Diez años dan para mucho. Desde que la Diputación de Valencia creó los premios Celia Amorós para reconocer la lucha contra la violencia machista, el galardón ha acumulado una nómina de personas, colectivos y ayuntamientos que conforman un mapa de resistencia feminista en la provincia. Este año, en su décima edición, el premio llega a la experta en violencia de género Gusi Bertomeu, a las Mujeres Juristas Themis, a la Asociación de Mujeres Gitanas ROMI de Valencia, y a los ayuntamientos de Yátova y Riba-roja de Túria.
Los premios llevan el nombre de Celia Amorós Puente, filósofa valenciana nacida en 1944 y una de las grandes teóricas del feminismo en lengua española, que ejerció como madrina intelectual de las políticas de igualdad de la corporación provincial. Que el galardón llegue ahora a su décima edición no es un dato menor: habla de una apuesta institucional sostenida en el tiempo, algo que en el ámbito de las políticas de igualdad no siempre está garantizado.
"Son el motor que obliga a las instituciones a perseverar y redoblar esfuerzos contra la expresión más cruel de la desigualdad" - Natàlia Enguix, vicepresidenta primera y diputada de Igualdad de la Diputación de Valencia, refiriéndose a las 44 mujeres víctimas de violencia de género registradas en España en lo que va de 2026.
Enguix también destacó que la Red de Municipios contra la Violencia de Género de la Diputación alcanza ya más del 90% de la provincia, una estructura de coordinación que, en sus palabras, resulta "fundamental en tiempos complicados por el avance de los discursos de odio".
Una trayectoria de décadas en el frente digital y educativo
El premio a la trayectoria personal recae este año en Gusi Bertomeu, activista feminista cuyo trabajo ha transitado por varios de los ejes más relevantes de la lucha contemporánea contra la violencia machista. Bertomeu ha coordinado la Estrategia Valenciana contra la Violencia Sexual y ha impulsado medidas de prevención, sensibilización y formación en igualdad. Pero quizá lo más llamativo de su perfil es su especialización en el entorno digital: su trabajo con adolescentes y jóvenes para prevenir la violencia machista en internet y las redes sociales la coloca en uno de los territorios más complejos y urgentes del feminismo actual, donde los patrones de control y humillación han encontrado nuevas formas de expresarse.
El derecho como herramienta de protección
En la categoría de asociación, el Celia Amorós recae en las Mujeres Juristas Themis, un colectivo integrado por profesionales del ámbito jurídico con una larga trayectoria en la defensa de los derechos de mujeres, niñas, niños y adolescentes. Su labor combina el asesoramiento y el apoyo jurídico a víctimas de violencia de género con una apuesta por introducir la perspectiva de género en el propio sistema de justicia. No es poca cosa: que el derecho se aplique con conciencia feminista sigue siendo una batalla cotidiana en juzgados y tribunales.
Empoderar desde la cárcel
El premio en la categoría de proyecto va a parar a la Asociación de Mujeres Gitanas ROMI de Valencia, que ha desarrollado una iniciativa tan necesaria como discreta: talleres de formación, empoderamiento y atención social individualizada para mujeres en situación de vulnerabilidad, con especial presencia en el Centro Penitenciario de Picassent. La propuesta trabaja la autonomía personal, la autoestima y el acceso a recursos para promover la inclusión social. Que el feminismo llegue también a quienes están privadas de libertad, y que lo haga desde la identidad gitana, es una apuesta de interseccionalidad que merece ser subrayada.
Dos municipios que hacen de la igualdad política cotidiana
El reconocimiento institucional se reparte entre dos ayuntamientos con perfiles bien distintos. Yátova, pequeño municipio de la Hoya de Buñol, recibe el Celia Amorós en la categoría de menos de 5.000 habitantes por su apuesta por el urbanismo con perspectiva de género —es decir, por diseñar espacios públicos pensando en la seguridad de las mujeres— y por proyectos como 'Mujeres que hacen pueblo', que visibiliza las aportaciones femeninas a la vida comunitaria. Es el tipo de iniciativa que demuestra que la igualdad no es patrimonio exclusivo de las grandes ciudades.
Riba-roja de Túria, por su parte, se lleva el premio en la categoría de más de 5.000 habitantes por impulsar políticas feministas de carácter estructural. Entre sus medidas destacan el I Plan Abolicionista Municipal y su correspondiente Ordenanza abolicionista, además de programas de prevención, coeducación y sensibilización, y una apuesta clara por la transversalidad de género en el conjunto de sus políticas municipales. No es habitual ver a un ayuntamiento mediano con un marco abolicionista propio; Riba-roja lo tiene.
La décima edición de los premios Celia Amorós llega en un momento en que el debate sobre la violencia de género convive con la presión de discursos que cuestionan su propia existencia como categoría. Frente a esa tensión, la Diputación de Valencia opta por lo contrario: dar nombre y visibilidad a quienes trabajan, muchas veces sin focos, para que la desigualdad no se instale como una fatalidad inevitable.


