Dos de los rincones más cargados de historia de Valencia acaban de dar un paso decisivo hacia su protección definitiva. El Pleno del Ayuntamiento de València ha aprobado provisionalmente la declaración del Teatro Olympia y de la Casa Natalicia de Sant Vicent Ferrer como Bienes de Relevancia Local (BRL), una categoría de protección patrimonial que sitúa ambos edificios bajo el paraguas legal del Plan Especial de Protección (PEP) de Ciutat Vella. La votación contó con los votos a favor del equipo de gobierno y del Grupo Municipal Socialista, y la abstención del Grupo Municipal de Compromís.
Un trámite que aún tiene recorrido
La aprobación del pleno es provisional, no definitiva. El Ayuntamiento remitirá ahora la documentación a la Comisión Territorial de Urbanismo de la Conselleria de Medio Ambiente, Infraestructuras y Territorio, que tendrá la última palabra. Es, en definitiva, el inicio formal de un proceso de protección que muchos vecinos y aficionados a la cultura valenciana llevaban años reclamando. La modificación puntual del PEP de Ciutat Vella que incluye ambos inmuebles como elementos patrimoniales supone reconocer oficialmente lo que la memoria colectiva de la ciudad ya sabía: que estos dos lugares son parte de su identidad.
El Olympia, más de un siglo en pie y en escena
Pocos edificios en Valencia pueden presumir de una trayectoria tan longeva y tan activa. El Teatro Olympia se inauguró el 10 de noviembre de 1915, levantado sobre el solar del antiguo Convento de San Gregorio por el arquitecto Vicente Rodríguez Martín. Su estreno no pudo ser más ambicioso: una representación de El barbero de Sevilla, con las mejores compañías del momento pisando sus tablas. Desde entonces, el Olympia no ha parado.
Durante su larga historia, el teatro ha pasado por diferentes etapas y usos, siempre relacionados con la cultura. Estuvo más de cincuenta años usado como cine, desde 1924, hasta que en 1984 recuperó su uso teatral. Un recorrido que lo ha convertido en testigo privilegiado de la vida cultural valenciana del siglo XX: de la ópera al celuloide, y de vuelta a las tablas.
La sala, enmarcada por dos potentes columnas jónicas y bajo un triple orden de miradores, dispone de la marquesina metálica que indica el acceso al teatro, con escenario de caja "a la italiana". Entre 1999 y 2005, los arquitectos Horacio Castelló Taliani y Carlos Montesinos Cornejo llevaron a cabo su rehabilitación integral por fases, con el objetivo de no interrumpir la actividad teatral, recuperando buena parte de la decoración original. Hoy, con sus molduras doradas y su terciopelo rojo, el Olympia sigue siendo uno de los escenarios más reconocibles y queridos del país. Su declaración como BRL se produce en la categoría de sitio histórico, por su vinculación a la vida cultural de la ciudad.
El Pouet de Sant Vicent, donde nació un santo y vive la memoria popular
A pocos metros del Olympia, en la calle de la Mar, en el barrio de la Xerea, se encuentra un lugar que los valencianos conocen desde pequeños. La Casa Natalicia de Sant Vicent Ferrer, popularmente llamada el Pouet de Sant Vicent, es la casa solariega donde nació, en 1350, uno de los personajes más venerados de la historia valenciana. Adquirida por la ciudad en 1573, fue reedificada en varias ocasiones a lo largo de los siglos. De aquellas intervenciones, sobrevive con especial gracia la decoración cerámica que adorna el pozo, que data del siglo XVIII, y que da nombre al lugar en el imaginario popular.
La declaración patrimonial de este enclave se produce en la categoría de lugar histórico, reconociendo no solo el valor arquitectónico del edificio, sino su significado profundo como espacio vinculado a la vida del santo y a la memoria colectiva de la ciudad. Hay lugares que no necesitan grandes explicaciones para entender por qué merecen protección. El Pouet es uno de ellos.
Patrimonio como compromiso
Valencia suma así dos nuevos elementos patrimoniales a su catálogo de bienes protegidos, en una ciudad que ha visto cómo en los últimos años el debate sobre la conservación de su herencia arquitectónica y cultural ha ganado intensidad. Proteger el Teatro Olympia y la Casa Natalicia de Sant Vicent Ferrer no es solo un gesto administrativo: es una declaración de intenciones sobre qué tipo de ciudad quiere ser Valencia. Una que cuida lo que tiene, que reconoce en sus edificios más antiguos no solo piedra y madera, sino capas de tiempo, de historias y de identidad compartida. Ahora, la decisión final queda en manos de la Conselleria.

