Hay colegios que cargan con décadas de historia entre sus paredes, pero también con goteras, barreras arquitectónicas y espacios que se quedaron pequeños mucho antes de que nadie lo reconociera oficialmente. El CEIP Lope de Vega de Torrent es uno de ellos. El Ayuntamiento de Torrent ha aprobado la licitación de las obras de reposición del centro por un importe de 7.946.056,11 euros, IVA incluido, lo que supone, en la práctica, demoler el edificio existente y levantar uno completamente nuevo en el mismo solar de la calle Doctor Francisco Roselló, número 25.
Un colegio nuevo donde había uno viejo
La decisión no es menor. Derribar un centro en activo y construirlo desde cero implica asumir que las reformas parciales acumuladas a lo largo de los años ya no son suficientes. Pese a los retoques que el edificio ha recibido con el paso del tiempo, las limitaciones propias de su antigüedad han terminado por imponerse. La solución elegida no es parchear, sino empezar de nuevo.
El proyecto se enmarca en el Plan Edificant, el programa de infraestructuras educativas de la Generalitat Valenciana a través del cual la administración autonómica delega en los ayuntamientos la competencia para construir o reformar centros escolares en sus términos municipales. Este programa autonómico permite a los ayuntamientos ejecutar obras con financiación de la Generalitat. No es una iniciativa menor: la Generalitat ha elevado su financiación total a 1.930 millones de euros para mejorar centros educativos públicos de toda la Comunitat Valenciana.
Torrent no es ajena a esta dinámica. El CEIP Virgen del Rosario del municipio también está a punto de transformarse, con el Ayuntamiento aprobando la licitación de sus obras de reforma y mejora por un presupuesto de 2.605.958,05 euros, IVA incluido, igualmente a través del Plan Edificant. El Lope de Vega, sin embargo, va más lejos: aquí no hay reforma posible. Toca construir.
Tres plantas, veinte aulas y una cocina propia
El nuevo edificio tendrá tres plantas y una distribución pensada para que cada etapa educativa encuentre su espacio. La planta baja estará reservada para Educación Infantil, con ocho aulas, dos de ellas específicas para alumnado de dos años, además de los espacios administrativos, el comedor con cocina propia y el gimnasio con sus vestuarios. Es decir, todo lo que los más pequeños necesitan al alcance de la planta de acceso, sin escaleras de por medio.
Las plantas superiores acogerán las doce aulas ordinarias de Educación Primaria, complementadas con espacios para informática, música, apoyo educativo y actividades polivalentes. El nuevo colegio contará también con biblioteca, salas para el profesorado y zonas de uso común. No se trata de un edificio funcional a secas, sino de un centro pensado para que aprender tenga el entorno que merece.
En el exterior, la intervención incluirá la adecuación de los patios y las zonas de juego para los más pequeños, una pista deportiva y áreas destinadas a actividades al aire libre. El edificio incorporará además soluciones de eficiencia energética para mejorar el confort térmico y reducir el consumo, un aspecto que cada vez pesa más en la planificación de las infraestructuras públicas.
Veinte meses para transformar un barrio
El contrato fija un plazo de ejecución de 20 meses, que comenzará a contarse tras la comprobación del replanteo de las obras. Casi dos años en los que el entorno de la calle Doctor Francisco Roselló vivirá con grúas, vallados y el ruido habitual de una gran obra. Tiempo suficiente, si todo va según lo previsto, para que el Lope de Vega estrene una vida completamente nueva.
Lo que está en juego no es solo un edificio. Es la señal que manda una ciudad cuando decide que sus colegios públicos merecen lo mismo que cualquier otra infraestructura moderna: accesibilidad, eficiencia y dignidad. El Plan Edificant cuenta con una dotación total prevista de 829,7 millones de euros, y el Gobierno autonómico ha situado la inversión global en infraestructuras educativas hasta 2029 en 1.410 millones de euros. El nuevo CEIP Lope de Vega de Torrent será, cuando abra sus puertas, una pequeña pero tangible pieza de ese compromiso.


