Treinta cámaras para vigilar el tráfico en el Rincón de Ademuz: la Diputación de Valencia financia un sistema que estará listo en septiembre

La Diputación de Valencia subvenciona con 100.000 € la instalación de 30 cámaras de control del tráfico en todos los municipios del Rincón de Ademuz.

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Rincón de Ademuz
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Una comarca enclavada entre Cuenca y Teruel, separada geográficamente del resto de la Comunitat Valenciana y con apenas 2.266 habitantes repartidos en siete municipios. Ese es el Rincón de Ademuz, uno de los enclaves más singulares de España. Y, sin embargo, en pocas semanas contará con un moderno sistema de videovigilancia del tráfico capaz de cubrir las entradas y salidas de todas sus poblaciones. La Diputación de Valencia ha financiado la instalación de treinta cámaras de control en los accesos, caminos y puntos sensibles de la comarca, con una inversión de alrededor de 100.000 euros.

Un escudo tecnológico para los pueblos del interior

El proyecto ha sido impulsado por la Mancomunidad del Rincón de Ademuz y se enmarca dentro del Pla Obert, el ambicioso programa inversor de la Diputación de Valencia dotado con 350 millones de euros a cuatro años. A la mancomunidad le corresponde una asignación total de 565.000 euros dentro de este plan, de los cuales aproximadamente 100.000 han ido destinados al sistema de videovigilancia.

Las cámaras se distribuirán por las entradas y salidas de los municipios, así como por caminos transitables de acceso y puntos de especial relevancia: plazas, polígonos industriales y polideportivos. No es un detalle menor. En zonas rurales con escasa densidad de población, la vigilancia tecnológica puede suplir la falta de medios humanos que en grandes ciudades se da por descontada.

"Servirán para controlar el tráfico en las distintas entradas y en puntos significativos como plazas, polígonos y polideportivos" - Ángel Andrés, presidente de la Mancomunidad del Rincón de Ademuz y alcalde de Ademuz

Según Andrés, las pocas cámaras que todavía están pendientes de montaje estarán listas en septiembre, momento en que el sistema entrará en pleno funcionamiento. Una fecha concreta que convierte este proyecto en una realidad inminente, no en una promesa de futuro.

El Pla Obert, un salvavidas para los municipios pequeños

Más allá de las cámaras, la Mancomunidad del Rincón de Ademuz tiene previsto destinar el resto de los fondos del Pla Obert a otras actuaciones igualmente necesarias: la gestión de residuos y el arreglo de senderos que conectan los pueblos de la comarca. Infraestructuras básicas que, en muchos casos, son compartidas por varias poblaciones y que difícilmente podrían abordarse con los presupuestos propios de municipios tan pequeños.

El programa inversor de la Diputación reserva 10 millones de euros en total para las mancomunidades, una cifra que la vicepresidenta Natàlia Enguix, coordinadora del Pla Obert, defiende como un reconocimiento expreso al papel de estos entes supramunicipales.

"Las iniciativas que presentan las mancomunidades impulsan proyectos que benefician a los distintos municipios de las comarcas, realizando mejoras en servicios e infraestructuras que muchas veces son compartidos por varias poblaciones" - Natàlia Enguix, vicepresidenta de la Diputación de Valencia y coordinadora del Pla Obert

El alcalde de Ademuz también gestiona, a título individual como municipio, 1.140.000 euros del Pla Obert. Una cifra que, en su conjunto, ilustra el impacto real que este tipo de programas tienen sobre poblaciones que de otro modo quedarían al margen de cualquier gran inversión pública. Para Ángel Andrés, el cambio clave ha sido la extensión del plan a cuatro años: esa mayor duración es la que permite abordar "obras más grandes" que antes resultaban inviables.

Una comarca única que mira al futuro

El Rincón de Ademuz constituye el enclave más grande de toda España perteneciente a la Comunidad Valenciana pero separado de esta por las provincias de Cuenca, al sur, y Teruel, al norte. Su territorio de 370 km² se reparte entre siete municipios —Ademuz, Casas Altas, Casas Bajas, Castielfabib, Puebla de San Miguel, Torrebaja y Vallanca— y un total de 17 núcleos de población. Esa singularidad geográfica, que en otros tiempos pudo suponer un freno al desarrollo, es hoy el argumento más poderoso para justificar inversiones como esta: en territorios aislados y con recursos limitados, cada euro público bien empleado tiene un peso específico que no admite comparación con el de las grandes ciudades.

Que una comarca de poco más de dos mil habitantes cuente próximamente con un sistema de videovigilancia del tráfico moderno y coordinado habla, en definitiva, de una apuesta por la igualdad territorial. Y recuerda que la España vaciada, cuando recibe la atención adecuada, también es capaz de conectarse con el siglo XXI.