Doce mujeres que sostienen sus pueblos: la Diputación de Valencia y FADEMUR celebran su quinta gala para visibilizar el talento femenino rural

La Diputación de Valencia y FADEMUR reconocieron en la sala Alfons el Magnànim a 12 mujeres emprendedoras de 10 comarcas valencianas.

 - Actualizado a 21/10/2026 17:52

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 Beneficència de Valencia.
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Una física que participó en el descubrimiento del bosón de Higgs. Una diseñadora ucraniana que encontró en un pequeño pueblo de la Safor su lugar en el mundo. Una trabajadora social con más de treinta años de vida entregada a las familias de su comarca. Estos son solo tres de los doce retratos que la Diputación de Valencia y la Federación de Asociaciones de Mujeres Rurales (FADEMUR) pusieron en valor este miércoles en la quinta edición de la gala 'Hacemos que las mujeres cuenten', celebrada en la sala Alfons el Magnànim de la Beneficència de Valencia.

El acto, que ya tiene una trayectoria consolidada como uno de los más emotivos del calendario institucional de la provincia, introdujo este año una novedad significativa: han sido las mancomunidades, y no los municipios de forma individual, las encargadas de proponer a las homenajeadas. Un cambio de escala que amplía la mirada y pone el foco en la dimensión comarcal del talento femenino. Mujeres de diez comarcas valencianas compartieron protagonismo con alcaldes, alcaldesas y miembros de las corporaciones locales en un acto que fue conducido por Amparo Martínez, presidenta de FADEMUR.

El mensaje desde la institución: formación, recursos y visibilidad

La vicepresidenta primera de la Diputación de Valencia y responsable del área de Igualdad, Natàlia Enguix, abrió y cerró el acto con un discurso que fue más allá del protocolo. Enguix reivindicó la importancia de "fomentar la formación, la capacitación y el acceso a los recursos por parte de la mujer", y subrayó que las historias de vida reconocidas esta edición abarcan ámbitos tan diversos como la fotografía, el comercio de proximidad, la viticultura, la investigación médica, la nutrición, el diseño, la educación, la física, los servicios sociales y los movimientos asociativos. Una diversidad que, en sí misma, es ya un argumento.

"Estas historias de vida de mujeres emprendedoras y valientes merecen ser contadas por el papel que juegan en el desarrollo económico, social y cultural de nuestros pueblos" - Natàlia Enguix, vicepresidenta primera y diputada de Igualdad de la Diputación de Valencia

La presidenta de FADEMUR, por su parte, aprovechó la ocasión para poner en valor el alcance político de este tipo de iniciativas. No se trata solo de aplaudir trayectorias individuales, sino de construir referentes colectivos.

"Este tipo de proyectos y acciones de sensibilización a nivel local son de gran importancia en la prevención de las violencias machistas y la igualdad de oportunidades" - Amparo Martínez, presidenta de FADEMUR

Ciencia de frontera y raíces rurales

Si hay un perfil que condensa con especial fuerza la brecha entre el mérito y el reconocimiento, es el de Carmen García. Vecina de La Yesa, un pequeño municipio de la Serranía valenciana, esta doctora en Física por la Universitat de València trabaja como profesora de investigación del CSIC en el Instituto de Física Corpuscular. Su trayectoria científica, reconocida nacional e internacionalmente, incluye aportaciones al experimento ATLAS, clave para el descubrimiento del bosón de Higgs. Y en 2024 alcanzó un hito sin precedentes: se convirtió en la primera mujer premiada con el Premio Nacional de Investigación Blas Cabrera en la categoría de Ciencias Físicas desde que el Gobierno concede estas condecoraciones. Una distinción que, por sí sola, habla de cuántos techos de cristal siguen intactos.

Junto a ella, la bióloga Begoña Pineda, de Cullera, propuesta por la Mancomunidad de la Ribera Baixa, ha dedicado su carrera investigadora a enfermedades que afectan principalmente a las mujeres. Uno de sus trabajos preclínicos sobre combinación de fármacos ha mostrado resultados prometedores frente a tipos agresivos de cáncer de mama y ovario. Ciencia con nombre de mujer, desarrollada desde la provincia.

Del viñedo a la aguja: emprendimiento con sello femenino

No toda la transformación se mide en laboratorios. Mª Ángeles Novella es doctora en Biología y licenciada en Enología. Desde la aldea requenense de La Portera, su proyecto familiar 'Vinos y sabores ecológicos' combina producción vitivinícola, gastronomía, formación y enoturismo en una apuesta que convierte el territorio en propuesta de valor. La ha propuesto la Mancomunidad Tierra del Vino.

Desde la Safor llegan dos historias con texturas muy distintas. Agnès Pérez, nutricionista de Castellonet de la Conquesta, fundó Ca Agnès, un proyecto de educación alimentaria y promoción de hábitos saludables. E Iryna Malysh llegó desde Ucrania hace 17 años para instalarse en Vilallonga, donde junto a su socia Tania impulsó CostureArte, un taller de diseño, confección artesanal y atención personalizada. Una historia de arraigo y resiliencia que cruza fronteras geográficas y vitales.

Del Rincón de Ademuz llegó la fotógrafa Alicia Mañas, quien desarrolló su oficio en una época en que las mujeres eran casi invisibles en ese sector. Y desde l'Horta Nord, la Mancomunitat del Carraixet propuso a Mª José Alfonso (Alfara del Patriarca), propietaria de WAWtheshop, un comercio que empezó como tienda en línea y hoy ancla al tejido económico local como ejemplo de comercio de proximidad.

Política, asociacionismo y educación: las otras vanguardias

El Camp de Túria llevó a la gala la figura de Júlia Arastey, una pionera en el sentido más literal de la palabra: en 1979 se convirtió en una de las dos primeras mujeres con responsabilidad en el Ayuntamiento de Llíria, como única concejal del Partido Comunista. Décadas después, fundó la Asociación de Jubilados y Pensionistas del municipio, demostrando que el compromiso social no tiene fecha de caducidad.

La Vall d'Albaida aportó dos nombres del movimiento asociativo femenino. Marta Raida, impulsora del movimiento asociativo en Castelló de Rugat, y Lolín Pastor, de Alfarasí, integrante del colectivo feminista Dones Malva, nacido en 1994. Y Teresa Adell, trabajadora social en la Mancomunidad Hoya de Buñol-Chiva, abrió los reconocimientos con más de tres décadas de dedicación a personas y familias en servicios sociales y atención primaria. Fue la primera en recoger su galardón, y quizás la que mejor resume el espíritu del acto: el trabajo invisible que sostiene lo que otros apenas ven.

El cierre correspondió a Imma López, maestra y directora de La Nostra Escola de Picassent, propuesta por la Mancomunidad Horta Sud y también primera presidenta de la Fundación que lleva el nombre de esa comarca. La vicepresidenta Enguix despidió la gala recordando que el movimiento asociativo es "un aliado imprescindible como motor de transformación social". Doce mujeres, diez comarcas, una misma certeza: que los pueblos también se construyen desde la periferia, y que quienes los construyen merecen ser nombradas.