Hay artistas que suavizan su obra con el paso del tiempo. Otros, en cambio, llegan al final con más intensidad que nunca. Eso es precisamente lo que muestra la nueva exposición que la Fundación Bancaja abre al público en Valencia: un Antoni Tàpies en estado puro, radical, directo y profundamente contemporáneo incluso en los últimos años de su vida.
Desde este viernes, la sede de la Plaza Tetuán acoge “Tàpies. Última década (2002-2012)”, una gran muestra monográfica que reúne más de una veintena de obras creadas cuando el artista superaba los ochenta años. Muchas de ellas proceden de la colección familiar y varias se presentan por primera vez al público, lo que convierte el recorrido en una oportunidad poco habitual para descubrir la etapa final de uno de los grandes nombres del arte del siglo XX.
La exposición propone un viaje por el universo visual que Tàpies mantuvo hasta sus últimos días: superficies cargadas de materia, signos, letras, cruces, objetos cotidianos y fragmentos del cuerpo humano que se transforman en símbolos.
“Escuchar con los ojos la profundidad y la vigencia de Tàpies”, invitaba durante la presentación el presidente de la Fundación Bancaja, Rafael Alcón, subrayando el carácter meditativo de la muestra.

El final de una vida, sin concesiones
La exposición se centra en la última década de producción del artista, una etapa menos conocida pero que condensa toda su trayectoria.
Su hijo, Toni Tàpies, recordaba que hacía décadas que Valencia no acogía una gran muestra dedicada a su padre —la última fue en 1992 en el IVAM— y agradecía a la Fundación Bancaja recuperar ese vínculo con la ciudad.
Las piezas reunidas reflejan una obra depurada, en la que el artista elimina lo superfluo para quedarse con lo esencial.
“Son obras de los últimos diez años de creación, muy radicales y bastante esenciales”, explicaba. “Quizás reflejan el sentir de mi padre cuando ya veía acercarse el final de su etapa vital y artística”.
Lejos de una despedida tranquila, el recorrido revela a un creador que siguió experimentando con una libertad absoluta.
Un artista “fuera de escala”
El comisario de la exposición, el crítico Fernando Castro Flórez, definía a Tàpies como un artista difícil de encasillar. Para él, esta etapa final no representa un declive sino todo lo contrario.
“Cuando el reloj de arena está soltando sus últimas motas, muchos artistas desarrollan su estilo tardío”, explicaba. “En Tàpies no es una obra terminal: es radical”.
Las piezas exhibidas muestran esa intensidad: grandes superficies cargadas de materia, puertas y maderas que parecen muros atravesados por signos, o elementos cotidianos como escobas o telas convertidos en metáforas visuales.
Para Castro, el pintor catalán sigue hablando directamente al presente: “Esta exposición es absolutamente contemporánea”.

Materia, símbolos y objetos
El recorrido permite reconocer algunos de los elementos más característicos de la obra de Tàpies.
En las salas aparecen fragmentos del cuerpo humano —bocas, pies, manos— junto a letras, fórmulas, cruces o signos que parecen jeroglíficos. También objetos domésticos: escobas, muebles o telas que adquieren un significado casi ritual. Ese lenguaje visual, construido durante décadas, se vuelve aquí más directo y concentrado.
El montaje acompaña esa experiencia. La iluminación tenue y los muros oscuros crean un ambiente de reflexión que invita a observar con calma la textura de las obras y la potencia de sus símbolos.
Una mirada que atraviesa el muro
Tàpies nunca entendió la pintura como una simple imagen decorativa. Para él era una forma de pensamiento. Su obra, marcada por la posguerra española y por una profunda reflexión filosófica, buscó siempre ir más allá de lo visible. De ahí la presencia constante de muros, grietas o puertas: metáforas de un mundo que se puede atravesar.
En esa búsqueda, el artista incorporó influencias que van desde el informalismo europeo hasta el arte povera, el collage o el pensamiento oriental. La exposición permite comprobar cómo, incluso al final de su vida, esa exploración seguía abierta.

Un legado que sigue hablando
La muestra también incluye “a = a” (2005), obra incorporada recientemente a la colección de la Fundación Bancaja y que se presenta ahora al público junto al resto del conjunto.
En conjunto, el recorrido revela a un Tàpies que trabajó con intensidad hasta el final. Como recordó el propio comisario, el artista siguió creando “con una claridad admirable” incluso en sus últimos días.
El resultado es una exposición que no mira al pasado, sino al presente: una declaración de la vigencia de la pintura como herramienta para pensar el mundo.
Cuándo visitarla
La exposición “Tàpies. Última década (2002-2012)” podrá visitarse en la Fundación Bancaja de Valencia (Plaza Tetuán, 23) desde el 6 de marzo hasta el 30 de agosto de 2026.
Horarios:
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De martes a domingo: 10:00 – 14:00 y 16:30 – 20:30
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Lunes cerrado



