Hay fechas que uno no olvida. El 12 de agosto de 2026, la Luna se interpondrá entre la Tierra y el Sol y dejará en penumbra gran parte de la península ibérica durante poco más de un minuto. Será el primer eclipse solar total visible desde la Península en más de un siglo. Y el Institut Valencià d'Art Modern (IVAM) lleva casi un año preparándose para ese momento.
El próximo 10 de junio, el museo valenciano celebra la sesión de clausura de 'De todas las colinas llegaban gritos', un programa que durante los últimos nueve meses ha convertido los fenómenos naturales en materia de investigación artística y colectiva, tomando el eclipse como hilo conductor. No es un cierre ordinario: es la antesala de un acontecimiento astronómico que promete ser, según los especialistas, el eclipse más espectacular del siglo XXI en Europa.
Un programa de investigación que nació mirando al cielo
Comisariado y coordinado por Taller Placer, 'De todas las colinas llegaban gritos' ha reunido durante meses a un grupo de participantes en torno a una pregunta tan simple como estimulante: ¿qué relación existe entre el arte, la vida y la naturaleza? Para responderla, el programa ha desplegado un abanico de actividades tan diversas como inesperadas: talleres de creación colectiva a través de la voz y el folclore, sesiones de observación solar, construcción de dispositivos artesanales para mirar el sol o la visita de expertos del Planetario de Castellón, una institución que ya trabaja activamente en la preparación del evento astronómico.
La jornada de clausura del 10 de junio arrancará con la presentación de la publicación autoeditada homónima, que recoge los procesos, reflexiones y materiales generados a lo largo de todo el proyecto. Un documento que funciona, a la vez, como memoria colectiva y como manifiesto. La jornada continuará con una actuación de la rondalla MAJAO, que acompañará una celebración abierta a todas las personas que quieran asistir —eso sí, con inscripción previa en la web del IVAM.
Castell de Cabres: un pueblo, un cielo, un eclipse
Castellón y la mayor parte de Valencia estarán incluidas en la franja de territorio donde se podrá ver el eclipse solar de forma total. En Castellón, el eclipse total tendrá una duración de 1 minuto y 35 segundos, frente al minuto y dos segundos de Valencia, lo que convierte a los enclaves castellonenses en algunos de los puntos con mayor tiempo de observación del momento central del fenómeno.
El IVAM ha elegido para su celebración especial un lugar que no aparece en los grandes mapas turísticos, pero que reúne condiciones privilegiadas: Castell de Cabres, una pequeña localidad de la provincia de Castellón. Allí, el 12 de agosto, el museo impulsará una jornada abierta y participativa que combinará arte, música, mediación cultural y observación astronómica. La idea es ambiciosa en su sencillez: convertir un fenómeno cósmico en una experiencia humana compartida. No una retransmisión, sino una celebración.
En la Comunitat Valenciana, la totalidad del eclipse se producirá entre las 20:32 y las 20:33, un instante en el que la luz ambiental bajará, descenderá ligeramente la temperatura y se despertarán sonidos crepusculares de aves e insectos. Un minuto. El tiempo suficiente para que el mundo parezca otro.
Arte contemporáneo ante lo inconmensurable
Que un museo de arte moderno dedique casi un año a investigar los fenómenos naturales no es una extravagancia, sino una apuesta coherente con una tradición larga: la de los artistas que siempre han mirado al cielo para entender la tierra. La franja de totalidad del eclipse cruzará la Península Ibérica de oeste a este, pasando por capitales como La Coruña, León, Bilbao, Zaragoza y Valencia. Millones de personas en toda España tendrán ese instante de oscuridad compartida. El IVAM propone que, al menos en su caso, ese instante haya sido pensado, preparado y celebrado colectivamente.
La clausura del 10 de junio es, en ese sentido, mucho más que el final de un programa cultural. Es el umbral. El momento en que nueve meses de investigación, voces, dispositivos ópticos y reflexiones sobre la naturaleza se sintetizan en la espera de algo que, durante apenas sesenta segundos, convertirá el cielo valenciano en el centro del mundo.


