María Barranco e Imanol Arias estrenan Mejor no decirlo en el Olympia: “Después de verla, las parejas van a tener mucho tema del que hablar”

Conversamos con María Barranco sobre la complicidad en escena, los aplausos y por qué esta comedia hará que muchas parejas salgan del teatro con temas pendientes

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María Barranco e Imanol Arias en el Teatro Olympia
María Barranco e Imanol Arias en el Teatro Olympia

El Teatro Olympia recibe del 4 al 15 de marzo una de las comedias más celebradas de la temporada. Mejor no decirlo, con texto de Salomé Lelouch y dirección de Claudio Tolcachir, aterriza en València tras colgar el cartel de localidades agotadas en el Teatro Bellas Artes de Madrid.

Protagonizada por Imanol Arias y María Barranco —juntos por primera vez sobre un escenario—, la obra propone una reflexión divertida y punzante sobre la pareja, la sinceridad y el delicado arte de decir la verdad. Producida por Pablo Kompel y Pentación Espectáculos, la función llega avalada por el éxito de su paso por Buenos Aires y su gira internacional.

En un tiempo marcado por la prisa, la sobreexposición y la intolerancia al diálogo, Mejor no decirlo reivindica la palabra como espacio de encuentro. Sobre el escenario, Él y Ella —un matrimonio que lleva años perfeccionando el equilibrio entre lo que se dice y lo que se calla— deciden, por una vez, no guardarse nada. El resultado: carcajadas y una invitación directa al espectador a mirarse en ese espejo.

En la rueda de prensa previa al estreno en el Olympia, María Barranco nos defiende la sinceridad como un arte, celebra la química imprescindible con Imanol Arias y reivindica una comedia que, entre carcajadas, invita a las parejas a volver a hablarse.

Imagen promocional de Mejor no decirlo- ©javiervanal
Imagen promocional de Mejor no decirlo - ©javiervanal

La obra plantea decirlo todo, apostar por la verdad sin filtros. En el teatro, sin embargo, el subtexto también es magia. ¿Qué dirías que guarda tu personaje que no verbaliza?

Secreto, secreto no tiene. Lo que creo es que ella intenta cuidar mucho a su pareja. Y por cuidarle, siempre está, digamos, metiéndose con él: “esto te lo callas”, “esto no hagas”, “no hagas lo otro”. No le manipula, pero a veces le dice: “no entiendo por qué te callas esto”. También quiere que él se abra más; él es más clásico y ella es mucho más moderna en eso.

¿Tu personaje es sincera o estratégicamente sincera? Porque no siempre es lo mismo: se puede decir la verdad y utilizarla en beneficio propio.

Ella es, a veces, muy bocachancla. No se calla ni debajo del agua, pero no mete la pata. Dice verdades como templos. Lo que pasa es que al final de la función se entiende que hay que ser sincero y decir la verdad, pero hay que saber cómo decirla. Porque decir la verdad es un arte y no todo el mundo tiene ese arte.

Después de representarla cada día, ¿te ha cambiado en algo la concepción del amor maduro?

Me gusta mucho esta función y me gusta mucho la pareja que hacemos. Se quieren muchísimo y me encantaría que en la vida fuera siempre así. No siempre pasa, pero es una pareja para llevarte a casa. Aunque discuten y no estén de acuerdo en cosas, cada vez que hablan de un tema lo pasan muy bien. Todo lo hacen juntos, se divierten mucho. Cada vez que discuten, acaban besándose. A mí me gustaría eso en la vida, no solo con la pareja: con tu hija, con quien sea, con tu jefe. Imagínate discutir y acabar riéndote… ¿dónde hay que firmar?

Has vivido muchos aplausos a lo largo de tu carrera. ¿Qué tienen de especial los que llegan cada noche con esta función?

A mí los aplausos me parecen un lujo desde que empecé. Siempre digo que imagínate un médico que te salva la vida: le das las gracias, pero no le aplaudes. A nosotros sí. Es lo mejor del mundo. Es una manera de agradecerte que se lo han pasado bien y que han estado a gusto. Casi pagaría por que me aplaudieran; lo haría al revés.

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María Barranco - ©javiervanal

Se nota que tú e Imanol os conocéis desde hace mucho. ¿Esa química traspasa el escenario?

Sí, la química se nota muchísimo. Y es una función que, si no la tienes, no se podría hacer. Estamos todo el tiempo súper juntos, tocándonos, besándonos… O tienes feeling con la persona o sería un infierno. En este caso es una gozada. Cada vez que me da un beso, me encanta.

¿Con qué sensación te gustaría que saliera el público del Olympia estos días?

La gente se va a ir muy contenta. Hay parejas que llevan mucho tiempo juntas y ya no tienen nada que decirse; están en los restaurantes sin mirarse, cada uno con el móvil. Creo que después de ver la función van a tener mucho tema del que hablar. Y, sobre todo, se lo pasan muy bien. Empieza, sube, sube y sube hasta que termina. Y lo mejor que nos han dicho es que volverían a verla inmediatamente.

Trailer de Mejor no decirlo