Que unos premios literarios dupliquen su participación de un año para otro no es habitual. Que la tripliquen en dos años, menos aún. Eso es exactamente lo que ha ocurrido con los Premios València y València Nova 2026, convocados por la Institució Alfons el Magnànim, la editorial pública de la Diputació de València: este año han concurrido 504 obras originales, frente a las 234 de 2025 y los registros aún más modestos de hace dos ediciones. El dato no solo habla del tirón del certamen, sino de algo más amplio: la creación literaria en valenciano y en castellano goza de una salud que muchos no esperaban.
Los premios más antiguos de la provincia, más vivos que nunca
Los Premios València son los más antiguos de Valencia, con una trayectoria que arranca en la década de los cincuenta del siglo XX. Convocados por la Institución Alfons el Magnànim, órgano de la Diputación Provincial de Valencia, tienen diferentes modalidades —ensayo, narrativa, poesía y novela gráfica— y cuentan con una rama específica, los Premios València Nova, destinada a escritores menores de 36 años. Desde 2013, el fallo se produce anualmente, y la edición de 2026 ha confirmado que el certamen atraviesa uno de sus mejores momentos.
El acto de deliberación de los jurados tuvo lugar en el Centre Cultural La Beneficència de Valencia, presidido por el diputado de Cultura, Paco Teruel, y con especialistas de reconocido prestigio en cada una de las modalidades. La dotación económica total del certamen asciende a 138.000 euros, repartidos entre las distintas categorías: 9.000 euros para los premios de poesía, 15.000 para los de narrativa, 12.000 para el de novela gráfica y 15.000 para los de ensayo.
"Hemos triplicado la participación respecto a hace dos años y duplicado la del año pasado, lo que demuestra que la creación literaria está más viva que nunca." - Paco Teruel, diputado de Cultura de la Diputació de València
Poesía en castellano: ciencia, marginalidad y ruptura del verso
El jurado del Premio València Nova de poesía en castellano, integrado por Inmaculada Lergo, Anacleto Ferrer, María Dolores Andrés y María Zaragoza, ha distinguido La litosfera del duelo, de Lietty Aylet Navarro Oliveros (Madrid). Los miembros del jurado elogiaron la fusión entre el lenguaje científico y el poético, y la manera en que el libro aborda con espíritu crítico temas como la crisis del silencio, los no-lugares, la arquitectura hostil o los atavismos heredados. Un poemario que, según el jurado, logra una coherencia deslumbrante a través de la sonoridad y el ritmo.
El Premio València de poesía en castellano recayó en Metilendioximetanfetamina, de Giuseppe Turiello Hernández (Sevilla). El jurado destacó su galería de retratos humanos con múltiples referencias a la música y la pintura, y la habilidad del autor para romper la estructura versal de la misma forma en que se quiebran las vidas que retrata. Especialmente valorado resultó su dominio del soneto y el uso del encabalgamiento como herramienta para hablar de la marginalidad. Ambos premios de poesía en castellano incluyen la publicación de la obra por la editorial Hiperión.
Poesía en valenciano: el agua, el silencio y la épica de lo cotidiano
En la categoría de poesía en valenciano, el Premio València Nova fue otorgado por unanimidad a La forma de l'aigua, de Marc Ferra i Rois (Benifaió). El jurado, formado por Víctor José Filgueira, Alba Fluixà, Rosa Maria Roig y Josep Micó, destacó la elegancia del poemario, su coherencia temática y estilística, y la capacidad del autor para establecer un diálogo entre recuerdos, paisajes y espacios familiares sin caer en tópicos. Un lenguaje sencillo que, según el fallo, genera imágenes que permanecen en el imaginario del lector.
El Premio València de poesía en valenciano fue para Entre silencis, de Merce Estrella Tena (Massanassa). El jurado subrayó cómo, desde una aparente sencillez, la obra recupera la épica y la lírica de los gestos cotidianos con agilidad y fuerza, apostando por el riesgo y la creatividad a través de una diversidad de estrofas, juegos tipográficos y fonéticos. Las obras ganadoras en esta lengua serán publicadas por la editorial Reclam.
Narrativa: un desierto en la categoría Nova en castellano y cuatro premiados en el resto
No todos los premios encontraron destinatario. El jurado del Premio València Nova de narrativa en castellano —compuesto por Enrique Parra, Maria Magdalena Simó, Antonio Sabater y Rosa María Magdalena Rodríguez— consideró que ninguna de las obras presentadas alcanzaba la calidad suficiente para optar al galardón, y resolvió dejarlo desierto. No es una decisión insólita en la historia del certamen, pero sí un recordatorio de que los jurados mantienen sus exigencias al margen del volumen de participación.
El Premio València de narrativa en castellano sí tuvo ganador: La naturaleza del espejo, de Santiago Miralles Huete (Madrid). El jurado valoró la originalidad de la perspectiva del narrador, la dimensión artística y humana del argumento, la fluidez del texto y la contextualización de Valencia como escenario clave del arte europeo, además de los giros irónicos de la trama. La obra será publicada por la editorial Drassana, con una dotación de 15.000 euros.
En narrativa en valenciano, el Premio València Nova fue para Jose Agustí Polop, de Xàtiva, con la obra Altrimetries. El jurado —Arturo Blasco, Josep Franco, Teresa Gomis e Irene Klein— destacó el dominio del género del relato, el juego de voces narrativas y el arraigo al territorio con referencias a paisajes propios. El Premio València de narrativa en valenciano recayó en Plom i formigó, de Arnau Castell Alemany (Llançà, Girona).
Un certamen que mira más allá de la provincia
Lo que revela el mapa de ganadores de esta edición es tan interesante como los propios premios: autores procedentes de Madrid, Sevilla, Xàtiva, Massanassa, Benifaió o Girona. Los Premios València y València Nova han dejado de ser un certamen de alcance estrictamente local para convertirse en un referente literario de proyección estatal. Con 504 obras presentadas, una dotación conjunta de 138.000 euros y editoriales como Hiperión, Drassana o Reclam como socias de publicación, la Institució Alfons el Magnànim consolida su posición como uno de los impulsores más activos de la creación literaria en España. El reto para 2027 está servido: superar el listón de una edición que ha reescrito sus propios récords.


