Cuando la gigafactoría de PowerCo en Sagunto arranque la producción de celdas de batería, necesitará técnicos capaces de trabajar con materiales de litio, controlar la calidad electroquímica y dominar los estándares de una industria que no existía hace apenas una década en España. La Comunitat Valenciana ha decidido no esperar. Este jueves, el secretario autonómico de Educación, Daniel McEvoy, inauguró el Blasco Battery Lab, el nuevo laboratorio de fabricación de baterías del CIPFP Vicente Blasco Ibáñez de Valencia, un espacio que convierte un centro de Formación Profesional en pieza clave del ecosistema industrial que se está tejiendo alrededor de la planta de baterías más ambiciosa que jamás se ha construido en España.
Un laboratorio que anticipa la fábrica
El acto reunió en el propio centro educativo a representantes de la Dirección General de Formación Profesional, PowerCo, el Instituto Tecnológico de la Energía (ITE), Quimacova, la Universitat Politècnica de València y el Ayuntamiento de València. La presencia de todos estos actores no es anecdótica: refleja que el Blasco Battery Lab no ha nacido como una iniciativa aislada de un colegio con ambición, sino como resultado de una estrategia coordinada entre la administración, la universidad y el tejido empresarial para anticipar la demanda de talento técnico que generará la industria de las baterías.
Y esa demanda es real y urgente. La primera gigafactoría de celdas de baterías para coches eléctricos que operará en España es la que levanta PowerCo, filial del grupo Volkswagen, en Sagunto. Cuando esté a pleno rendimiento, la factoría valenciana tendrá en plantilla de mano de obra directa a unos 1.600 trabajadores y habrá materializado la mitad de los 3.000 millones de euros de inversión anunciados. Una planta de esa envergadura no puede nutrirse de técnicos venidos de fuera. Necesita profesionales formados aquí, en el territorio.
"La Formación Profesional es una herramienta estratégica para dotar a la Comunitat Valenciana del talento técnico, la innovación y la capacidad de anticipación que requiere la industria del futuro" - Daniel McEvoy, secretario autonómico de Educación de la Generalitat Valenciana
Un título clásico con contenidos de vanguardia
El laboratorio no llega solo. A partir del curso 2026-2027, el CIPFP Vicente Blasco Ibáñez impartirá una versión adaptada del Ciclo de Grado Superior de Laboratorio de Análisis y Control de Calidad, que incorporará contenidos específicos sobre fabricación de baterías de litio. La fórmula elegida es tan inteligente como discreta: no se crea un título nuevo desde cero —un proceso largo y burocráticamente costoso—, sino que se aprovecha la flexibilización curricular que permite la normativa estatal para orientar una titulación consolidada hacia un ámbito estratégico.
El resultado es que los alumnos obtendrán un título oficial plenamente válido, pero habrán adquirido competencias muy concretas: caracterización fisicoquímica y electroquímica de materiales, validación de resultados, control de calidad y fabricación de celdas. A eso se suma el aprendizaje de estándares internacionales de calidad, protocolos de buenas prácticas de laboratorio y competencias en sostenibilidad, digitalización industrial y mejora continua. En palabras de McEvoy, el proyecto "no rebaja la formación; la hace más pertinente. No sustituye el título; lo conecta con el territorio y con las competencias que demanda el sector".
Para que el salto fuera posible, el profesorado de la familia profesional de Química del centro recibió formación específica en fabricación de baterías. McEvoy quiso reconocer explícitamente ese esfuerzo durante la inauguración, señalando que "la innovación educativa no se sostiene solo con equipamientos o con normas. Se sostiene con profesionales que estudian, se forman, comparten conocimiento y aceptan el reto de enseñar contenidos nuevos en contextos nuevos".
El primer escalón del Battery Campus de Sagunto
El Blasco Battery Lab no es el destino, sino el punto de partida. La Generalitat lo concibe como el primer paso del futuro Battery Campus de Sagunto, previsto para 2027, que integrará Formación Profesional Dual, laboratorios avanzados e infraestructuras tecnológicas para conectar la formación directamente con la actividad industrial. La planta de PowerCo en Sagunto se convertirá en la primera "oficialmente flexible" del grupo, al iniciar en 2026 la producción de baterías con celdas unificadas de tipo LFP. Una vez esté la fábrica valenciana a pleno rendimiento, la fabricación anual prevista es de 150 millones de celdas de baterías anuales. Tener un campus de formación especializado a escasos kilómetros de esa instalación es una ventaja competitiva difícil de sobrestimar.
La ambición no se detiene en Química. La Dirección General de Formación Profesional trabaja en la adaptación curricular de los ciclos superiores de Mecatrónica y de Automatización y Robótica, para extender la especialización en baterías a otros perfiles profesionales que la industria también necesitará. El sector de las baterías no es solo química; es robótica, automatización, mantenimiento de precisión. PowerCo ha anunciado además un acuerdo con la Universitat Politècnica de València y la Universitat de València para impartir a partir del curso 2026-2027 el primer máster interuniversitario de España especializado en fabricación de celdas de batería. La cadena formativa, de la FP al posgrado, empieza a cerrarse.
Lo que se inaugura en el CIPFP Vicente Blasco Ibáñez no es solo un laboratorio con equipos nuevos y paredes recién pintadas. Es la apuesta de una región que ha visto llegar una industria transformadora y ha decidido que sus jóvenes estarán preparados para trabajar en ella antes de que la primera celda de batería salga de la cadena de producción.

