Jose María Santos (Ibercaja): "Tenemos que ser útiles para el territorio y ayudar a que las empresas crezcan"

El responsable de Instituciones de Ibercaja en el Arco Mediterráneo analiza los retos de la inteligencia artificial, la innovación y la financiación empresarial, así como el papel de la entidad en el crecimiento económico de la Comunitat Valenciana

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José María Santos Figueroa, responsable de Instituciones de Ibercaja en el Arco Mediterráneo
José María Santos Figueroa, responsable de Instituciones de Ibercaja en el Arco Mediterráneo
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José María Santos Figueroa, responsable de Instituciones de Ibercaja en el Arco Mediterráneo, analiza los retos y oportunidades del tejido empresarial valenciano en un contexto marcado por la inteligencia artificial, la transformación digital y la necesidad de impulsar la innovación. Para Ibercaja, la labor de una entidad financiera va más allá de conceder crédito: también pasa por conectar empresas, colaborar con instituciones y participar en ecosistemas que favorezcan el crecimiento económico y la creación de empleo.

En esta entrevista, Santos reflexiona sobre la incorporación de la inteligencia artificial a las empresas, las dificultades de las startups para acceder a financiación y escalar sus proyectos, y la evolución del mercado de la vivienda. Además, explica cómo Ibercaja quiere reforzar su presencia en la Comunitat Valenciana, tanto a través de su colaboración con el tejido empresarial como mediante el impulso de iniciativas sociales y formativas desde Fundación Ibercaja.
 

La inteligencia artificial está en el centro del debate empresarial. Tras participar en GoDigital, ¿cuál dirías que es la principal barrera de las empresas valencianas para incorporarla?

Creo que es una combinación de varios factores. España es un país de pymes y micropymes, y muchas de ellas tienen dificultades incluso para incorporar modelos de innovación a su actividad. Con el tamaño que tienen nuestras empresas, resulta complicado desarrollar una productividad basada en la tecnología, porque buena parte sigue dependiendo de la mano de obra.

Sin embargo, la inteligencia artificial no tiene por qué suponer una inversión enorme. Una pyme puede acceder a herramientas que también utilizan empresas alemanas o francesas. Con una suscripción de alrededor de cien euros al mes, puede empezar a mejorar procesos comerciales, trabajar con hojas de cálculo o automatizar determinadas tareas.

La cuestión es dedicar tiempo al aprendizaje y asignar personas dentro de la empresa que puedan desarrollar esas capacidades. Cuando se quiere ir más allá y desplegar modelos propios, con mayores requisitos técnicos o de seguridad, la complejidad aumenta.

Por tanto, no creo que el principal problema sea el coste inicial de la tecnología, sino el tamaño de las empresas, la formación y la capacidad de dedicar recursos humanos a aprender y desarrollar estas soluciones.

José María Santos en Go Digital 2026 imagen de luiscarbxnell
José María Santos en Go Digital 2026 imagen de luiscarbxnell

¿Cómo ayuda Ibercaja a las empresas en esa transformación, más allá de la financiación?

Nuestro modelo como banco es diferente. Ibercaja tiene cuatro fundaciones como accionistas, que reciben los dividendos de la entidad y revierten esos recursos a la sociedad mediante convocatorias, convenios y distintas actividades. Cada fundación tiene sus propios objetivos, y la Fundación Ibercaja es la de mayor dimensión.

Esta estructura refuerza nuestra visión de que debemos ser útiles para la sociedad en los territorios en los que estamos presentes. En el ámbito empresarial, eso significa ir más allá de firmar un convenio con una patronal o una cámara de comercio para ofrecer productos financieros.

Cuando nos incorporamos a una iniciativa, es porque consideramos que puede generar valor para el territorio. Queremos participar en sus procesos de decisión y ejecución, colaborar en proyectos, formar parte de comisiones de trabajo o contribuir a desarrollar observatorios.

Es lo que hacemos en la Cámara de Comercio de Valencia y en iniciativas como GoDigital, en cuyo comité participo. Colaboramos con la Cámara y otros empresarios en la definición de la agenda, los contenidos y los participantes.

También hemos participado en la creación de iniciativas sectoriales. Fuimos fundadores del clúster biotecnológico Bioval, y actualmente formo parte de la junta del Club Innovación de la Comunitat Valenciana, que reúne a alrededor de cien empresas innovadoras.

Nuestra voluntad es ser un actor más dentro de los ecosistemas empresariales y contribuir a que generen valor.

A partir de ahí, también podemos detectar las necesidades financieras que surgen y atenderlas con equipos especializados y productos adecuados. En Valencia contamos con un espacio para empresas con una facturación inferior a dos millones de euros y un centro de negocios para compañías de mayor dimensión.

No somos necesariamente los líderes en precio, aunque tenemos precios competitivos. Nuestra voluntad es diferenciarnos por el conocimiento del cliente, la calidad del servicio y la capacidad de ayudar a que los ecosistemas empresariales crezcan.

¿En qué sectores está creciendo más Ibercaja en el Arco Mediterráneo?

Es difícil señalar uno solo porque la economía de cada territorio tiene sus particularidades. En Castellón, por ejemplo, el sector cerámico y su industria auxiliar tienen un peso muy importante, aunque también hay actividad agroalimentaria.

En Alicante encontramos realidades muy diferentes. Benidorm tiene un importante sector hotelero, mientras que en otras zonas destacan el plástico, el juguete, el mueble o el calzado, especialmente en los polígonos industriales de Elche.

Por eso, crecemos acompañando a las empresas de los distintos sectores en los que operamos. Nuestra voluntad es estar cerca de cada territorio y responder a las necesidades de su tejido empresarial.

La financiación empresarial está creciendo, pero muchas compañías siguen siendo prudentes a la hora de endeudarse. ¿Qué estáis viendo desde Ibercaja?

En términos generales, las empresas españolas están en una buena situación. Sus beneficios se encuentran en niveles elevados y los ratios de morosidad del sector financiero están en mínimos históricos. No estamos en una situación de endeudamiento empresarial como la que vivimos antes de la anterior crisis.

Las compañías no necesitan endeudarse por sistema. Lo hacen cuando encuentran una oportunidad que justifica la inversión: ampliar una planta, adquirir otra empresa o desarrollar un proyecto que les permita aumentar sus ventas y generar más resultados.

La decisión tiene sentido cuando la rentabilidad esperada de la inversión supera el coste de la financiación. En ese caso, la empresa puede utilizar el crédito para crecer.

Las compañías valencianas siguen, en líneas generales, esa misma tendencia. Evidentemente, puede haber negocios con dificultades específicas, pero no observo una preocupación generalizada por el endeudamiento empresarial.

Financial Statement Image 1
Finaciación empresarial


 

Valencia cuenta con universidades, centros tecnológicos, startups e instituciones de apoyo al emprendimiento. ¿Qué falta para que más empresas innovadoras consigan crecer y llegar a mercados internacionales?

Cada ecosistema es diferente. Para que funcione necesita un actor ancla, que puede ser una institución pública o privada, un propósito bien definido y una red de colaboradores que contribuya a desarrollarlo.

Un ecosistema potente es aquel que genera valor para el territorio en el que está integrado. El Pozo, en Murcia, es un ejemplo de cómo una empresa tractora puede articular una red de proveedores, innovación, formación y otras actividades que repercuten en su entorno. El sector cerámico también ofrece ejemplos interesantes.

Pero hay que distinguir entre la capacidad de un ecosistema para crecer y la de las empresas innovadoras para escalar. Una cosa es que un ecosistema local amplíe su influencia y se conecte con otros centros tecnológicos y territorios; otra es que una startup consiga convertirse en una empresa de mayor tamaño.

En este segundo caso, una de las principales dificultades es el acceso al capital. Las empresas necesitan financiación para sus primeras etapas y para las rondas sucesivas de inversión. En Europa, además, todavía existen barreras para mover talento, conocimiento, tecnología y patentes entre países.

Si conseguimos superar parte de esas dificultades, Valencia tiene una oportunidad importante para atraer más empresas innovadoras y tecnológicas. Ya es un ecosistema destacado, y debemos aprovechar esa posición para generar nuevas dinámicas y convencer a más compañías de que se instalen aquí.

También necesitamos facilitar que las startups colaboren con grandes empresas. Una compañía innovadora puede desarrollar una tecnología interesante, pero necesita clientes corporativos con los que probarla en condiciones reales. Si conseguimos que las incubadoras y otros agentes generen esas conexiones, tendremos más posibilidades de que las startups crezcan y no se queden en pequeñas empresas innovadoras.

¿Qué tiene que demostrar una startup para que una gran empresa confíe en ella y quiera trabajar con ella?

Lo primero es que conozca bien las necesidades de la empresa a la que se dirige. Una startup tiene sus propios problemas, pero la gran compañía tiene otros. Hay que identificar qué necesita resolver realmente el cliente y demostrar que la solución propuesta responde a esa necesidad.

Lo segundo es generar confianza. La empresa emergente debe tener una estructura financiera razonable, estar bien organizada y cumplir los requisitos legales y de homologación de proveedores. También tiene que adaptarse a las exigencias tecnológicas de la compañía con la que quiere trabajar.

La ciberseguridad es especialmente importante. Cuando una empresa abre una conexión tecnológica con un proveedor, le está dando acceso a parte de sus sistemas. Necesita garantías de que esa relación es segura.

Muchas startups se encuentran con dificultades precisamente en este punto. Las grandes organizaciones tienen procedimientos internos y estructuras tecnológicas complejas, y no siempre es fácil adaptarse a ellas.

Además, nuestras startups suelen nacer con un tamaño muy reducido. En Estados Unidos, algunas empresas emergentes llegan a las grandes corporaciones después de haber recibido una financiación mucho mayor y de haber desarrollado estructuras más sólidas.

Aquí podemos encontrar compañías que están levantando rondas de cientos de miles de euros mientras que, en otros mercados, algunas startups reciben varios millones desde sus primeras etapas. Esa diferencia de escala condiciona su capacidad para competir y cerrar acuerdos con grandes empresas.

Necesitamos mejorar el acceso al capital y facilitar que las compañías innovadoras puedan crecer. De lo contrario, corremos el riesgo de que muchas se queden pequeñas o terminen desarrollando su actividad principal en otros países.

València Innovation Capital
València Innovation Capital

La vivienda se ha convertido en una preocupación para quienes quieren vivir y trabajar en Valencia. ¿Cómo ves la evolución del mercado?

Nuestra previsión es que los precios tiendan a estabilizarse, aunque eso no significa que vayan a bajar de forma generalizada. Sigue habiendo demanda y continúa llegando gente que quiere vivir, trabajar o tener una segunda residencia en España.

Además, una parte importante de las compraventas se realiza sin hipoteca. En el caso de Alicante, por ejemplo, la presencia de compradores extranjeros también influye en el mercado. Son factores que mantienen la presión sobre la demanda.

A esto se suma el desequilibrio entre la vivienda que se construye y la que se necesita. Mientras esa brecha no se corrija, será difícil aliviar la presión sobre los precios. El alquiler también está muy tensionado, y eso hace que algunas personas que disponen de ahorros se planteen comprar una vivienda si la cuota hipotecaria resulta similar a la renta que pagan.

Creo que esta situación puede prolongarse durante años. No obstante, conviene distinguir entre la evolución del mercado hipotecario y el problema de acceso a la vivienda.

La banca ha aprendido de la crisis anterior y la financiación hipotecaria es hoy más prudente. Hay una presencia importante de hipotecas a tipo fijo y los ratios de morosidad se encuentran en niveles muy bajos. No veo elementos que apunten a una repetición de aquella crisis.

El problema más importante es la falta de vivienda asequible para los jóvenes y para determinados colectivos. Ahí hacen falta soluciones relacionadas con la construcción y la disponibilidad de vivienda. El sector financiero puede atender las necesidades de financiación, pero no puede resolver por sí solo el problema de acceso a la vivienda.

Si volviéramos a hablar dentro de cinco años, ¿qué te gustaría que Ibercaja hubiera conseguido en la Comunitat Valenciana?

Me gustaría que hubiéramos ampliado nuestra capacidad para ser útiles al territorio. Si participamos en una comisión de transformación digital de la Generalitat o en un clúster de empresas innovadoras, nuestro objetivo debe ser aportar conocimiento y contribuir a que la economía genere más valor, más producto interior bruto y más empleo.

Si conseguimos que las empresas funcionen mejor y generen más actividad económica, habremos cumplido nuestra función. Si perdiéramos ese propósito, dejaríamos de ser el mismo banco.

Me gustaría ser más ambicioso y participar en más iniciativas, aunque eso también depende de nuestra capacidad para implicarnos de verdad en cada ecosistema. No se trata de estar presentes en muchos lugares, sino de conocerlos, entender sus necesidades y aportar algo útil.

En ese sentido, estamos trabajando para extender la actividad de la Fundación Ibercaja en la Comunitat Valenciana. Su implantación histórica es especialmente fuerte en Aragón, por el origen del banco, pero queremos ampliar su presencia en otros territorios.

Por ejemplo, está previsto desarrollar un acuerdo con una institución sin ánimo de lucro que tendrá también implicaciones para el ámbito universitario, con actividades formativas destinadas a ayudar a incorporar la inteligencia artificial. La idea es comenzar en Valencia y estudiar después cómo extender estas iniciativas a otros territorios.

También colaboramos con entidades sociales de la Comunitat Valenciana. En los últimos tiempos hemos concentrado parte de esa actividad en la zona afectada por la DANA, con iniciativas dirigidas especialmente a los jóvenes. Además, apoyamos económicamente proyectos de distintas organizaciones sociales.

Me gustaría que dentro de cinco años hubiéramos ampliado esa actividad y pudiéramos colaborar con muchas más entidades. Queremos seguir creciendo en la Comunitat Valenciana, tanto en nuestra aportación a las empresas como en nuestro compromiso con la sociedad.

Al final, la idea es la misma: seguir siendo útiles, aportar valor y ayudar a que el territorio crezca.