Ayer quedó inaugurada Domestica, la exposición más personal de JARR en el MuVIM, donde los tejidos, los nudos y los objetos cotidianos se convierten en un relato sobre la memoria, las emociones y todo aquello que permanece unido a nuestra vida aunque no siempre se vea. El artista valenciano, Joan Antoni Rodríguez Roca (JARR), presenta en la Sala Parpalló un proyecto en el que reivindica el hogar como un espacio de creación y reflexión, utilizando telas rasgadas, costuras, pintura y materiales reciclados para construir un recorrido profundamente emocional. La muestra podrá visitarse hasta el próximo mes de octubre y supone el resultado de un año y medio de trabajo, consolidando una investigación artística que el creador lleva desarrollando desde hace más de tres décadas.

En DOMESTICA hablas del hogar como un lugar de producción emocional. ¿Qué historias esconden las casas que habitamos?
Más que esconder historias, lo que está presente es el trabajo doméstico, el que durante tantos años han hecho posible nuestras madres y tantas mujeres. Ese trabajo es el que realmente sostiene el hogar.
En la exposición también reivindicas lo femenino y lo doméstico. ¿Sientes que estás resignificando esos espacios?
Sí y no. Para mí no existe un arte femenino ni un arte masculino. Cualquier profesión o cualquier forma de creación no tiene género. Yo utilizo esa ramificación doméstica para avanzar hacia el interior de las personas y de mí mismo.
Trabajas con hilo, tejido y nudos. ¿Qué te ofrece ese lenguaje que no te da la pintura tradicional?
El propio tejido ya forma parte de la obra. Primero confecciono la base, el bastidor con tela, y después incorporo la pintura. El lienzo deja de ser un soporte en blanco y pasa a formar parte del proceso creativo. Empiezo tejiendo y luego las propias piezas me van pidiendo lo que necesitan. Algunas reclaman más pintura, otras objetos encontrados. Yo me dejo llevar por la obra.
¿Qué representa para ti un nudo?
Esta exposición nace de la anterior, La mística del hilo, donde hablaba de esas conexiones invisibles que existen entre las personas. Ahora esas conexiones se materializan en cuerpos tejidos y anudados. Cada nudo representa una emoción vivida. Si fuéramos uniendo un nudo tras otro sería como contar nuestra vida, un rosario de alegrías, penas y experiencias.
También incorporas objetos reciclados en tus obras. ¿Hay una crítica a la sociedad de consumo?
Sí. Desde que empecé el reciclaje siempre ha estado presente en mi trabajo. Lo utilizo como base de inspiración y también para hacer una crítica social. A través de objetos encontrados se pueden construir nuevos significados y nuevas historias.

Eres de Algemesí y gran parte de tu trayectoria se ha desarrollado en València. ¿Cómo influye esa identidad en tu obra?
Creo que los valencianos somos muy creativos. Tenemos muchas disciplinas artísticas y pienso que aquí existe una tendencia natural hacia la creación.
Comenzaste en el mundo de la danza. ¿Sigue habiendo algo de coreografía en tu manera de pintar?
Algunas personas me dicen que mis pinceladas son muy amplias y que se nota que el cuerpo se mueve solo. Supongo que algo queda de aquella etapa. Primero fue la danza y después la pintura, pero al final siempre me he expresado a través del arte.
¿Hay algún objeto cotidiano que jamás transformarías en una obra?
No. Yo lo transformo todo. No hay ningún objeto que quiera conservar tal cual. Todo puede convertirse en otra versión de sí mismo.
¿Cuánto hay de intuición y cuánto de control en tu proceso creativo?
Yo siempre empiezo desde cero. Inicio una obra con una idea, pero durante el proceso puede aparecer un punto de inflexión que la cambie completamente. Me gusta dejar que la propia creación me sorprenda.
Tus obras se han definido como radiografías emocionales. ¿Qué crees que descubrirá el visitante cuando las contemple?
Creo que muchas personas se sentirán reflejadas porque trabajo temas relacionados con las emociones y la memoria. Cada uno encontrará algo propio en ellas.

Mirando toda tu trayectoria, ¿cuál consideras que ha sido tu gran hito?
Todas las exposiciones han sido importantes. Cada una me ha llevado a la siguiente. Desde mis primeras obras relacionadas con la danza, pasando por la serie dedicada a mi perro o La mística del hilo, todas han ido construyendo el camino. Siempre he sido fiel a los elementos que me identifican: el trenzado y el objeto. Todo lo que presento ahora es obra reciente, creada durante el último año y medio, y nunca se había mostrado al público.
Después de una exposición tan importante, ¿qué necesitas ahora como artista?
Necesito un pequeño tiempo de barbecho. Parar un poco para que todas las ideas que tengo puedan desarrollarse sin la influencia de la exposición anterior. Eso no significa dejar de pensar; seguiré tomando apuntes y leyendo, porque siempre aparece una nueva línea de trabajo.


