Había tramos en los que dos vehículos apenas podían cruzarse con comodidad. La carretera CV-641, que vertebra la conexión entre Albaida y Aielo de Malferit en el corazón de la Vall d'Albaida, ha recuperado este miércoles la circulación normal tras la conclusión de las obras de acondicionamiento ejecutadas por el área de Carreteras de la Diputació de València. Una intervención que llevaba tiempo siendo reclamada y que, con una inversión superior a los 3,5 millones de euros, ha transformado de arriba abajo poco más de seis kilómetros de una vía que acusaba décadas de desgaste.
Una carretera estrecha, sin arcenes y con el firme envejecido
El diagnóstico previo era claro: la CV-641 presentaba una calzada de apenas seis metros de anchura sin arcenes a lo largo de buena parte de su recorrido, y un firme que había cumplido con creces su vida útil. No era una carretera peligrosa por diseño, sino por abandono. La intervención se ha extendido durante aproximadamente 6,1 kilómetros, desde el tramo final de la variante de l'Aljorf hasta el punto kilométrico 5+800, discurriendo principalmente por el término municipal de Albaida y rozando también un pequeño trecho de Agullent.
Los trabajos han incluido la ampliación de la plataforma para dotar a la vía de unas dimensiones acordes con la circulación actual. Pero el ensanche no era el único problema. Las lluvias habían convertido los barrancos de Benetzar y Prego en focos de erosión recurrente, con desprendimientos y acumulación de materiales que alcanzaban en ocasiones la propia calzada. Las actuaciones de mejora del sistema de drenaje en esos puntos han sido, por tanto, tan urgentes como el propio ensanche de la carretera.
Más que asfalto: puente, intersecciones y visibilidad
Las obras han ido más allá del pavimento. El proyecto también ha contemplado la ampliación y adecuación del puente existente en el trazado, la renovación de los elementos de contención y la modificación de diversas intersecciones para mejorar las condiciones de visibilidad y acceso. Pequeños cambios que, en una carretera comarcal, pueden marcar la diferencia entre un accidente y un susto.
"Los trabajos se han centrado especialmente en la ampliación de la plataforma, la mejora del drenaje y la adecuación de distintos puntos del trazado para reforzar las condiciones de seguridad vial" - Reme Mazzolari, vicepresidenta segunda y diputada de Carreteras de la Diputació de València
La propia Mazzolari ya había avanzado meses atrás que se trataba de "una carretera muy utilizada en la comarca, como eje de la conexión entre Albaida, Aielo de Malferit y la CV-40." Una descripción que resume bien su función: no es una vía secundaria en el sentido de prescindible, sino en el sentido administrativo. Para muchos vecinos de la zona, es la carretera de cada día.
El pulso inversor de la Diputació en la Vall d'Albaida
La reapertura de la CV-641 no es un hecho aislado. La Diputació de València tiene comprometida una inversión de más de 16 millones de euros para la mejora de carreteras y caminos de la comarca de la Vall d'Albaida. Entre las actuaciones ya licitadas figuraba precisamente la ampliación de plataforma y mejora del drenaje en la CV-641, por valor de 3,6 millones de euros. Un esfuerzo que responde a una demanda histórica de los municipios del interior valenciano, que durante años han visto cómo sus infraestructuras quedaban rezagadas respecto a las grandes arterias de la costa.
El alcalde de Albaida, Juan Carlos Roses, ya había señalado que "son muchos los vecinos de Albaida y de las poblaciones vecinas que transitan a diario esta vía, porque además da acceso a zonas diseminadas donde cada vez viven más personas." Una realidad que convierte la reapertura de la CV-641 en algo más que un corte de cinta: es la restitución de una conexión cotidiana para quienes viven, trabajan o simplemente se mueven por este rincón de la provincia de Valencia.

