Las máquinas de la Diputació de València irrumpen en las playas de la Safor para retirar el rastro de cañas que dejó la dana Adam

La Diputació de València limpia las playas afectadas por la dana Adam, comenzando por Daimús, la más castigada por el río Serpis.

 - Actualizado a 28/10/2026 15:20

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Limpieza playas la Safor después de la DANA Adam
Limpieza playas la Safor después de la DANA Adam
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Un mar de cañas. Esa es, literalmente, la imagen que ofrece hoy la playa de Daimús. La dana Adam arrastró miles de metros cúbicos de cañas, animales muertos y todo tipo de residuos que ahora cubren el litoral de la Safor y la Ribera Baixa, convirtiendo lo que debería ser arena en un vertedero natural de kilómetros. Para hacerle frente, la Diputació de València ha movilizado este miércoles su maquinaria pesada y ha iniciado los trabajos de limpieza comenzando por Daimús, el punto más castigado del litoral por su proximidad al río Serpis.

Por qué Daimús primero

La elección del punto de partida no es arbitraria. Daimús es la playa más cercana a la desembocadura del Serpis, el río que actuó como autopista para todo tipo de residuos vegetales durante el episodio meteorológico, y la que ha acumulado mayor volumen de cañas. Hay un factor técnico de urgencia que lo explica todo: las cañas deben retirarse mientras aún están enteras y son grandes. Si se fragmentan y se incrustan en la arena, la operación de limpieza se encarece y complica enormemente. El tiempo, aquí, corre en contra.

"La limpieza ahora es clave porque las cañas todavía están grandes, si se van rompiendo y se hacen pequeñas, se incrustan en la arena y la retirada es mucho más costosa" - Avelino Mascarell, diputado de Medio Ambiente de la Diputació de València

Una vez retiradas, los restos no desaparecerán sin más: el municipio ha habilitado un espacio específico donde los servicios provinciales acumularán y triturarán el material vegetal, que después seguirá los cauces habituales de tratamiento sostenible. No es un proceso instantáneo, pero sí ordenado.

Una competencia que nadie discute, aunque nadie quiera asumir

El presidente de la Diputació, Vicent Mompó, visitó la playa este miércoles y no ocultó la paradoja institucional que envuelve toda la operación. La limpieza de playas no corresponde legalmente a la Diputació, sino a los ayuntamientos. Y sin embargo, aquí está la maquinaria provincial trabajando en la arena. La razón, según Mompó, es tan sencilla como pragmática.

"Esta limpieza no es nuestra competencia, pero la Diputación va a estar hasta que los pueblos estén totalmente recuperados, esto también es nuestra imagen y queremos que nuestras playas estén en condiciones" - Vicent Mompó, presidente de la Diputació de València

La semana anterior, Mompó ya había estado en Miramar supervisando la retirada de escombros y enseres de las calles. Ahora, esa misma maquinaria ha cambiado de escenario y ha bajado hasta la orilla del mar. El mensaje político es claro: las competencias administrativas no pueden ser un argumento para la inacción cuando los vecinos lo están perdiendo todo.

El dedo acusador apunta a la Confederación Hidrográfica

La DANA Adam dejó una profunda huella en el litoral situado entre el sur de la provincia de Valencia y el norte de Alicante, especialmente en las comarcas de la Safor y la Marina Alta, donde las lluvias torrenciales provocaron inundaciones, el desbordamiento de barrancos y una importante acumulación de cañas, troncos y residuos arrastrados hasta las playas. Pero para Mompó, este desastre tiene un responsable concreto y previo: la falta de mantenimiento de los ríos y barrancos por parte de la Confederación Hidrográfica del Júcar. Una crítica que, según el propio presidente provincial, viene de lejos y ha sido reiterada en múltiples ocasiones sin que se haya producido una respuesta suficiente.

"Llevamos mucho tiempo denunciando que la falta de mantenimiento de los ríos y barrancos por parte de la Confederación acaba provocando este desastre" - Vicent Mompó, presidente de la Diputació de València

La acumulación de cañas en los cauces fluviales es un problema estructural conocido en la Comunitat Valenciana. Cuando llegan episodios de lluvia intensa, esa vegetación descontrolada se convierte en un proyectil masivo que los ríos disparan hacia el mar, con consecuencias que ahora son visibles en cualquier playa de la Safor.

Los municipios: agradecidos y expectantes

El alcalde de Daimús, Robert Miñana, recibió a los equipos provinciales con alivio. Reconoció sin rodeos que la Diputació está asumiendo algo que, formalmente, no le corresponde, pero subrayó que precisamente eso es lo que hace valiosa su intervención. Con maquinaria potente y experiencia acumulada, el objetivo es dejar la playa en condiciones en aproximadamente una semana.

"Muy agradecido a la Diputación por prestarse a dar este servicio que realmente no les compete, pero entiendo que lo hacen porque necesitamos ayuda" - Robert Miñana, alcalde de Daimús

Las comarcas de la Safor y la Marina Alta fueron consideradas la "zona cero" del temporal, con numerosos municipios sometidos incluso a medidas de confinamiento, y una semana después del episodio, ayuntamientos y administraciones continúan trabajando en la retirada de restos vegetales y materiales acumulados por las riadas. En ese contexto, la Generalitat ha activado una oficina postemergencia y un primer paquete de ayudas de 23,5 millones de euros. La limpieza de las playas es, dentro de ese puzzle de reconstrucción, una pieza tan visible como simbólica: son el escaparate del litoral y, para muchos municipios, su principal recurso económico.

La Diputació no llega como actor improvisado. Ya en la dana de octubre de 2024 movilizó sus equipos para retirar residuos de la costa de los municipios afectados, por lo que acumula experiencia directa en este tipo de operaciones. El plan ahora es extender la limpieza a todas las playas de los municipios adheridos al servicio provincial de playas, un proceso que avanzará de forma coordinada con cada ayuntamiento. La DANA Adam ha vuelto a poner de manifiesto la vulnerabilidad del litoral mediterráneo frente a los episodios de lluvias extremas , y la pregunta que sobrevuela toda la operación sigue sin respuesta fácil: ¿cuántas veces más habrá que limpiar lo mismo antes de que los ríos reciban el mantenimiento que llevan años esperando?