Ríos, embalses, fuentes termales, zonas húmedas y hasta acueductos. La provincia de Valencia guarda entre su interior y su litoral un patrimonio hídrico que, hasta ahora, permanecía en gran medida invisible para el viajero. La Diputació de València acaba de dar un paso decisivo para cambiarlo: ha presentado un catálogo de 69 experiencias turísticas articuladas en torno al agua, listo para su distribución tanto en formato físico como digital, y diseñado en colaboración con 30 empresas locales de las 14 comarcas de la provincia.
La propuesta no es improvisada. Detrás del catálogo hay cinco meses de trabajo —de febrero a junio de 2026— y un proceso metodológico en tres fases que arranca con uno de los inventarios más exhaustivos que se hayan realizado sobre el patrimonio hídrico de la provincia. En total, se analizaron más de 280 recursos vinculados al agua, clasificados en 18 categorías: playas, ríos, embalses, acueductos, rutas turísticas del agua, zonas húmedas, balnearios, aguas termales, fuentes y manantiales, entre otros. Todo ello documentado con más de 3.400 fotografías.
Un límite para proteger lo que se quiere mostrar
Quizá el aspecto más llamativo del proyecto no sea el número de experiencias, sino el rigor con el que se ha calculado cuántos visitantes pueden asumir los espacios naturales sin degradarse. De los más de 280 recursos inventariados, se seleccionaron 35 enclaves estratégicos para someterlos a un estudio de capacidad de carga que contempla tres dimensiones: física, ecológica y psicológica. El resultado es concreto: esos 35 recursos podrían acoger simultáneamente cerca de 61.000 personas y recibir aproximadamente 133.000 visitas diarias en conjunto. Una cifra que, más que un límite, funciona como una garantía: el turismo que llegue encontrará los espacios en buen estado.
Este enfoque conecta directamente con una tendencia global. En 2021, la ciudad de Valencia se marcó un hito al convertirse en la primera ciudad del mundo en calcular la huella hídrica del turismo , demostrando que la relación entre agua y actividad turística exige una gestión cuidadosa. El nuevo catálogo de la Diputació va en esa misma dirección, pero con un objetivo más concreto: llevar visitantes hacia rincones del interior que hoy apenas aparecen en los mapas turísticos convencionales.
Del Charco Azul de Chulilla a l'Albufera
Las experiencias recogidas en el catálogo abarcan una geografía sorprendentemente variada. Desde rutas fluviales en Cofrentes y Cortes de Pallás hasta el descubrimiento del Parque Natural de l'Albufera, pasando por la popular ruta del Charco Azul de Chulilla, uno de esos destinos que llevan años circulando en redes sociales pero que hasta ahora carecían de un producto turístico estructurado. El objetivo final es generar oportunidades económicas "mediante el desarrollo de productos turísticos locales atractivos y singulares a partir de los citados recursos hídricos, con el fin de fomentar la redistribución territorial de los flujos de visitantes hacia los destinos de interior" , en palabras del diputado de Turismo, Pedro Cuesta.
"Atraer a nuestra provincia un turismo más consciente, que busca conectar con la naturaleza y la cultura local, más aún en esta época estival" - Pedro Cuesta, diputado de Turismo de la Diputació de València
La colaboración con el tejido empresarial local ha sido un elemento central del diseño. Las 30 empresas que participaron en el proyecto son las que conocen el territorio de primera mano, y su implicación asegura que las experiencias no sean propuestas de laboratorio sino productos reales, ya listos para su comercialización.
Fondos europeos como palanca del cambio
El proyecto se enmarca en las Actuaciones de Cohesión entre Destinos (ACD) de la provincia, que forman parte del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR) del Gobierno de España, financiado por la Unión Europea con fondos Next Generation, y cuyo presupuesto global para la Diputació de València asciende a 5.769.198,15 euros. No es, por tanto, un proyecto aislado, sino una pieza dentro de una estrategia más amplia de transformación del sector turístico español que busca redistribuir flujos y reducir la presión sobre los destinos más saturados.
En un país donde el debate sobre la masificación turística copa los titulares de las grandes ciudades y costas, la apuesta por un modelo sostenible basado en los propios recursos naturales y patrimoniales apunta a una dirección que cada vez más viajeros buscan: destinos auténticos, cuidados y capaces de ofrecer algo que el turismo de masas, sencillamente, no puede dar.
Un plan de promoción nacional e internacional
Tener el catálogo es solo el primer paso. La Diputació ha diseñado también un plan estratégico de promoción que contempla acciones con turoperadores y agencias de viajes, campañas en medios y canales digitales, y la distribución de ejemplares impresos. La apuesta es doble: alcanzar al viajero nacional que busca escapadas de naturaleza y al turista internacional que empieza a descubrir que Valencia es mucho más que su capital. Las ACD, según ha subrayado el propio diputado Cuesta, "refuerzan el compromiso de la institución con las necesidades reales actuales de nuestros municipios en el ámbito turístico, fomentando la cohesión, la innovación y la sostenibilidad de sus recursos".
El reto ahora no es técnico, sino de imaginación colectiva: convencer al viajero de que el interior de Valencia, con su red de ríos, manantiales y espacios naturales protegidos, merece el mismo interés que cualquier costa. Con 69 experiencias y un mapa detallado de sus posibilidades, la provincia tiene argumentos de sobra para intentarlo.

