Así se rodó el primer gran documental de MMA femenino en España: sangre, silencio y verdad en “Valkyries”

Presentado en los Cines ABC Park de València, el documental inicia ahora su recorrido en Madrid tras su selección por el Ministerio de Igualdad para el Día Internacional contra la LGTBIfobia

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Fotograma de Valkyries
Fotograma de Valkyries

La lucha más dura no ocurre dentro de la jaula. O, al menos, esa es la sensación que deja Valkyries, el primer largometraje documental sobre MMA femenino rodado en España. Dirigido por Carmen Torner, el filme sigue durante cuatro años las vidas de Mariona Om y Emily Mota, dos luchadoras atravesadas por el dolor, la disciplina y la necesidad de reconstruirse a sí mismas mientras avanzan dentro de uno de los deportes más extremos y masculinizados del mundo.

Lejos de glorificar el combate o convertir la violencia en espectáculo, Valkyries coloca la cámara en otro lugar: el del silencio después del golpe, el de la ansiedad previa a entrar en la jaula, el de las heridas que no sangran. El documental, presentado recientemente en los Cines ABC Park de València junto al colectivo Lambda y la Federación de Taekwondo de la Comunitat Valenciana con motivo del Día contra la LGTBIfobia en el deporte, prepara ahora su desembarco en Madrid tras haber sido seleccionado por el Ministerio de Igualdad para conmemorar el Día Internacional contra la Homofobia, la Transfobia y la Bifobia.

Uno de los grandes aciertos de la película es precisamente cómo aborda la diversidad. Mariona y Emily son lesbianas, pero el documental no convierte su orientación en un discurso constante ni en una etiqueta narrativa. Está ahí, de manera natural, integrada en sus vidas y en sus relaciones, alejándose del panfleto para apostar por algo mucho más poderoso: la normalización

Hablamos con Carmen Torner sobre la dimensión espiritual de la lucha, la crudeza física del documental y la representación LGTBIQ+ en el deporte. Una conversación sobre cine, identidad y supervivencia emocional.

Fotograma de Valkyries
Fotograma de Valkyries


 

“Valkyries” no retrata la MMA desde la épica habitual del combate. ¿En qué momento entendiste que la película no solo iba sobre lucha, sino también sobre supervivencia emocional?

Entendí que la película iba sobre supervivencia emocional cuando empecé a entrenar yo también. El MMA tiene la capacidad, como pocos deportes, de ser una forma de meditación a través de la lucha. Cuando conocí a las protagonistas y empecé a rodar, me llamó mucho la atención su concentración, sus miradas casi en éxtasis durante el entrenamiento. No eran miradas agresivas, sino de una concentración muy profunda. Ahí entendí que la lucha es mucho más espiritual de lo que la mayoría cree y quise retratar eso.

El documental tiene una mirada muy íntima, muy cercana, pero a la vez no invasiva. ¿Cómo construiste esa confianza con ellas?

Creo que hubo una conexión generacional muy fuerte. Ellas tenían 21 o 22 años y yo 25 cuando empezamos. Eso generó una sinergia muy interesante. Y luego, desde el principio tuve claro que no quería invadir, sino observar sin juzgar. Retratar desde fuera, respetando su realidad.

El documental no subraya su identidad LGTBI, simplemente está ahí de forma natural. ¿Fue una decisión consciente?

Totalmente. Me genera rechazo el contenido que insiste en explicar o subrayar. Creo que lo que falta hoy no es más discurso político, sino naturalismo real. No quería forzarlas a hablar siempre de lo mismo ni caer en el morbo. Son lesbianas, sí, pero también son muchas otras cosas: atletas, personas con una historia, con una forma de estar en el mundo. Quería mostrar eso con respeto.

También me interesaba retratar otro tipo de feminidad, una feminidad libre, no complaciente ni sexualizada para el consumo masculino, especialmente en un deporte tan masculinizado.

Fotograma de Valkyries
Fotograma de Valkyries
 


En un deporte tan marcado por lo masculino, ¿te encontraste prejuicios al mover la película?

Creo que siempre hay cierto prejuicio. En las MMA, las peleas femeninas muchas veces siguen viéndose como un descanso. Existe ese estigma de que son menos intensas. Pero también ayuda que sea el primer documental de MMA femenino rodado en España. Y que esté contado desde dentro, con una mirada femenina y no desde el tratamiento estético habitual.

Que el Ministerio de Igualdad haya elegido la película para el Día contra la LGTBIfobia tiene una carga simbólica importante. ¿Qué significa para ti?

Es muy importante. Ayuda a que la gente conozca este deporte y a que más mujeres se acerquen a él. Además, hemos conseguido una calificación para mayores de 12 años, algo muy significativo para un deporte considerado violento. Eso permite llevar la película a institutos y espacios educativos. Me siento muy orgullosa y agradecida.

Da la sensación de que para ellas el combate es una forma de ordenar su caos interior. ¿También lo ves así?

Totalmente. Lo he experimentado yo también. Mientras estás luchando, no estás pensando en todo lo demás. Es una forma de meditación. Ellas vuelcan su historia personal en el deporte, pero en realidad son un reflejo de lo que este deporte puede hacer por cualquiera.

Fotograma de Valkyries
Fotograma de Valkyries

 

¿Te preocupaba el equilibrio entre mostrar su vulnerabilidad y evitar el morbo?

Muchísimo. No quería caer en eso. Quería contar lo justo, sin explotar sus historias. Me interesaba mostrar diferentes realidades, no solo el típico relato de superación. En el caso de Mariona, por ejemplo, el tema de la anorexia era importante porque conecta con problemas reales de muchos jóvenes. La película también es un coming of age.

La película apuesta por silencios, tiempos largos, una narrativa poco habitual hoy. ¿Fue una decisión consciente?

Sí. Rodamos tomas de hasta 20 minutos porque la realidad no se puede cortar. Quería una experiencia inmersiva, que el espectador sintiera que está dentro de la lucha, en los gimnasios, en el sudor, en los golpes. Es una decisión completamente consciente.

Hay crudeza en las imágenes, pero también mucha humanidad. ¿Cómo trabajaste ese equilibrio?

Quería mostrar ambas cosas. La brutalidad del deporte, pero también que son mujeres vulnerables, con su vida cotidiana. No quería blanquear la lucha, pero tampoco quedarme solo en la sangre. Son las dos caras de la misma realidad.

La sensación final es que la pelea más importante no ocurre dentro de la jaula. ¿Contra qué luchan las protagonistas realmente?

Contra su propia cabeza. La lucha más dura es mental. Antes de subirte a la jaula ya estás peleando contigo mismo. En el deporte, la verdadera lucha es esa: gestionar el miedo, el hambre, la presión. Los golpes son solo la parte visible de algo que empieza mucho antes.

Valkyries
Valkyries