Hay fiestas de barrio que resisten al tiempo no porque nadie lo decida, sino porque los vecinos simplemente no conciben septiembre sin ellas. El Raval de Gandía es uno de esos lugares. Este fin de semana, del 18 al 20 de septiembre, el distrito celebra la 35.ª edición de sus fiestas en honor al Santísimo Ecce Homo, una cita consolidada que mezcla paellas, verbenas, procesión y horchata con la naturalidad de quien lleva décadas haciéndolo.
Detrás de la celebración hay una historia larga y con capítulos difíciles. La tradición estuvo marcada por la Guerra Civil y la recuperación de una devoción que llegó a desaparecer, protagonizada por una pequeña talla —el llamado Ecciamet— que sobrevivió escondida durante la contienda y que, décadas después, volvió a recorrer las calles gracias al empeño de un grupo de vecinos. Aunque la devoción al Ecce Homo se remonta al siglo XV, no hay documentos que prueben la fecha exacta del origen de esta celebración hasta finales del siglo XIX. Treinta y cinco ediciones modernas después, el barrio sigue demostrando que esa tenacidad no fue en vano.
Un barrio que sale a la calle
Las fiestas fueron presentadas por la presidenta de la Junta de Distrito del Raval, Maribel Codina, junto al presidente de la Asociación de Vecinos del Raval-Gandia (AVRG), Diego Morant, y la mayorala de 2026, Déborah Álvarez. Tres voces que representan, a su manera, los tres pilares de esta celebración: la institución, el tejido vecinal y la devoción popular.
"Para mí es un honor poder acompañar y presentar unas fiestas de barrio tan entrañables, donde hay actividades para niños, para mayores y para todo el vecindario" - Maribel Codina, presidenta de la Junta de Distrito del Raval
Morant, por su parte, recordó que los actos ya arrancaron el pasado fin de semana con la presentación de la mayorala y un pasacalle por las calles del Raval, y aprovechó para reivindicar lo que hace posible que todo esto ocurra año tras año.
"Estas fiestas no podrían celebrarse sin la colaboración del Ayuntamiento, de las casas comerciales y de todas las personas que participan año tras año" - Diego Morant, presidente de la Asociación de Vecinos del Raval-Gandia
La implicación de la asociación vecinal, los patrocinadores y los colectivos del Raval son el motor que dinamiza el barrio y permite a muchas personas acercarse a visitarlo con la excusa de las fiestas. No es una metáfora: en un barrio de estas dimensiones, organizar tres días de programa intenso requiere una red humana que va mucho más allá de un par de voluntarios.
Tres días, tres tonos distintos
El viernes 18 de septiembre marca el pistoletazo de salida oficial. La plaza de Sant Josep acogerá actividades infantiles y una merienda con horchata para los más pequeños, seguidas del pregón anunciador de las fiestas y un pasacalle por el barrio. La jornada cerrará con cena popular de bocadillo y verbena musical, la fórmula clásica que nadie se atreve a tocar porque funciona.
El sábado 19 está pensado como el día de la convivencia vecinal por excelencia. Almuerzo popular, juegos y actividades deportivas para los jóvenes, festival gastronómico y la tradicional Cena del Día del Vecino, que también terminará con verbena. La procesión y los actos litúrgicos comparten protagonismo con comidas populares, música, actividades infantiles, pasacalles y otros encuentros vecinales, de forma que la fiesta mantiene su origen religioso mientras refuerza también su dimensión social y comunitaria.
El domingo 20 llega cargado de simbolismo y de arroz. Por la mañana, el concurso de paellas en la plaza del Tirant reunirá a los participantes en torno a uno de los ritos más competidos de la gastronomía valenciana, con comida popular y entrega de premios a las tres mejores elaboraciones. Por la tarde, el tono cambia: recogida de la mayorala, solemne misa en honor al Santísimo Ecce Homo en la iglesia de Sant Josep y procesión por las calles del barrio. Las fiestas concluirán con un castillo de fuegos artificiales, el broche que en cualquier pueblo valenciano confirma que la celebración ha sido, definitivamente, redonda.
Una invitación abierta a toda la ciudad
La mayorala de este año, Déborah Álvarez, quiso dejar claro que el Raval no celebra sus fiestas de puertas adentro.
"Son unas fiestas tradicionales, muy emotivas y abiertas a todo el mundo. Invitamos tanto al vecindario del Raval como al resto de la ciudad a venir y compartir con nosotros estos días tan especiales" - Déborah Álvarez, mayorala de las fiestas del Raval 2026
Más de un siglo después de aquellas primeras referencias documentales, el Ecce Homo continúa formando parte de la identidad del Raval, una imagen que ha pasado por momentos de peligro, años de silencio y un proceso de recuperación que demuestra el papel de los vecinos en la conservación de las tradiciones del barrio. Que en 2026 se celebre la edición número 35 de la versión moderna de estas fiestas no es solo una cifra: es la prueba de que algunas tradiciones, cuando están bien enraizadas, no necesitan que nadie las salve. Se salvan solas.


