Un museo de arte japonés en el corazón de Polonia como escenario para presentar lo mejor de la cerámica española. La elección del espacio ya lo dice todo: el azulejo valenciano no busca solo mercados, busca lugares donde se aprecie la cultura del diseño. Eso es precisamente lo que ha perseguido la iniciativa que Ivace+i Internacional y la Asociación Española de Fabricantes de Azulejos y Pavimentos Cerámicos (ASCER) han puesto en marcha en Cracovia, con un seminario que ha reunido a nueve empresas del sector cerámico y a prescriptores, diseñadores y distribuidores locales.
Cerámica española en el Museo Manggha
El encuentro, celebrado bajo el título ¡Hola, Cerámica!, tuvo lugar en el Museo de Arte y Tecnología Japonesa Manggha, uno de los espacios culturales más singulares de la ciudad polaca. La elección no fue casual: Cracovia es una ciudad con una vibrante comunidad arquitectónica y de diseño de interiores, lo que la convierte en un punto estratégico para conectar con los profesionales que, en última instancia, deciden qué materiales se usan en los grandes proyectos.
El programa se articuló en torno a dos conferencias a cargo de los arquitectos Héctor Ruiz Velázquez, del Ruiz Velázquez Studio, y Grzegorz Goworek, del Studio Organic. Junto a las ponencias, una zona expositiva permitió a las nueve empresas participantes presentar sus últimas novedades ante un público profesional polaco especialmente receptivo a las propuestas de alta gama.
- Arcana
- Azuvi
- Baldocer
- Cevica
- Keraben
- Peronda
- Porcelanosa
- Realonda
- Roca Tile
Una apuesta por los prescriptores, no por el consumidor final
La estrategia detrás de esta acción merece atención. En lugar de dirigirse al comprador final, la iniciativa apunta directamente a quienes influyen en las decisiones de compra: arquitectos, interioristas y distribuidores especializados. Es una táctica que ya ha demostrado su eficacia en otros sectores del lujo y el diseño, donde la recomendación del experto vale más que cualquier campaña publicitaria.
"El objetivo es promover la cerámica española como un material de alto valor arquitectónico, capaz de integrar diseño, innovación y sostenibilidad de forma diferencial, reforzando su presencia en mercados estratégicos como el polaco." - Mónica Payá, directora general de Emprendimiento e Internacionalización de Ivace+i Internacional
Payá también subrayó que esta acción forma parte de una estrategia más amplia de internacionalización del sector, con iniciativas dirigidas a profesionales que puedan prescribir el producto en distintos proyectos arquitectónicos y de interiorismo. No se trata de una presencia puntual en una feria, sino de un trabajo sistemático para construir imagen de marca en mercados con potencial creciente.
Polonia, un mercado que vale la pena conquistar
¿Por qué Polonia? La respuesta está en los números y en el contexto. España es uno de los principales productores de azulejos cerámicos en Europa y exporta a cerca de 188 países. Sin embargo, el mercado polaco representa aún una oportunidad de penetración significativa en un país que ha experimentado un notable auge de la construcción y la renovación urbana en los últimos años. Europa sigue siendo el principal mercado para el azulejo español, con un 50% de la cuota total de exportaciones. Dentro de ese bloque, hay territorios todavía por desarrollar, y Polonia figura entre ellos.
Cerca del 90% de las baldosas cerámicas españolas se producen en el clúster de Castellón, lo que convierte a la Comunitat Valenciana en el verdadero motor productivo del sector. Que sea precisamente Ivace+i Internacional, el organismo de internacionalización de la Generalitat Valenciana, quien lidere esta acción no es una coincidencia: es una declaración de intenciones sobre quién pilota la proyección exterior de uno de los sectores industriales más potentes de la región.
El azulejo español lleva décadas conquistando mercados con una fórmula difícil de replicar: combinar tradición artesanal con innovación tecnológica y sostenibilidad. Que ahora lo haga desde las salas de un museo japonés en Cracovia, dialogando con arquitectos polacos sobre el futuro del interiorismo, dice mucho sobre cómo ha evolucionado la ambición de un sector que ya no se conforma con exportar producto, sino que aspira a exportar cultura material.


