La pregunta ya no es si la inteligencia artificial transformará la industria, sino quién quedará fuera del cambio. Con ese telón de fondo, el director general de Industria de la Generalitat Valenciana, Julio Delgado, protagonizó la clausura de la jornada 'Retos IATecUV', un encuentro centrado en la inteligencia artificial y las tecnologías habilitadoras digitales, para defender un modelo de transformación que no deje atrás a las empresas más pequeñas.
Delgado fue claro en su diagnóstico: la clave para que la IA llegue de verdad al tejido productivo valenciano no es tecnológica, sino organizativa. Administración, universidades y empresas deben actuar de forma coordinada si quieren que la investigación no se quede en los laboratorios y las soluciones tecnológicas encuentren mercado real donde aplicarse.
"La inteligencia artificial y las tecnologías digitales permiten mejorar los procesos de producción, reducir costes, tomar mejores decisiones y aumentar la competitividad" - Julio Delgado, director general de Industria de la Generalitat Valenciana
El reto de las pymes: el acceso, no la tecnología
Si hay un punto donde el discurso de Delgado adquirió mayor urgencia fue al hablar de las pequeñas y medianas empresas. La IA ya no es ciencia ficción ni patrimonio exclusivo de las grandes corporaciones, pero sigue siendo inaccesible para una parte importante del tejido empresarial valenciano, mayoritariamente compuesto por pymes. Uno de los principales retos identificados es precisamente facilitar el acceso a estas herramientas al mayor número posible de empresas. Un objetivo que suena sencillo pero que exige intermediarios, recursos y voluntad institucional.
En ese punto de encuentro entre la investigación y la aplicación práctica, los institutos tecnológicos juegan un papel determinante. Delgado los señaló como el eslabón que conecta el conocimiento científico con las necesidades reales de las empresas, adaptando los avances a entornos productivos concretos, lejos de la abstracción académica.
IAtecUV: de la investigación al mercado
Entre los instrumentos mencionados destacó la iniciativa IAtecUV, impulsada por la Universitat de València y la Fundació Parc Científic. El programa nace con el objetivo de fortalecer el ecosistema valenciano en tecnologías digitales avanzadas y favorecer la transferencia de conocimiento hacia el tejido productivo. En la práctica, actúa como una incubadora que acompaña proyectos desde la fase de idea hasta convertirlos en empresas viables.
El programa busca aumentar la transferencia de conocimiento entre la Universitat de València y el tejido empresarial, promover la conexión entre estudiantado, investigación y empresa, e impulsar la creación y consolidación de startups y spin-off vinculadas a la inteligencia artificial. Un recorrido que, sobre el papel, parece lógico pero que históricamente ha sido uno de los grandes cuellos de botella del sistema de innovación español.
La primera convocatoria recibió 34 solicitudes y seleccionó nueve iniciativas empresariales, que actualmente participan en un itinerario anual de acompañamiento. En las convocatorias sucesivas se seleccionan hasta un máximo de diez proyectos o startups, a cada una de las cuales se les concede una dotación económica de hasta 4.500 euros, entre premio y bono de servicios.
La Generalitat también se digitaliza
El mensaje de Delgado no se limitó a pedir el esfuerzo a otros. La Generalitat, reconoció, está en el mismo proceso: el objetivo es facilitar que las empresas incorporen la IA a su actividad de una manera útil y aplicada, identificando herramientas y soluciones para automatizar procesos, optimizar tareas, analizar información, apoyar la toma de decisiones o explorar nuevas oportunidades de negocio. En esa línea, la administración autonómica trabaja en incorporar herramientas de inteligencia artificial y análisis de datos para mejorar su propia gestión interna, agilizar la tramitación de ayudas y facilitar la relación con las empresas.
Que la administración reconozca públicamente que también necesita modernizarse no es un detalle menor. Supone asumir que la transformación digital no tiene atajos ni excepciones, y que la credibilidad para pedirle a la industria que adopte nuevas tecnologías pasa, inevitablemente, por predicar con el ejemplo. En una comunidad donde la industria representa un pilar económico fundamental, la apuesta por articular esta triple alianza entre saber, hacer y gobernar puede marcar la diferencia entre una digitalización real y una que solo ocurre en los discursos de clausura.


