La automoción europea vive uno de sus momentos más decisivos. La transición energética, la presión competitiva de Asia y el debate sobre qué modelo industrial quiere construir Europa en las próximas décadas se han cruzado esta semana en Bilbao, donde la Comunitat Valenciana ha reclamado con fuerza su lugar en el mapa industrial del continente. El vicepresidente segundo y conseller de Presidencia, José Díez, y la consellera de Industria, Innovación, Turismo y Comercio, Marián Cano, han participado en la reunión de alto nivel de la Automotive Regions Alliance (ARA), el foro político que agrupa a las grandes regiones manufactureras de Europa bajo el paraguas del Comité Europeo de las Regiones.
Un encuentro con casi veinte regiones de ocho países
No es un debate menor. El evento de alto nivel de la Automotive Regions Alliance reúne en Bilbao, los días 26 y 27 de mayo, a representantes de las regiones automovilísticas europeas, instituciones de la UE y actores clave del sector. En concreto, cerca de 20 regiones de ocho países han puesto sobre la mesa la propuesta de Reglamento de Aceleración Industrial impulsada por la Comisión Europea —conocida en inglés como Industrial Accelerator Act— y su impacto sobre el futuro del sector. El evento sirve como plataforma clave para debatir las implicaciones de esta normativa para la automoción, en particular en lo relativo al enfoque de preferencia europea y los requisitos de contenido local.
La ARA no es un organismo recién llegado a esta conversación. Es una red política de regiones y organizaciones clúster comprometidas con la transición de la industria europea de automoción y suministro, y es una iniciativa del Comité Europeo de las Regiones. El sector del automóvil en Europa afronta retos crecientes: el salto hacia tecnologías neutras en carbono, las disrupciones en las cadenas de suministro, la intensificación de la competencia asiática y la caída de la demanda de modelos eléctricos. En este contexto, la voz de las regiones importa más que nunca.
Díez reivindica el ecosistema valenciano ante Europa
Ante sus homólogos europeos, José Díez defendió que la Comunitat Valenciana no es una región periférica en este debate, sino todo lo contrario. En su intervención, subrayó que el territorio valenciano cuenta con fabricantes, proveedores, infraestructuras logísticas avanzadas, puertos estratégicos, centros tecnológicos y universidades que conforman un ecosistema industrial que abarca toda la cadena de valor de la automoción: desde la ingeniería y el ensamblaje hasta la I+D y el empleo asociado al sector.
"Contamos con fabricantes, proveedores, logística avanzada, puertos estratégicos, centros tecnológicos y universidades plenamente integrados en un ecosistema industrial competitivo y resiliente" - José Díez, vicepresidente segundo y conseller de Presidencia de la Generalitat Valenciana
La idea de fondo es relevante: frente a quienes asocian la política industrial europea únicamente con la fabricación de componentes, Díez defendió que el reconocimiento debe extenderse a los territorios que concentran el conjunto del ecosistema, incluyendo también la innovación, el ensamblaje y los empleos vinculados al sector. Una distinción que, de no tenerse en cuenta, podría dejar a regiones como la valenciana fuera del paraguas de las futuras políticas de apoyo europeas.
La estrategia 'Made in Europe' y la competencia con terceros países
El debate en Bilbao también ha girado en torno a la estrategia Made in Europe, orientada a reforzar la industria del continente y reducir su dependencia de terceros países. Un proyecto ambicioso, aunque no exento de tensiones: ¿cómo competir con mercados de menor coste de producción sin ahogar a los propios fabricantes europeos, en especial a las pymes? Díez reclamó que las medidas se apliquen "con proporcionalidad y seguridad jurídica", evitando cargas excesivas, y apostó por reforzar el empleo y la innovación sin renunciar a la cooperación comercial con socios estratégicos.
No es una postura aislada. El sector europeo del automóvil atraviesa una transformación profunda, impulsada por las transiciones verde y digital e intensificada por la competencia global y la inestabilidad geopolítica, y desde la ARA se insiste en que debe haber una transformación justa y equitativa para todas las regiones de la UE.
La Declaración de Bilbao y la presidencia valenciana de la Alianza
El encuentro ha concluido con el respaldo colectivo a la denominada Declaración de Bilbao, un documento conjunto en el que las regiones participantes exigen una política industrial europea más ambiciosa, alineada con la realidad de los territorios y orientada a reforzar la competitividad y la autonomía estratégica del continente en sectores clave como la automoción. El precedente más reciente fue la Declaración de Monza, adoptada en noviembre de 2024, en la que la Alianza reafirmó las ambiciones climáticas de Europa y reclamó más apoyo de la UE a la competitividad del sector.
Por su parte, la consellera Marián Cano puso en valor la importancia de sumar voluntades en la defensa del sector y recordó un dato de peso: la Comunitat Valenciana asumirá la Presidencia de la Alianza de Regiones con Industria Automovilística a finales de este año. La presidencia de la Alianza implica representarla a nivel político y asumir la responsabilidad de organizar la conferencia anual, donde se adopta la declaración anual de la ARA.
"Se trata de una oportunidad para liderar las reivindicaciones de un sector que necesita ser escuchado en Europa, con el objetivo de garantizar que la automoción sigue siendo un motor del cambio social y económico" - Marián Cano, consellera de Industria, Innovación, Turismo y Comercio de la Generalitat Valenciana
La automoción emplea directa e indirectamente a millones de personas en Europa — el sector proporciona 14,6 millones de empleos directos e indirectos en la UE, incluidos 3,5 millones en fabricación — y su reconfiguración tecnológica y geopolítica afecta de lleno a comunidades enteras. Que la Comunitat Valenciana presida próximamente el principal foro europeo de regiones automovilísticas no es solo un reconocimiento institucional: es también una posición desde la que influir en las decisiones que determinarán qué industrias prosperan, qué empleos se mantienen y qué territorios lideran la Europa del futuro.


