Hay municipios que suben impuestos cuando aprietan las dificultades. Y hay municipios que, en cambio, logran justo lo contrario: llegar a 2027 sin una sola línea de deuda y con el recibo del IBI congelado un año más. Paterna, la ciudad valenciana que se ha convertido en uno de los motores económicos de la Comunitat, acaba de confirmar que encadena cuatro ejercicios consecutivos con deuda municipal cero, al tiempo que mantiene congelado el Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI) mientras elabora sus presupuestos para el próximo año.
Un tipo impositivo que roza el mínimo legal
El dato concreto habla por sí solo: el tipo del IBI urbano en Paterna se sitúa en el 0,48%, apenas ocho centésimas por encima del mínimo legal del 0,40% que fija la normativa de haciendas locales para los bienes inmuebles de naturaleza urbana. Para entender la magnitud de esa cifra basta con ponerla en contexto. La media de los más de 2.700 municipios españoles con dato publicado se sitúa en el 0,619% , según el Ministerio de Hacienda. En España, los propietarios pueden llegar a pagar hasta 2,5 veces más en concepto de IBI dependiendo de la ciudad en la que se encuentre su vivienda. Paterna se mantiene, por tanto, en el extremo más favorable para el bolsillo de sus vecinos.
No es un logro reciente ni fruto de la coyuntura. Desde 2015, el consistorio ha reducido el IBI un 11%, una trayectoria de contención fiscal que ha ido acompañada, paradójicamente, de una mejora sostenida de sus finanzas. Menos impuestos y más solvencia. Una combinación que no siempre resulta fácil de cuadrar.
Deuda cero: cuatro años de un equilibrio poco habitual
El alcalde de Paterna, Juan Antonio Sagredo, ha querido subrayar el valor de este logro en un contexto en el que muchos ayuntamientos arrastran pasivos acumulados durante años de expansión del gasto:
"Encadenar cuatro años consecutivos con una deuda cero y seguir manteniendo congelado el IBI demuestra que es posible gestionar con rigor y responsabilidad los recursos públicos y, al mismo tiempo, confeccionar unas cuentas municipales para seguir invirtiendo y mejorando nuestra ciudad sin aumentar la presión fiscal a nuestros vecinos y vecinas." - Juan Antonio Sagredo, Alcalde de Paterna
La deuda cero no significa inactividad. Significa, en la práctica, que el Ayuntamiento no destina ni un euro de sus ingresos a pagar intereses o amortizar préstamos, lo que libera margen para invertir en infraestructuras, mejorar servicios públicos y acometer nuevos proyectos sin necesidad de recurrir al endeudamiento. Una gestión que, de sostenerse en el tiempo, consolida la solvencia del municipio frente a imprevistos —algo que la experiencia reciente, con episodios como la DANA que azotó la provincia de Valencia, ha demostrado que puede marcar la diferencia.
Motor económico de la Comunitat Valenciana
La política fiscal de Paterna no se entiende sin su dimensión económica. El municipio figura entre las ciudades con mayor actividad económica, mayor renta per cápita y mayor capacidad de creación de empleo de la Comunitat Valenciana, una realidad que permite al Ayuntamiento sostener una base de ingresos sólida sin necesidad de elevar la presión tributaria sobre los residentes.
Sagredo ha recordado que esta combinación de factores sitúa a Paterna "entre las ciudades con uno de los tipos más bajos de la Comunitat Valenciana y de España", al tiempo que la posiciona como referente en actividad económica y generación de empleo. Una ciudad que, en pocas palabras, crece sin endeudarse y rebaja impuestos sin recortar servicios.
Una década de estabilidad que mira al futuro
El Ayuntamiento trabaja ya en la elaboración de los presupuestos municipales para 2027, con la mirada puesta en mantener el mismo modelo: control de la deuda, optimización de recursos y una política fiscal pensada para aliviar la carga sobre las economías domésticas sin sacrificar la capacidad inversora del consistorio. Diez años de estabilidad financiera son un aval difícil de ignorar. Y cuatro sin deuda, en un país donde la cantidad a desembolsar por este impuesto puede variar enormemente en función del municipio y donde las diferencias entre territorios generan fricciones constantes, convierten a Paterna en un caso de estudio sobre lo que puede lograrse cuando la disciplina presupuestaria se convierte en una apuesta a largo plazo, y no en un parche de campaña.


