La danza valenciana no se va de vacaciones: Espai LaGranja activa en julio talleres internacionales, laboratorios sociales y entrenamientos diarios

El centro de creación del IVC en Burjassot mantiene en julio una agenda con formación, laboratorios y entrenamientos continuos para profesionales de la danza.

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Danza en Espai LaGranja
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Hay una idea extendida, casi un lugar común, de que la cultura hiberna en verano. Espai LaGranja, el centro de creación e investigación de las artes del movimiento del Institut Valencià de Cultura (IVC), lleva años desmontando ese mito. Durante el mes de julio, el espacio ubicado en Burjassot mantiene una agenda activa de formación, laboratorios y entrenamientos que convierte el periodo estival en una oportunidad de trabajo intensivo para los profesionales de la danza valenciana.

Espai LaGranja actúa en base a diferentes líneas de trabajo para incidir en el tejido creativo y profesional, siendo un espacio de recursos y mediación para la danza y las artes del movimiento donde experimentar, desarrollar proyectos y debatir de forma crítica sobre el lenguaje y las posibilidades de las artes performativas. A esa vocación estructural —que incluye la cesión gratuita de salas para la práctica artística y la investigación coreográfica— se suman ahora propuestas que van mucho más allá del entrenamiento técnico: la gestión internacional, la memoria corporal, la salud y la crisis de la vivienda tienen cabida este mes entre las paredes del centro.

"La danza y la investigación coreográfica son procesos continuos que no entienden de parones estacionales, por lo que Espai LaGranja sigue siendo, también en verano, ese refugio indispensable para los profesionales." - Guillermo Arazo, coordinador de Espai LaGranja (IVC)

Cuerpo en forma: entrenamientos diarios con Nikita Anishchenko

La columna vertebral del mes serán los entrenamientos diarios de técnica clásica y contemporánea, organizados en colaboración con la Associació de Professionals de la Dansa de la Comunitat Valenciana (APDCV) e impartidos por Nikita Anishchenko. Esta iniciativa se enmarca en la línea de acción prioritaria de Espai LaGranja orientada a respaldar el apoyo continuo a los profesionales del sector. Para un bailarín, interrumpir el entrenamiento no es solo perder forma física; es arriesgar meses de trabajo muscular y sensorial acumulado. En ese sentido, la oferta de julio funciona como una red de seguridad invisible para quienes viven de su cuerpo.

Del estudio al mercado europeo: formación en gestión internacional

Uno de los talleres más orientados al futuro profesional de las compañías será 'De la idea al proyecto internacional', a cargo de Federica Fasano y promovido por la Asociación de Empresas de Danza de la Comunitat Valenciana (AVED). La propuesta dotará a los creadores de herramientas clave para estructurar sus ideas coreográficas y adaptarlas a los criterios de los circuitos, las residencias y las convocatorias de financiación europeas. En un sector donde acceder a fondos europeos puede marcar la diferencia entre estrenar o no, este tipo de formación resulta tan necesaria como cualquier clase técnica.

En palabras de Guillermo Arazo, el centro busca "reivindicar la centralidad del proceso de creación, donde la meta no es la pieza final o un resultado predefinido, sino el camino: la experimentación, el diálogo y el desarrollo metodológico que enriquecen al artista", entendiendo la investigación como "la verdadera base de la actividad cultural". La apuesta por la internacionalización encaja perfectamente en esa lógica: sin herramientas de gestión, muchos proyectos artísticos mueren antes de llegar al escenario.

El cuerpo como archivo vivo de la memoria

¿Cuánto recuerdan los músculos? ¿Es el cuerpo un soporte más fiable que una grabación en vídeo? Estas preguntas están en el centro del taller 'Danza, Movimiento, Memoria (DMM)', a cargo de la bailarina Christine Cloux. El laboratorio indaga en la fiabilidad de la memoria muscular y sensorial frente al registro audiovisual, invitando a los participantes a recuperar, reinterpretar y reactivar las vivencias coreográficas acumuladas en sus cuerpos a lo largo de los años. La idea de que el cuerpo es un archivo, no un mero instrumento, conecta con corrientes teóricas de la danza contemporánea que llevan décadas cuestionando la primacía del documento escrito o audiovisual frente a la transmisión somática del conocimiento.

Danza y salud: cuando el movimiento abre puertas donde el lenguaje falla

La vertiente más social del programa llega con el 'Proyecto Saludarte', de Juana Varela. Este encuentro de arte, salud y cultura convoca a personas afectadas por enfermedades físicas crónicas, a sus familiares y a sus cuidadores. A través de la danza, la música y la performance, se generará un espacio de expresión colectiva para reflexionar sobre los procesos vitales. La danza comunitaria es una disciplina artística que va más allá del movimiento corporal: es un espacio de encuentro, expresión y transformación, donde la danza se convierte en una herramienta para fortalecer los vínculos sociales, promover la salud y fomentar el desarrollo comunitario. Para muchas de las personas que participan en iniciativas como esta, el gesto compartido representa lo que la palabra ya no puede expresar.

Gestotopías: cuando la crisis de la vivienda se convierte en material coreográfico

Quizás la propuesta más política —y más inusual— del mes sea 'Gestotopías: Encuentros de danza y reflexión', una iniciativa de La Repetidora con el apoyo de las residencias artísticas del Ayuntamiento de València. Este proyecto de danza documental explora, mediante metodologías etnográficas y somáticas, cómo la crisis de la vivienda impacta en el cuerpo y en la forma de habitar los barrios. El resultado es un archivo vivo de relatos y gestos colectivos encaminados a la transformación social. La idea de que una crisis económica y urbanística puede leerse en la postura, en el gesto o en la manera de caminar por un barrio resulta, a la vez, sorprendente y profundamente lógica.

Un vivero para el festival Russafa Escénica

Cierra el programa de julio la presencia del creador Tomàs Verdú, que utilizará las instalaciones de Espai LaGranja como incubadora creativa para desarrollar 'Buscar aquí', pieza seleccionada como vivero de creación para el festival Russafa Escénica y cuyo estreno tendrá lugar en La Mutant. Los laboratorios de Espai LaGranja están concebidos como un espacio seguro para la gestación y el riesgo, donde el foco principal es el valor intrínseco de la investigación y la práctica artística. Que una pieza nazca en Burjassot y llegue después a uno de los festivales de referencia del circuito valenciano dice mucho del papel que Espai LaGranja ha consolidado como punto de partida real para proyectos que acaban en los grandes escenarios.

En un contexto en que los apoyos institucionales a la cultura se miden —y se debaten— con creciente intensidad, la apuesta del IVC por mantener abierto y activo este espacio durante el verano no es un gesto menor. Es la confirmación de que un espacio inclusivo, participativo y colaborativo, que se beneficie de la presencia, los cruces y los intercambios entre artistas locales, nacionales e internacionales, necesita tiempo y continuidad para que sus frutos maduren. La danza valenciana, al menos en Espai LaGranja, no conoce el mes de agosto.