La multinacional valenciana que fabrica electrónica en España: Inelcom, el gigante tecnológico de Xàtiva que quiere blindar la industria local

La consellera Marián Cano visita Inelcom en Xàtiva, una empresa familiar con 2.200 empleados y filiales en cinco países que fabrica equipos electrónicos propios desde Valencia.

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Innovación
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En un momento en que Europa debate a toda velocidad cómo reducir su dependencia tecnológica del exterior, una empresa familiar con raíces en Xàtiva lleva más de cuatro décadas demostrando que fabricar electrónica de alta gama en España no solo es posible, sino estratégicamente necesario. Inelcom, multinacional valenciana especializada en telecomunicaciones, internet de las cosas, energía, medio ambiente y transformación digital, recibió esta semana la visita de la consellera de Industria, Turismo, Innovación y Comercio, Marián Cano, quien recorrió sus instalaciones y destacó el valor de la compañía como pilar de la soberanía industrial de la Comunitat Valenciana.

Una empresa familiar que creció desde el altillo hasta cinco continentes

La historia de Inelcom es, en cierto modo, la historia de la industrialización valenciana contada desde abajo. No fue hasta 1980 cuando Vicente Quilis decidió fundar la empresa , con una vocación clara desde el principio: aportar soluciones tecnológicas propias, diseñadas y fabricadas aquí. Xàtiva puede presumir de haber dado cobijo a una de las familias más importantes del Renacimiento, los Borja, pero también a la familia Quilis, que ha revolucionado el sector de la tecnología con una firma que nunca olvidó sus raíces.

Hoy, más de cuatro décadas después de su fundación, la compañía cuenta con 2.200 empleados y sedes en Xàtiva, Madrid y Sarria (Lugo), además de filiales en Alemania, Chile, Brasil, Argentina y Perú. El servicio integral que ofrece abarca diseño, fabricación, instalación, mantenimiento y explotación de equipos y sistemas, siempre con el objetivo de proteger la inversión de sus clientes. Lo que comenzó como una ingeniería de telecomunicaciones se ha convertido en una multinacional con proyectos en sectores tan dispares como las infraestructuras inteligentes, los centros de datos o la gestión del agua.

"Con fuerte arraigo territorial, capacidad de innovación propia y presencia internacional, contribuye a fortalecer la autonomía tecnológica y la competitividad industrial" - Marián Cano, consellera de Industria, Turismo, Innovación y Comercio de la Generalitat Valenciana

El último bastión de la fabricación electrónica española

¿Cuántas empresas fabrican aún equipos electrónicos en España? Pocas. Muy pocas. Y ese es, precisamente, uno de los activos más valiosos de Inelcom. La planta de producción y el Centro de Innovación de Xàtiva concentran la fabricación de todos los productos diseñados por la compañía, generando empleo directo para más de 600 personas en la ciudad. Mantener ese control sobre la cadena de valor —desde el diseño hasta la entrega— es lo que permite a la empresa hablar de soberanía industrial sin que suene a eslogan vacío.

Desde la planta de Xàtiva se fabrica el 100% de los productos de la compañía, que también alberga centros de I+D propios. En un contexto global marcado por la escasez de componentes, la deslocalización masiva y la dependencia de proveedores asiáticos, disponer de capacidad de fabricación propia en territorio nacional no es un lujo, sino una ventaja competitiva de primer orden. Entre sus proyectos más reconocibles están el sistema electrónico del estadio Santiago Bernabéu, la iluminación del Valencia Basket —el primer pabellón de Europa con luces LED— y la participación en proyectos de gigafactoría de baterías.

Propuestas para blindar el ecosistema industrial valenciano

La visita de la consellera no fue solo protocolaria. Durante el encuentro, el CEO de la compañía, Javier Quilis, puso sobre la mesa una agenda concreta. La primera propuesta: la creación de un registro que permita mapear las capacidades industriales y tecnológicas existentes en la Comunitat Valenciana, facilitando la colaboración entre empresas, administraciones y agentes de la cadena de valor. Una idea sencilla en apariencia, pero con un impacto potencial enorme: si no sabes lo que tienes, difícilmente puedes aprovecharlo.

La segunda línea de actuación apunta a la contratación pública. Javier Quilis defendió la necesidad de impulsar mecanismos que reconozcan el papel de los fabricantes tecnológicos valencianos y el valor estratégico de los proveedores locales frente a grandes multinacionales, especialmente cuando se trata de adjudicar contratos financiados con dinero público. Es una demanda que resuena con fuerza en el debate europeo sobre autonomía estratégica: ¿tiene sentido que las administraciones paguen tecnología importada cuando existe capacidad local para desarrollarla?

"Inelcom acompaña con electrónica y con servicios en todo lo que necesiten los clientes, para facilitarles su operación y para proteger su inversión, siempre teniendo en cuenta los Objetivos de Desarrollo Sostenible y el compromiso con el medioambiente" - Javier Quilis, CEO de Inelcom

Innovación propia con proyección global

La consellera Cano subrayó durante la visita la capacidad de Inelcom para desarrollar soluciones tecnológicas propias desde la Comunitat Valenciana con impacto internacional, aplicables a sectores estratégicos como las telecomunicaciones, el agua, la energía, la industria, los centros de datos o las infraestructuras inteligentes. Bajo ese prisma idean piezas de orfebrería tecnológica, cuidadosamente diseñadas, para dar respuesta a las necesidades de cada compañía; una labor que abarca consultoría, fabricación, diseño, servicios y operaciones de equipos electrónicos.

La visita de la máxima responsable de Industria de la Generalitat a las instalaciones de una empresa como Inelcom es, en sí misma, una señal. En un país que durante décadas apostó por el turismo y la construcción como motores económicos, reivindicar el valor de una multinacional tecnológica de capital cien por cien familiar, que diseña y fabrica en su tierra y exporta al mundo, es también una apuesta política. La soberanía tecnológica no se decreta: se construye empresa a empresa, producto a producto, desde polígonos industriales como el de Xàtiva que, a los pies de su castillo medieval, albergan parte del futuro industrial de España.