Sagunto se solidariza con Ceuta y exige a Marruecos el fin de la "instrumentalización" de migrantes tras 141 muertes en la frontera

El pleno de Sagunto aprueba una moción de solidaridad con Ceuta, condena las presiones de Marruecos y pide una política migratoria europea basada en derechos humanos.

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El Pleno Municipal de Sagunto aprobó esta semana una moción de solidaridad con Ceuta, la ciudad autónoma que desde el pasado 30 de julio vive una de las peores crisis migratorias, humanitarias e institucionales de su historia reciente. Un total de 141 personas murieron intentando cruzar la frontera a nado, una cifra que el propio acuerdo municipal se niega a reducir a estadística: son vidas truncadas que, según el texto aprobado, "merecen memoria, dignidad y reconocimiento".

Una crisis sin precedentes en la frontera sur de Europa

Lo ocurrido en Ceuta a finales de julio supera cualquier episodio anterior en la frontera hispano-marroquí. La crisis migratoria arrancó con una entrada masiva de decenas de miles de personas desde Marruecos hacia la ciudad autónoma el 30 de julio. El Gobierno de España estimó en unas 72.000 las personas que accedieron irregularmente a Ceuta entre el 30 y el 31 de julio, lo que convirtió el episodio en el mayor registrado en la frontera hispano-marroquí desde la crisis de 2021. Para hacerse una idea de la magnitud: la cifra de entradas resulta especialmente difícil de absorber en una ciudad de aproximadamente 83.600 habitantes.

La mayor parte de los cruces se produjeron a nado, bordeando los espigones fronterizos de El Tarajal y Benzú, aunque también se registraron intentos de entrada por la frontera terrestre de Melilla. La presión sobre los servicios públicos, los albergues y la convivencia cotidiana de Ceuta fue inmediata e intensa. La capacidad de acogida de la ciudad se encontraba ya desbordada antes del último incremento de llegadas.

Tras el inicio de la crisis, algunos medios apuntaron que el reciente acercamiento entre España y Argelia podía haber influido en el momento elegido para la presión fronteriza, en el contexto de la rivalidad regional entre Argelia y Marruecos y del conflicto del Sahara Occidental. Una sombra geopolítica, en definitiva, que el Ayuntamiento de Sagunto no ha querido ignorar.

La moción: solidaridad, condena y una larga lista de exigencias

La iniciativa fue presentada por EU-Unides Podem y defendida por su concejal Roberto Rovira. Salió adelante con los votos favorables de PSOE, Iniciativa Porteña, Compromís per Sagunt y EU-Unides Podem. El PP optó por la abstención y Vox votó en contra. No es un resultado unánime, pero sí suficientemente amplio como para que el acuerdo tenga peso político y viaje con fuerza institucional hacia Madrid y Bruselas.

El texto aprobado comienza donde debe comenzar cualquier debate migratorio serio: en las personas. El Ayuntamiento de Sagunto expresa su solidaridad con "el conjunto del pueblo de Ceuta, con todas las personas que viven en la ciudad y con quienes están contribuyendo desde los servicios públicos, las entidades sociales y la sociedad civil a recuperar la normalidad y la convivencia". Pero va más allá del gesto simbólico.

La corporación municipal condena explícitamente la "instrumentalización de las personas migrantes como mecanismo de presión política o geopolítica" e insta al Gobierno de España a exigir a Marruecos el cumplimiento de sus obligaciones internacionales y el abandono de cualquier estrategia que utilice los movimientos migratorios para condicionar las decisiones soberanas de España. Una acusación directa, sin rodeos diplomáticos.

Europa ante el espejo: el modelo de externalización de fronteras, en el banquillo

La moción no se detiene en la emergencia inmediata. Apunta también a un problema estructural que lleva años gestándose: el modelo europeo de externalización del control fronterizo. Delegar en terceros Estados, sin garantías suficientes de respeto a los derechos humanos, no solo genera dependencias peligrosas, sino que convierte a las personas migrantes en moneda de cambio. La crisis de Ceuta lo ha vuelto a demostrar.

Por ello, el Consistorio de Sagunto insta al Gobierno de España y a las instituciones de la Unión Europea a revisar ese modelo y avanzar hacia una política migratoria y de asilo común "basada en los derechos humanos, la responsabilidad compartida, la cooperación y unas políticas públicas dignas de acogida". No es una petición nueva, pero pocas veces ha llegado acompañada de una urgencia tan evidente.

En el plano inmediato, el acuerdo también reclama al Ejecutivo central que garantice "una respuesta humanitaria rápida y suficiente", que refuerce los recursos destinados a Ceuta y que facilite los traslados a la península para aliviar la presión sobre la ciudad. Y que esos traslados se gestionen de forma individualizada y con todas las garantías legales, continuando desde allí los procedimientos de protección internacional, acogida, reagrupación familiar o retorno que correspondan en cada caso.

Menores sin protección, devoluciones y discursos de odio: las otras batallas

Uno de los puntos más sensibles del acuerdo es el que afecta a los niños, niñas y adolescentes sin protección familiar. El Pleno insta al Gobierno central y a todas las comunidades autónomas a establecer mecanismos estables de corresponsabilidad territorial para su acogida y protección, garantizando recursos económicos suficientes y la aplicación efectiva del principio del interés superior del menor. En un país donde la acogida de menores no acompañados ha generado tensiones entre territorios, este punto toca una fibra especialmente sensible.

El texto rechaza las devoluciones automáticas o sin garantías y reafirma el compromiso del Ayuntamiento con el derecho de asilo, el principio de no devolución y el cumplimiento de las obligaciones nacionales e internacionales en materia de derechos humanos. También condena los discursos racistas, xenófobos y antiinmigración, así como cualquier intento de criminalizar a las personas migrantes o de "utilizar políticamente esta crisis para enfrentar territorios, deteriorar la convivencia u obtener rédito electoral".

Un dardo a la FEMP: "uso partidista" y decisiones unilaterales

El acuerdo incluye además una crítica directa a la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP). El Pleno de Sagunto rechaza el "uso partidista" de la institución y manifiesta su desacuerdo con las decisiones adoptadas unilateralmente por su Presidencia en relación con Ceuta, solicitando que rectifique y someta cualquier actuación institucional al diálogo y al consenso entre los grupos representados. Un toque de atención que habla de cómo la crisis de Ceuta ha tensado también las costuras del municipalismo español.

El acuerdo será trasladado al Gobierno de España, a los ministerios de Asuntos Exteriores, Interior, Inclusión y Juventud e Infancia, a la Presidencia de la Ciudad Autónoma de Ceuta, a los grupos parlamentarios del Congreso, a la Comisión Europea, a la FEMP y a la Embajada del Reino de Marruecos en España. 141 vidas perdidas en el mar pesan demasiado como para que un acuerdo municipal quede en un cajón. Sagunto lo sabe, y por eso eligió que su voz llegara lo más lejos posible.