La Diputació de València acaba de rescatar del olvido más de medio millar de poemas que el escritor Max Aub nunca llegó a publicar en vida. La obra 'Poesía completa 1925-1972' reúne por primera vez las 825 referencias que conforman el universo poético de uno de los intelectuales más singulares y complejos de la literatura en lengua española del siglo XX: 325 poemas ya conocidos y más de 500 inéditos conservados en manuscritos y folios mecanoscritos que permanecían dispersos en archivos de dos países.
Un tesoro repartido entre Segorbe y Ciudad de México
Los textos inéditos que ahora ven la luz procedían de dos fondos documentales: la Fundació Max Aub de Segorbe y la Biblioteca Daniel Cosío Villegas de la institución El Colegio de México. Esta segunda recopilación ya había sido catalogada en el volumen 'Catálogo del corpus poético inédito de Max Aub' (Diputació de Castelló, 2019), que incluía la localización de los textos y sus variantes. Ahora, ambos bloques se fusionan en una sola edición que cierra el círculo de la producción poética aubiana. El resultado es una obra de referencia que permite conocer a fondo una faceta del escritor que durante décadas había quedado a la sombra de su narrativa y su teatro.
Los 325 poemas publicados en vida de Aub procedían de diversos libros, plaquettes y revistas, y ya habían sido reunidos en el volumen 'Obra poética completa' (Biblioteca Valenciana-Institució Alfons el Magnànim, 2001). La nueva entrega de la Diputació de València los integra ahora con el corpus inédito para ofrecer una visión global e inigualable de su trabajo poético.
De París a Valencia, de Valencia al exilio
Max Aub, novelista, dramaturgo, poeta y crítico literario, es una de las figuras más complejas y ricas de la literatura en lengua española del siglo XX. Nacido en París el 2 de junio de 1903, su vida cambió de rumbo con el estallido de la Primera Guerra Mundial, cuando su familia se instaló en Valencia. Fue en el Instituto Lluís Vives donde el joven Aub trabó amistad con figuras que también marcarían la cultura española: los hermanos Gaos, Juan Gil-Albert, Juan Chabás y Genaro Lahuerta, entre otros. De aquellos años nació la célebre frase: "se es de donde se hace el bachillerato."
Siguiendo los pasos de su padre, trabajó como representante de bisutería masculina, oficio que le llevó a recorrer toda España. Pero la Guerra Civil truncó ese itinerario y lo arrojó a una de las trayectorias vitales más dramáticas de su generación. Su compromiso con el bando republicano lo llevó a colaborar con el escritor francés André Malraux en la película Sierra de Teruel, un proyecto cinematográfico de fuerte carga política y estética. También fue el responsable de pagar a Picasso, en nombre de la República, los 200.000 francos del Guernica.
En enero de 1939 se exilió a Francia, instalándose en París, pero en abril de 1940 fue internado en el campo de Roland Garros tras ser denunciado como comunista. Después de ser detenido en varias ocasiones, fue deportado a los campos de trabajo de Argelia. Del campo de Djelfa salió libre en mayo de 1942. Desembarcó del Serpa Pinto en Veracruz el 1 de octubre de 1942 y rápidamente se sumergió en la vida cultural del país que lo acogía. México sería su hogar hasta su muerte, el 22 de julio de 1972.
El poeta que decía no entender de poesía
La producción literaria de Max Aub se inscribe en la Generación del 27 y abarca todos los géneros posibles: novelas, cuentos, obras de teatro, guiones de cine, aforismos, diarios, ensayo y poesía. A pesar de la calidad e importancia de su obra, Aub no recibió en vida el reconocimiento que merecía. Sin embargo, en las décadas posteriores a su muerte, su reputación ha crecido constantemente. La poesía, en particular, quedó siempre a la sombra de su narrativa, en parte por la irregularidad con que publicó sus poemarios a lo largo de los años.
Y sin embargo, sus versos destilan una voz poética profundamente imaginativa e independiente, forjada en los tiempos más convulsos: la guerra, los campos de concentración, el exilio mexicano. Una poesía poblada de una gran polifonía de voces, tan irónicas como irreverentes, que hacen de Aub un poeta tan inclasificable como imprescindible. La paradoja es que el propio autor llegó a afirmar que no entendía de poesía, que no tenía oído para ella. Pese a esa aparente modestia —o quizás ironía—, como apuntaba el investigador Ignacio Soldevila, estaba "obstinado siempre con la remota esperanza de haber conseguido ese solo verso verdadero por el cual un creador alcanza la salvación."
Su doble condición de español y mexicano le permitió actuar como puente cultural: por un lado, preservaba el legado literario de la España republicana vencida; por otro, contribuía al panorama intelectual de su país de acogida. Trabajó como redactor, traductor y crítico en diversos proyectos editoriales mexicanos, llegando a convertirse en autoridad en la poesía mexicana de su época. Ese doble arraigo, tan fecundo como doloroso, impregna cada uno de los poemas que ahora, por primera vez reunidos en un solo volumen, permiten leer su obra lírica en toda su dimensión. Para quien quiera conocer a Max Aub de verdad —no solo al narrador de la guerra, sino al hombre que buscaba ese verso capaz de salvarlo—, esta edición es el lugar donde empezar.


