Más de 2.500 personas llenan espacios patrimoniales valencianos al ritmo del tango sinfónico en la gira 'Territori Simfònic'

La Diputación de Valencia y la Fundación Sonora cierran con éxito la gira 'Territori Simfònic' con 2.500 asistentes en seis comarcas.

Guardar

Gira 'Territori Simfònic'
Gira 'Territori Simfònic'
Añadir ValènciaExtra.com como fuente preferida de Google de forma gratuita. Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.
Activar ahora

Benimodo, Aielo de Malferit, Utiel, Enguera, Sueca y Oliva. Seis municipios. Seis comarcas valencianas. Y más de 2.500 personas que, entre el 25 de julio y el 11 de octubre, ocuparon patios, auditorios y casas de la cultura para escuchar algo que pocas veces llega a su territorio: una orquesta sinfónica en vivo, con bandonéon, voz y danza, interpretando el universo de Astor Piazzolla. La gira 'Territori Simfònic', impulsada por la Diputación de Valencia y la Fundación Sonora, ha cerrado con un balance que supera las expectativas iniciales y que reaviva un debate siempre vigente: ¿por qué la cultura de calidad sigue siendo, en tantos lugares, un privilegio de las grandes ciudades?

Un tango que viajó por la provincia

El programa elegido para esta edición fue 'Tango concertante, esencia de Buenos Aires', una producción escénica de la Orquestra Simfònica Caixa Ontinyent (OSCO) que fusionó música sinfónica, canto y danza en directo. La propuesta, bajo la dirección de Roberto Turlo, se inspiró en el universo de Astor Piazzolla y en el tango tradicional y contemporáneo. No fue un concierto al uso: sobre el escenario convivieron la actriz y cantante italo-argentina Graciela Di Palma, el bandoneonista uruguayo Leonel Gasso, Turlo al oboe y el pianista italiano Fabrizio Mocata, nominado en los Latin Grammy. El repertorio incluyó obras de Homero R. Perera, Carlos Gardel, Richard Galliano y el propio Mocata.

La elección de Piazzolla no fue casual. El compositor argentino, fallecido en 1992, es considerado el gran renovador del tango, aquel que lo sacó de los conventillos de Buenos Aires para llevarlo a los escenarios de concierto de todo el mundo. Que su música sonara ahora en la plaza de un pueblo de La Vall d'Albaida o en un espacio patrimonial de La Canal de Navarrés tiene algo de paradoja hermosa y de reivindicación cultural al mismo tiempo.

Aforos llenos y aplausos prolongados

La gira cerró con un balance muy positivo, superando los 2.500 asistentes en los seis conciertos celebrados, gracias a actuaciones gratuitas en espacios patrimoniales impulsadas desde la Vicepresidencia Primera de la Diputación de Valencia. La entrada libre fue una decisión estratégica: en municipios donde la oferta cultural orquestal es prácticamente inexistente, poner precio a la butaca hubiera levantado un muro invisible. Sin esa barrera, el público respondió.

"Este apoyo y el reconocimiento a la calidad de la propuesta supone un espaldarazo para la Fundación Sonora, que pretende continuar potenciando proyectos singulares y de excelencia que generan sinergias y lleven la cultura y la música, tan arraigada en la Comunitat Valenciana, a nuestros municipios y comarcas." - Toni Revert, presidente de la Fundación Sonora

Revert recordó que en los seis conciertos se vio al público "disfrutar y mostrar su agradecimiento con largos aplausos y llenando aforos", una imagen que, más allá de la satisfacción institucional, habla de una demanda real y sostenida de cultura en los territorios que habitualmente quedan fuera del circuito de las grandes programaciones.

Vertebrar la provincia, más allá del eslogan

La vicepresidenta primera de la Diputación, Natàlia Enguix, subrayó el valor del proyecto como herramienta de cohesión territorial. En una provincia donde la distancia entre la capital y algunos municipios del interior puede medirse no solo en kilómetros sino en acceso a la cultura, iniciativas como esta adquieren un peso específico propio.

"Llevar una propuesta musical de esta calidad a seis localidades, con conciertos gratuitos en espacios patrimoniales singulares, permite acercar la cultura a la ciudadanía, poner en valor los recursos de cada municipio y contribuir a dinamizar el territorio." - Natàlia Enguix, vicepresidenta primera de la Diputación de Valencia

Enguix también destacó la capacidad de estos proyectos para generar sinergias entre actividad cultural y recursos locales, y puso el foco en la colaboración con entidades como la Fundación Sonora como modelo replicable de descentralización cultural. No se trata, en definitiva, solo de llevar músicos a un pueblo: se trata de que ese pueblo aparezca en el mapa cultural de la región.

Una orquesta que aprende haciendo

Detrás de la gira hay un proyecto con más de dos décadas de historia. Bajo el concepto Learning by doing —aprender haciendo—, la Orquestra Simfònica Caixa Ontinyent funciona como una plataforma de práctica sinfónica de alta exigencia para jóvenes músicos, gracias al apoyo de la Fundació Caixa Ontinyent, el Ayuntamiento de Ontinyent, sus abonados y una sólida red de mecenazgo. Su trayectoria artística adquirió un gran impulso con la creación de la Fundación Sonora de la Comunitat Valenciana, con la que desarrolla una tarea clave de vertebración territorial y descentralización cultural desde su sede estable en el Teatro Echegaray de Ontinyent.

"La gira va a permitir a nuestra orquesta salir de su zona de confort, que es el Teatro Echegaray de Ontinyent, para enfrentarse al público de otros pueblos y comarcas con un repertorio diferente", explicó el vicepresidente de Sonora, Lluís Muñoz, destacando el concepto Learning by doing como esencia de una orquesta que apuesta firmemente por la formación. Para los jóvenes músicos que integran la OSCO, la gira supuso, además de una experiencia artística, una inmersión en las exigencias reales de la práctica profesional: escenarios distintos, acústicas impredecibles, públicos nuevos.

Desde 2026, el proyecto inicia una nueva etapa liderada por el prestigioso director Jaume Santonja como director artístico y por Roberto Turlo como asesor artístico. Un relevo que apunta a la continuidad y a la consolidación de una apuesta que, concierto a concierto, ha demostrado que la música sinfónica no entiende de límites geográficos cuando alguien se toma en serio llevarla más allá de los grandes auditorios.