La memoria visual de Valencia viaja a Alboraya: la obra de Francesc Jarque llega a la Casa de la Cultura hasta septiembre

L'ETNO expone en Alboraya la fotografía de Francesc Jarque, un retrato documental de la cultura popular valenciana, del 4 de julio al 13 de septiembre.

Guardar

Exposición del ETNO
Exposición del ETNO
Añadir ValènciaExtra.com como fuente preferida de Google de forma gratuita. Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.
Activar ahora

Fiestas populares, huertos en flor, arquitectura anónima, rostros de la España rural. Durante casi medio siglo, Francesc Jarque convirtió su cámara en el archivo visual más completo de la cultura valenciana. Ahora, su obra vuelve a estar disponible para el público, esta vez en Alboraya, donde la Casa de la Cultura acoge desde este sábado 4 de julio y hasta el 13 de septiembre la exposición 'Jarque, la cámara y la vida', una muestra itinerante organizada por L'ETNO, Museu Valencià d'Etnologia, dependiente de la Diputació de València.

Un fotógrafo que se adelantó a su tiempo

Francesc Jarque Bayo nació en Valencia en 1940 y dedicó su vida a documentar gráficamente la cultura y el patrimonio valencianos. No era un retratista de estudio ni un fotógrafo de encargo al uso. Su obra documenta diferentes aspectos de la cultura valenciana durante una trayectoria que se extendió durante casi cincuenta años detrás del objetivo de su cámara. Pocos creadores pueden presumir de una dedicación semejante, y menos aún de haberla puesto al servicio de la memoria colectiva de un territorio.

Su extensísima producción fotográfica es una magnífica muestra documental y artística de las diferentes manifestaciones de la cultura popular valenciana que él supo plasmar a través de nuestras fiestas, la arquitectura, la gastronomía, los paisajes de la huerta o la montaña, los hombres y las mujeres que las habitan. No es casualidad que se le deba, en gran medida, la recopilación y documentación de gran parte de la cultura popular valenciana, combinada con una fuerte crítica social y de denuncia. Esa tensión entre lo documental y lo comprometido es, precisamente, lo que hace que sus imágenes sigan resultando incómodamente contemporáneas.

En la obra de Jarque destacan la denuncia y la crítica social, aflorando con fuerza la influencia estética del neorrealismo italiano, sobre todo en las imágenes correspondientes a su primera época. Este carácter reivindicativo no solo le supuso éxitos; también que algunas de sus fotografías fueran censuradas antes y después de la dictadura. Un dato que habla, por sí solo, de la potencia de su mirada.

Mucho más que fotos: un legado institucional

Jarque llevó a cabo una importante labor divulgativa del patrimonio y de la cultura valenciana a través de sus fotografías documentales publicadas en numerosos libros, editados en colaboración con escritores, periodistas e historiadores. Entre sus obras más singulares, los cuatro volúmenes de Las observaciones de Cavanilles: Doscientos años después, para los que recorrió el territorio valenciano con su cámara siguiendo las huellas del famoso botánico del siglo XVIII. Un proyecto que dice mucho sobre su forma de entender la fotografía: no como captura del instante, sino como diálogo con la historia.

Su archivo fotográfico, compuesto por más de ciento treinta mil documentos de todo tipo, fue adquirido por la Biblioteca Valenciana en 1997 por 26 millones de pesetas. Más de 130.000 documentos que hoy constituyen uno de los repositorios visuales más valiosos del patrimonio autonómico. Jarque falleció en septiembre de 2016, pero las exposiciones dedicadas a su obra no han cesado desde entonces, señal de que su legado sigue creciendo más allá de su propia vida.

'Jarque, la cámara y la vida': la exposición que recorre la provincia

La muestra que llega a Alboraya no es nueva en esencia: comisariada por Tania Castro, reúne 200 fotografías originales, dibujos, collages, un audiovisual, así como una selección de objetos personales como cámaras, artículos de prensa originales, publicaciones y libros. Una propuesta que va más allá de la fotografía y que invita al visitante a conocer al hombre detrás del objetivo.

La exposición forma parte del programa de muestras itinerantes de L'ETNO, un proyecto que lleva más de 25 años acercando el patrimonio etnológico y la cultura popular valenciana a los municipios de la provincia. El funcionamiento es sencillo pero eficaz: las producciones exhibidas anteriormente en el museo se adaptan para viajar a espacios locales, o se conciben desde el principio con vocación itinerante. El resultado es que el conocimiento no se queda encerrado en las salas del museo, sino que sale a buscar al ciudadano allí donde vive.

Alboraya, municipio conocido por su huerta y su tradición agrícola mediterránea —precisamente algunos de los paisajes que Jarque inmortalizó en vida—, acoge así una exposición que conecta de manera casi simbólica con su propia identidad. La Casa de la Cultura abrirá la muestra al público hasta el 13 de septiembre, una fecha que, no por casualidad, coincide casi con el aniversario de la muerte del fotógrafo. Una oportunidad para descubrir o redescubrir la mirada de un hombre que entendió la cámara no como un instrumento, sino como un acto de responsabilidad hacia su tierra y su tiempo.