Hay carreteras que mueren dos veces: la primera cuando dejan de ser útiles al tráfico rodado, y la segunda cuando el abandono borra hasta el recuerdo de lo que fueron. La antigua CV-611A, en el corazón de la comarca de la Vall d'Albaida, lleva años en ese limbo: desplazada por el nuevo trazado de la CV-611, sobrevive hoy como acceso a parcelas agrícolas. Pero la Diputació de València acaba de decidir que ese asfalto olvidado merece una segunda oportunidad. La institución provincial ha sacado a licitación las obras para convertir más de 3,4 kilómetros de esa antigua calzada en una vía ciclopeatonal que conectará Benigànim, Quatretonda y la Pobla del Duc. El presupuesto de la actuación asciende a 830.797 euros.
Un proyecto que nace del sentido común
La lógica del proyecto es difícil de rebatir: si la infraestructura ya existe, ¿por qué construir desde cero? En lugar de levantar un nuevo corredor verde sobre terreno virgen, la Diputació ha optado por rehabilitar lo que ya había. La plataforma de seis metros de anchura de la antigua carretera se repartirá entre dos usos perfectamente diferenciados: dos metros quedarán reservados al tránsito peatonal, mientras que los cuatro metros restantes se destinarán a ciclistas y a los vehículos agrícolas autorizados. Ambos espacios se distinguirán visualmente mediante diferentes tonalidades de pintura en el pavimento.
No es un detalle menor que los tractores y maquinaria agrícola puedan seguir circulando. Los campos que bordean el trazado llevan décadas dependiendo de ese acceso y los agricultores de la zona no perderán esa conexión con sus parcelas. La solución conjuga, en un mismo espacio de apenas seis metros, tres realidades del mundo rural valenciano: el paseo, la bicicleta y el trabajo en el campo.
"Se va a aprovechar una plataforma que ya existe para ofrecer una alternativa real a los desplazamientos motorizados, mejorar las condiciones de quienes caminan o practican ciclismo por la zona y, al mismo tiempo, mantener el acceso necesario para la actividad agrícola" - Reme Mazzolari, diputada de Carreteras de la Diputació de València
Seguridad, luz solar y bancos para descansar
La actuación va mucho más allá de pintar rayas en el asfalto. El proyecto contempla la renovación completa de la señalización horizontal y vertical en todo el recorrido, con la velocidad limitada a 30 km/h. Se prestará especial atención a los puntos más delicados: el cruce con el camino de Quatretonda y las intersecciones con los distintos caminos rurales que atraviesan la zona recibirán un refuerzo específico de seguridad.
En los terrenos de titularidad provincial situados junto al itinerario se instalarán bancos, papeleras y aparcabicicletas, los elementos que convierten un simple camino en un espacio público con vocación de uso. Y para resolver el eterno problema de la iluminación en entornos rurales alejados de la red eléctrica, el proyecto ha apostado por farolas autónomas con luminarias LED y paneles solares, una solución que permite iluminar los 3,4 kilómetros de recorrido sin necesidad de tender un solo metro de cable a la red convencional.
Una pieza más en la red ciclopeatonal provincial
Esta actuación no es un hecho aislado. La Diputació de València tiene en marcha un Plan de Movilidad Ciclopeatonal que prevé una inversión de 36,6 millones de euros repartida en 97 actuaciones en todas las comarcas. La estrategia es clara: la institución provincial se encarga de construir aquellos itinerarios que tienen una función vertebradora del territorio por unir diferentes poblaciones, mientras que los proyectos de ámbito estrictamente municipal se ejecutan mediante ayudas directas a los ayuntamientos.
La red ciclopeatonal valenciana sufre con frecuencia de falta de interconectividad y, en los últimos años, se ha visto desbordada por una demanda cada vez mayor de ciclistas y peatones. En ese contexto, el corredor entre Benigànim y la Pobla del Duc encaja como una pieza más de ese puzzle territorial: no es solo un carril bici entre dos pueblos, sino un eslabón pensado para engancharse, en el futuro, a las aceras y a las infraestructuras ciclistas que ya existen en los núcleos urbanos de cada municipio.
"Las carreteras provinciales también pueden desempeñar un papel importante en la creación de itinerarios peatonales y ciclistas que conecten nuestros pueblos y mejoren la calidad de vida de sus habitantes" - Reme Mazzolari, diputada de Carreteras de la Diputació de València
2027, la fecha en el horizonte
Las obras están previstas para comenzar durante 2027, con un plazo de ejecución de cuatro meses. Cuando estén terminadas, los vecinos de Benigànim, Quatretonda y la Pobla del Duc dispondrán de una alternativa real al coche para sus desplazamientos cotidianos, deportivos y recreativos entre localidades. Una ruta que, además, discurre por un entorno paisajístico de interior valenciano que invita al paseo tranquilo, lejos del tráfico rodado.
Hay algo simbólico en que una carretera que un día sirvió para acercar a las personas en coche vuelva a hacerlo, décadas después, a la velocidad del que camina o pedalea. A veces, el progreso no consiste en construir algo nuevo, sino en saber qué hacer con lo que el tiempo dejó atrás.

