Hay proyectos que llegan como respuesta a una catástrofe. Y luego están los que se anticipan a ella. El Ayuntamiento de Gandia acaba de completar la renaturalización del Barranc de Beniopa, una intervención de 2,5 millones de euros que transforma uno de los cauces más peligrosos de la ciudad en una pieza clave de su infraestructura verde y en un escudo natural frente a las inundaciones. Lo llamativo es que la decisión de actuar se tomó antes de que la DANA de octubre de 2024 pusiera en el mapa la vulnerabilidad de los municipios valencianos ante las lluvias torrenciales.
Un barranco que cruza la ciudad y acumula décadas de riesgo
El Barranc de Beniopa atraviesa Gandia de extremo a extremo hasta desembocar en el puerto. Se trata de un cauce de régimen no permanente que drena las estribaciones del macizo del Mondúver, una zona que registra los valores de pluviometría más elevados del territorio valenciano, con picos de caudal que han provocado graves inundaciones en los barrios de la ciudad. En Beniopa, los episodios de avenida forman parte de la memoria colectiva del barrio. No hacía falta esperar a que llegara la desgracia para saber que algo había que hacer.
Todos estos factores, unidos a los previsibles impactos derivados del cambio climático, convierten el Barranc de Beniopa en un riesgo potencial para un territorio densamente poblado. Por eso, el proyecto no se ha limitado a intervenir físicamente sobre el cauce. Uno de los trabajos previos fundamentales ha sido la elaboración del Pla Director del Barranc de Beniopa, una hoja de ruta para los próximos diez años que permite entender el conjunto de la cuenca, identificar los puntos críticos y establecer las actuaciones prioritarias.
Más de 2,38 millones de euros europeos para renaturalizar el cauce
El proyecto ha contado con un presupuesto total de 2,5 millones de euros. La financiación procede en un 95% de los fondos europeos Next Generation, canalizados a través de la Fundación Biodiversidad dentro del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia. El Ayuntamiento de Gandia aporta cerca de 500.000 euros correspondientes a la cofinanciación municipal y el IVA.
La actuación ha combinado dos líneas de trabajo que, en apariencia, podrían parecer independientes pero que responden a una misma lógica. El primer paso fue una intervención contundente de eliminación de la especie invasora Arundo donax —la caña común—, que cubría gran parte de la ribera del barranco. A continuación, la renaturalización recuperó la vegetación de ribera mejorando el paisaje natural, la funcionalidad y la geomorfología del cauce, con el objetivo de reforzar su papel como corredor biológico entre los espacios forestales del interior y las zonas húmedas de la costa.
El proyecto incluye también la conexión con la balsa de laminación de Beniopa, creando balsas de laminación y canales secundarios para reducir el riesgo hidrológico. La idea es sencilla aunque poderosa: dar más espacio al agua para que haga menos daño.
"Tenemos que actuar antes de que el agua llegue a la ciudad. Tenemos que trabajar sobre el conjunto de la cuenca y conseguir un territorio con mayor capacidad de infiltración, mayor capacidad de retención y mayor capacidad de laminación de las avenidas." - Daniel Muñoz, director general de Medio Natural
Antes de la DANA: la apuesta por la prevención
La cronología del proyecto resulta especialmente relevante en el contexto actual. El Govern de Gandia identificó el Barranc de Beniopa como zona de actuación prioritaria antes de que las inundaciones de la DANA de octubre de 2024 sacudieran a toda la Comunitat Valenciana y reabrieran el debate sobre la gestión del riesgo hídrico en los municipios. No es un detalle menor: significa que la ciudad no reaccionó ante la emergencia, sino que ya estaba trabajando en la solución.
"Parece que hasta que no pasa algo no tomamos conciencia, pero este proyecto es mucho antes de que ocurra la desgracia." - Alícia Izquierdo, concejala de Medio Ambiente, Sostenibilidad y Emergencia Climática del Ayuntamiento de Gandia
El alcalde, José Manuel Prieto, ha situado esta actuación dentro de una política pública que lleva dos décadas tomando forma. Gandia ha invertido más de 40 millones de euros en las últimas dos décadas en el ciclo del agua, colectores pluviales e infraestructuras hidráulicas. El Barranc de Beniopa es, en ese sentido, un eslabón más de una cadena que no pretende terminar aquí.
"Cuando hablamos de prevención de inundaciones no estamos hablando de una actuación puntual ni de responder solo cuando llega un episodio de lluvias intensas. Estamos hablando de una política pública sostenida en el tiempo, basada en la planificación, en la inversión y en la prevención." - José Manuel Prieto, alcalde de Gandia
Del barranco al corredor verde: recuperar espacio para la ciudad
El proyecto permitirá conectar mediante un corredor verde desde Beniopa hasta el Puerto de Gandia. La actuación visibiliza lugares del Barranc de Beniopa que tienen un potencial para convertirse en áreas importantes de la red de infraestructura verde municipal. Dicho de otra forma: lo que antes era una zanja con vegetación invasora y riesgo de desbordamiento, pasa a ser un espacio natural accesible que conecta barrios y refuerza la biodiversidad urbana.
Esta recuperación ambiental se integra en la estrategia de la Anella Verda de Gandia, el anillo verde que aspira a tejer una red continua de espacios naturales por todo el término municipal. La puesta en valor de los espacios periurbanos a partir de sus servicios ecosistémicos convierte el barranco en un activo para la ciudad, no solo en una infraestructura técnica.
Once millones de euros hasta 2035 para blindar la ciudad frente al agua
La renaturalización del Barranc de Beniopa no es el punto de llegada, sino un punto de partida. El Ayuntamiento de Gandia prevé movilizar 11 millones de euros hasta 2035 para continuar mejorando el sistema hídrico de la ciudad, con actuaciones que incluyen un nuevo tanque de tormentas al norte de la playa.
El Pla Director del Barranc de Beniopa establece la hoja de ruta de las intervenciones para los próximos diez años, con los puntos críticos identificados y las prioridades de actuación definidas. Como resume con claridad la concejala Izquierdo: "Si uno no sabe dónde vive, no sabe las actuaciones que tiene que hacer." Conocer el territorio, en definitiva, es el primer paso para protegerlo. Y en una ciudad mediterránea como Gandia, donde la lluvia puede pasar de la sequía al torrente en cuestión de horas, esa lección tiene un precio que ya se ha pagado demasiadas veces.


