Hay museos que custodian grandes obras de arte o piezas arqueológicas de fama mundial. Y luego están los museos que guardan la memoria de los pueblos: la forma en que se cultivaba el palmito en Aldaia, cómo sonaban las campanas en Albaida o qué herramientas usaba un alfarero en Potries. L'ETNO, el Museu Valencià d'Etnologia de la Diputació de València, ha convertido la protección de ese patrimonio invisible en una misión colectiva que hoy vertebra 38 municipios de la provincia.
Una red que nació para romper el aislamiento
El punto de partida es sencillo de entender: un pequeño museo etnológico en un pueblo de interior no tiene los mismos medios que un gran centro cultural metropolitano. Durante décadas, muchos de estos espacios funcionaron de forma aislada, sin interlocutores, sin recursos para exponer fuera de sus paredes ni para formarse en gestión museística. Con la creación de la Red de Museos Etnológicos Locales se intentó consolidar un espacio de comunicación entre los museos etnológicos locales y el museo coordinador, tratando de romper con el aislamiento de los profesionales del sector.
La Etnoxarxa —Xarxa de Museus Etnològics Locals— es ese conjunto de museos vinculados a la cultura tradicional y popular situados en municipios de la provincia de Valencia, constituida oficialmente el 24 de enero de 2017 con la aprobación de la Junta de Gobierno de la Diputació. Hoy agrupa 38 centros y funciona con un modelo horizontal y descentralizado, donde L'ETNO ejerce de nodo coordinador sin imponer jerarquías. Se trata de una estructura cultural establecida para la colaboración entre museos etnológicos en tres líneas: cooperación, asesoramiento y formación.
"Hay pocas redes de museos tan consolidadas en España como la Etnoxarxa" , ha subrayado Joan Seguí, director de L'ETNO, una afirmación que no es baladí si se tiene en cuenta que la iniciativa partió de cero hace apenas ocho años.
Más allá de las paredes: exposiciones que viajan a los pueblos
Una de las apuestas más visibles de este modelo de cooperación son las exposiciones itinerantes, pensadas para llegar a ayuntamientos, centros escolares y entidades sin ánimo de lucro. Algunas nacieron como muestras temporales y fueron posteriormente adaptadas para viajar; otras se concibieron directamente para circular, como Sostenibilitat: Museus km 0, comisariada de forma colectiva por todos los museos de la Etnoxarxa. Las más recientes, Terra de campanes y El Rovellet i el seu temps, acaban de incorporarse al catálogo itinerante.
Solo en 2025 se realizaron 28 itinerancias con un total de 18.900 visitantes. Para el año en curso ya se han acordado 26. Son cifras que, en el contexto de la cultura de proximidad, resultan significativas: cada visita es una oportunidad para que una comunidad reconozca su propio patrimonio reflejado en una exposición.
Etnopobles: cuando los museos salen a la plaza
Una vez consolidada la red, la siguiente pregunta lógica era cómo darle visibilidad ante el gran público. La respuesta fue Etnopobles, la Feria de Museos Etnológicos Locales. La Diputació de València, a través de L'ETNO, realizó la primera edición de la feria en 2012. Tras un largo paréntesis, la segunda edición se celebró en 2025 en el Centre Cultural La Beneficència de Valencia, con la participación de 22 museos de la provincia y centros invitados. La feria, dirigida a público familiar y con acceso libre, estuvo compuesta por un total de 22 estands que dieron a conocer la oferta de estos centros culturales y sirvió para atraer nuevos visitantes, además de mostrar las manifestaciones culturales tradicionales y festivas de cada municipio participante.
El responsable de Cultura de la corporación provincial considera que los municipios valencianos "estiman, cuidan y protegen la artesanía propia para que esta se convierta en una seña de identidad, y la Diputació de València quiere mostrar a través de esta feria el gran potencial de nuestros pueblos".
Formación, subvenciones y salud: el músculo invisible de la red
Detrás de cualquier museo que funciona bien hay alguien que sabe gestionarlo. Las Jornadas Formativas de Museos Locales, que acumulan ya trece ediciones, ofrecen contenidos prácticos orientados a mejorar tanto la gestión como la difusión de estos centros. A esto se suma una convocatoria de subvenciones destinada a mejorar equipaciones, colecciones y programación cultural en los museos locales, que permite que iniciativas en municipios pequeños no mueran por falta de financiación.
Pero quizás el programa más inesperado —y revelador del alcance real del proyecto— es Caixa dels records, un programa de sesiones de salud y bienestar dirigido a personas con demencia en su estado inicial. L'ETNO desarrolla estas sesiones junto al área de Bienestar Social de la Diputació en centros de día y asociaciones de Alzheimer federadas en FEVAFA (Federación de Familias de Enfermos de Alzheimer) de la provincia. La memoria colectiva, en este caso, se convierte literalmente en una herramienta terapéutica.
"El Museu Valencià d'Etnologia es mucho más que un espacio expositivo, es un motor de dinamización cultural y una herramienta muy útil también en el ámbito educativo y en el de salud y bienestar" - Paco Teruel, diputado de Cultura de la Diputació de València
En un momento en que la despoblación rural y la homogeneización cultural amenazan con borrar las particularidades de cada territorio, estos museos defienden la particularidad de cada localidad en relación a su cultura, fomentando el desarrollo sostenible y la participación ciudadana, con un denominador común: la defensa de la diversidad cultural del territorio valenciano y de los valores e identidad propios. Que una red así exista, crezca y llegue incluso a las salas de un centro de día es, como mínimo, una buena noticia para quienes creen que la cultura también se hace desde los pueblos.


