Hay personas cuya huella en una ciudad va mucho más allá de los trofeos. Antonio Climent Donet, conocido para todos en Gandia como 'Misteri', fue una de ellas. Fundador del Atlético Club Gandia de Halterofilia, entrenador, dirigente y, sobre todo, el hombre que peleó durante décadas para que este deporte tuviera un hogar digno en la ciudad. Ahora, el Ayuntamiento de Gandia da un paso para que su nombre no caiga en el olvido: el pabellón municipal de halterofilia, ubicado en el Polideportivo Municipal, pasará a denominarse oficialmente Pabellón Municipal de Halterofilia "Antonio Climent Donet, Misteri", si el pleno municipal aprueba la propuesta que el gobierno local llevará próximamente a debate.
Un reconocimiento que nació desde la base
La iniciativa no partió del consistorio, sino del propio club que 'Misteri' fundó. Fue el Atlético Club Gandia de Halterofilia quien presentó la solicitud de rotulación, que posteriormente recibió el respaldo unánime del Consell Municipal d'Esports y los informes favorables de todos los órganos municipales competentes. Un recorrido institucional sin fisuras que refleja el consenso en torno a una figura que pocos en Gandia discuten. El club, que lleva activo desde 1957, es considerado el decano en la práctica de la halterofilia en la comarca.
La propuesta se ampara en el Reglamento Municipal de Honores y Distinciones, que permite dar el nombre de personas a edificios públicos cuando estas hayan prestado servicios extraordinarios o realizado aportaciones destacadas a la ciudad. Pocos casos encajan mejor con ese perfil.
El hombre que trajo las pesas a Gandia
Antonio Climent no solo entrenó deportistas: construyó un ecosistema. Fue él quien impulsó la creación de una instalación específica para la halterofilia en Gandia, un proyecto que se hizo realidad en 1991 y que hoy funciona como referente a escala autonómica. Conseguir que una ciudad destinara infraestructura permanente a un deporte minoritario no es tarea sencilla, y 'Misteri' lo logró. El pabellón de halterofilia de Gandia se ha consolidado como escenario de competiciones de primer nivel nacional, como la Copa de España y el Campeonato de España Máster. De hecho, ya existe un trofeo que lleva su nombre, el "Trofeo Antonio Climent", señal de que su figura había sido reconocida mucho antes de este homenaje oficial.
"Antonio Climent fue el alma máter de la halterofilia gandiense y uno de los grandes pioneros de este deporte en la Comunitat Valenciana. Gracias a su trabajo, esfuerzo y visión, Gandia se convirtió en una referencia nacional y logró hitos históricos que todavía hoy nos llenan de orgullo" - Jesús Naveiro, concejal delegado de Deportes del Ayuntamiento de Gandia
El camino a los Juegos Olímpicos pasaba por Gandia
El legado más tangible de Antonio Climent tiene nombre propio: Andrés Ibáñez. Formado en el club y bajo el impulso directo de 'Misteri', este levantador gandiense consiguió representar a España en dos Juegos Olímpicos: Seúl 1988 y Barcelona 1992. Dos citas olímpicas que, vistas desde la perspectiva de una ciudad de tamaño medio como Gandia, representan un hito difícil de igualar. No todos los municipios pueden presumir de haber exportado a un deportista a la máxima cita del olimpismo, y menos en dos ediciones consecutivas.
"Hablar de Antonio Climent es hablar de una persona que hizo crecer este deporte desde la base, que luchó por dotar a Gandia de unas instalaciones adecuadas y que contribuyó decisivamente a que deportistas como Andrés Ibáñez alcanzaran la élite internacional" - Jesús Naveiro, concejal delegado de Deportes del Ayuntamiento de Gandia
Un acto de justicia, aunque tardío
El concejal de Deportes, Jesús Naveiro, lo resumió con una expresión que no deja lugar a ambigüedades: es "un acto de justicia y gratitud". La denominación de un edificio público puede parecer un gesto simbólico, pero tiene un peso real: garantiza que generaciones futuras de deportistas que entrenen en ese pabellón se pregunten quién fue 'Misteri' y por qué merece que su nombre figure en la fachada.
Una vez completada la tramitación administrativa, la propuesta llegará al pleno para su aprobación definitiva. Si prospera —y todo apunta a que así será—, el pabellón inaugurado hace más de tres décadas llevará por fin el nombre de quien más hizo para que existiera. A veces, la historia tarda en reconocer a quienes la escribieron desde la sombra. En el caso de Antonio Climent Donet, Gandia parece dispuesta a corregir ese olvido.


