Hay una historia que la historia oficial de la música casi nunca cuenta: la de un niño valenciano que cantó en la Catedral de València —la misma que ya custodiaba el Santo Cáliz— y que décadas después conquistaría Viena hasta el punto de que el mismísimo Mozart lo citaría en su obra más célebre. Ese niño era Vicente Martín y Soler, y el próximo 8 de julio su música regresará a sus raíces en un concierto excepcional organizado por la Fundación Santo Cáliz. El evento, al aire libre y de acceso libre hasta completar aforo, arrancará a las 19:00 horas en la plaza de Sant Lluís Bertran, junto a L'Almodí, el Centro de Recepción del Visitante del Santo Cáliz.
Un programa que conecta el gótico valenciano con la corte imperial
La velada no es un concierto al uso. La orquesta Filarmonía Hispánica, dirigida por el maestro David Eres Brun, ha diseñado un programa que traza un arco musical entre dos mundos aparentemente distantes: la devoción eucarística de la Valencia medieval y el esplendor de la Viena ilustrada del siglo XVIII. El hilo conductor es el Santo Cáliz, la reliquia conservada en la Catedral de València que la tradición identifica con el cáliz de la Última Cena.
El concierto abrirá con el canon Nel mirarti oh Dio, de Martín y Soler. Aunque hoy resulte relativamente desconocido, en su época fue comparado favorablemente con Mozart como compositor de ópera buffa, hasta el punto de que en la actualidad se le conoce como «el Mozart valenciano». Su padre fue tenor en la catedral de Valencia, donde el propio Vicente ejerció de niño como infante de coro. Esa misma catedral ya albergaba el Santo Cáliz: el vínculo entre el músico y la reliquia existe desde antes de que él mismo lo supiera.
Justo después de abrir con Martín y Soler, el programa ejecutará el pasaje de Don Giovanni en el que Mozart cita la melodía más ilustre del valenciano. Se trata de la melodía de Una cosa rara, que Mozart incorporó en la escena del banquete de su ópera. Esa ópera llegó a reponerse 55 veces en pocos años y fue uno de los mayores éxitos del compositor valenciano. Escuchar ambas piezas en sucesión es, en cierto modo, asistir a una conversación entre dos genios a través del tiempo.
El rescate de un himno olvidado del Grial
Uno de los momentos más singulares de la noche será la interpretación del Himno del Santo Grial, una obra armonizada en el siglo pasado por J. Piedra, compositor y maestro de capilla valenciano. La pieza lleva originalmente la letra Sacris Solemniis, un texto de Santo Tomás de Aquino escrito para la festividad del Corpus Christi. La partitura, recuperada gracias a la labor patrimonial de la Fundación Santo Cáliz, ha sido adaptada en un exclusivo arreglo instrumental firmado por el propio David Eres Brun, que prescinde de la voz humana para integrarse en el carácter enteramente orquestal del programa.
La recuperación de estas partituras olvidadas es, precisamente, parte del mandato institucional de la Fundación, recogido en el convenio de colaboración con el Ayuntamiento de València y su Concejalía de Turismo. No se trata solo de conservar documentos: se trata de devolverles vida y audiencia.
"El Santo Cáliz es una de las joyas más extraordinarias de nuestra ciudad y un eje fundamental para seguir impulsando un turismo cultural de calidad, que respete y proyecte nuestra auténtica identidad." - Paula Llobet, concejala de Turismo, Innovación y Captación de Inversiones del Ayuntamiento de València
Bruckner, Mozart y la espiritualidad del viento
El programa se completa con páginas del gran repertorio sacro y de cámara. Mozart estará presente con el Andante de la Serenata en do menor Nacht musique y con su célebre Ave Verum, planteado como un homenaje al Cáliz de la Santa Cena. Anton Bruckner aportará su profunda unción contemplativa a través de dos motetes de corte eucarístico: el Pange lingua y el Locus iste, piezas que dialogan estrechamente con la espiritualidad de la reliquia y con la propia influencia mozartiana que Bruckner absorbió a lo largo de su carrera.
Como cierre de la velada, la Filarmonía Hispánica interpretará una selección —Allegro, Adagio y Finale— de la Serenata en mi bemol mayor de Mozart. Esta partitura, escrita originalmente para la festividad de Santa Teresa de Jesús, supuso en su estreno la elevación definitiva del género de las serenatas de viento, transformándolas de un entretenimiento ligero a una forma de expresión artística de primer orden.
El concierto, de acceso libre, se celebrará el 8 de julio a las 19:00 horas en la plaza de Sant Lluís Bertran de València. La figura de Martín y Soler, conocido como el Mozart español, parece vivir un momento de reencuentro con su ciudad natal : apenas unos meses antes, en abril de 2026, la Orquestra de València debutaba en la Sala Dorada del Musikverein de Viena con un programa que también reivindicaba al compositor. Ahora es Valencia la que le tiende el brazo de vuelta, bajo la luz de julio, junto a la piedra medieval de L'Almodí.


