en todo el mundo. Lo que Pérez Llorca añade ahora es la evidencia concreta: el Consell "ha demostrado en los últimos dos años que bajando impuestos se puede recaudar más". Un dato que, si se consolida en las próximas memorias fiscales, podría convertirse en uno de los argumentos más sólidos del PP valenciano de cara a futuras elecciones.

La reforma fiscal impulsada por la Generalitat, centrada en las clases medias y trabajadoras, ha derivado en un crecimiento de la recaudación del 14% en 2025. Entre las medidas destacadas figuran las ampliaciones de deducciones en el IRPF que beneficiarán a cerca de un millón de contribuyentes, con un ahorro estimado de 100 millones de euros en gastos sanitarios, deportivos o vinculados a enfermedades específicas.

Retos pendientes y un llamamiento al entendimiento

El discurso del president no se quedó en los laureles. Reconoció que quedan grandes retos por afrontar junto al sector empresarial: la innovación, la formación y las incertidumbres derivadas de la geopolítica internacional —un factor que en los últimos años ha tensionado cadenas de suministro, encarecido la energía y redibujado los flujos comerciales globales—. Para todo ello, Pérez Llorca se comprometió a actuar como "altavoz" de la Generalitat ante el Gobierno de España y la Unión Europea, trasladando las demandas que, a su juicio, la Comunitat Valenciana necesita y merece.

El cierre de su intervención tuvo un tono conciliador que fue más allá de la política económica. El president apeló al diálogo entre partidos, empresarios y sindicatos como antídoto frente a la crispación que, reconoció, impregna demasiado a menudo el debate público. "Todos tenemos que tener el mismo objetivo: contribuir a que la calidad de vida de esta tierra cada día sea mejor", concluyó. Una apelación al consenso que, en un contexto político tan fragmentado como el actual, resulta tan necesaria como difícil de materializar.