Duchas en mal estado, vestuarios obsoletos, instalaciones que no se adaptan a una plantilla cada vez más mixta. Esa es la realidad que aún hoy persiste en muchos cuarteles de la Guardia Civil repartidos por la provincia de Valencia. Para corregirlo, la Diputación de Valencia ha iniciado los expedientes para reformar los vestuarios de los cuarteles de Requena y Villalonga, con una inversión conjunta de 68.000 euros que llegará a los ayuntamientos de ambos municipios a través del servicio de Cooperación Municipal.
Una inversión que llega donde el Estado no llega
La particularidad de este plan tiene un trasfondo político que merece ser señalado: la Diputación no tiene competencia directa sobre los cuarteles de la Guardia Civil, que dependen del Ministerio del Interior. Sin embargo, la institución provincial ha decidido actuar igualmente, argumentando que el abandono del Estado obliga a los entes locales a suplir esas carencias. El uso de fondos provinciales para estas "competencias impropias" impide que el presupuesto se destine a otras partidas propias de la institución, aunque la corporación ha defendido la necesidad de actuar para garantizar la imagen y el servicio público en el territorio.
"Estas casas cuartel forman parte de la imagen de nuestros pueblos y la imagen de la provincia, y por eso estamos ayudando a los ayuntamientos a realizar las obras pese a no tener una competencia directa" - Vicent Mompó, presidente de la Diputación de Valencia
La mecánica del programa es sencilla pero eficaz: la Diputación financia las actuaciones a través de los ayuntamientos, que son los encargados de gestionar los contratos, tramitar permisos y ejecutar las obras. En el caso de Requena, la aportación asciende a 56.000 euros; en Villalonga, a 12.000 euros.
Qué se va a reformar exactamente
En Requena, la actuación va más allá de una simple renovación estética. La reforma convertirá parte de las instalaciones existentes en vestuarios masculino y femenino completamente equipados, con fontanería, saneamiento, electricidad y ventilación adecuados para el uso diario del personal del cuerpo. Una transformación que refleja también la evolución de la propia Guardia Civil, con una presencia femenina creciente que exige adaptar unas infraestructuras concebidas, en muchos casos, hace décadas.
En Villalonga, la intervención se centra específicamente en el acondicionamiento de los vestuarios femeninos del cuartel, adecuándolos a las necesidades de las agentes destinadas en el municipio. Las obras incluirán la renovación de los acabados y la modernización general de las instalaciones, recuperando la funcionalidad de unas dependencias que habían quedado desfasadas.
"Seguiremos trabajando para que los cuarteles de la Guardia Civil sean unas instalaciones dignas y las personas que viven y trabajan en ellos puedan ofrecer un servicio público de calidad" - Natàlia Enguix, vicepresidenta primera y diputada de Cooperación Municipal de la Diputación de Valencia
El contexto: un plan de 1,2 millones para 37 cuarteles
Requena y Villalonga no son casos aislados. Ambas actuaciones se enmarcan en la segunda fase del plan provincial de modernización de cuarteles de la Guardia Civil, que suma 618.600 euros para reformar otros 19 acuartelamientos, como segunda fase de la línea de ayudas para actualizar instalaciones de la Benemérita, tras invertir 604.386 euros en 18 cuarteles durante la primera fase, entre 2024 y 2025.
Con esta nueva inversión, el programa alcanza un importe total de 1.222.000 euros y beneficia a 36 cuarteles, ya que el cuartel de Llíria está incluido en las dos fases. Entre los municipios incluidos en esta segunda fase figuran, además de Requena y Villalonga, localidades como Carcaixent, Enguera, Llombai, Picassent, Ontinyent, Almussafes, Navarrés, Buñol, Sueca, Sagunto, Llíria, Cheste, Benigànim, Alginet, Tavernes de la Valldigna, Estivella y Chiva.
Lo que comenzó como una medida puntual para atender la dejadez más evidente se ha convertido, legislatura tras legislatura, en un programa estructural que da respuesta a una demanda histórica de los efectivos de la Guardia Civil destinados en municipios rurales. Reformar un vestuario puede parecer un gesto menor, pero para quien trabaja cada día en esas instalaciones representa algo mucho más concreto: la diferencia entre sentirse o no respaldado por las instituciones que dicen velar por su bienestar.


