Miles de vehículos atraviesan cada día la CV-32, la conocida como carretera de la Gombalda, entre Museros y Massamagrell. Son más de 20.000 desplazamientos diarios por un tramo que durante años ha soportado una elevada presión de tráfico y que ahora encara una transformación que promete cambiar por completo su funcionamiento.
Las obras, que cuentan con una inversión de 17,1 millones de euros, han entrado en su fase final con la construcción de dos nuevos puentes. La actuación permitirá duplicar dos kilómetros de la carretera y aumentar su capacidad en uno de los puntos que actualmente concentra mayores problemas de circulación en l’Horta Nord.
Dos puentes para superar los puntos más conflictivos
La parte más visible de la actuación serán las dos nuevas estructuras que se están levantando en este tramo. Una de ellas será un paso superior sobre la glorieta que une la avenida Barcelona de Museros con la avenida del Raval de Massamagrell. La otra permitirá salvar la vía ferroviaria de FGV.
Ambas actuaciones permitirán reorganizar la circulación en un tramo que actualmente funciona como cuello de botella. La duplicación de los dos kilómetros de la CV-32 está planteada precisamente para responder al incremento de tráfico que se ha producido en esta zona y mejorar la capacidad de la carretera.
Una vez completada la actuación, este eje permitirá realizar los desplazamientos hacia la V-21 y la A-7 con mejores condiciones de capacidad y seguridad. Las obras fueron desbloqueadas por el actual Consell y comenzaron el 27 de enero de 2025, dentro del convenio suscrito con el Ministerio de Transportes.
Más espacio para bicicletas y peatones
El proyecto no solo busca que circulen más vehículos. También incorpora nuevas soluciones para peatones y ciclistas, modifica algunos de los accesos existentes y mejora la relación de la carretera con las viviendas y las zonas agrícolas situadas a ambos lados. Por lo tanto, de los cambios que afectará a la movilidad cotidiana será la creación de un carril bici paralelo a la carretera y de una nueva pasarela ciclopeatonal. Esta última permitirá cruzar la zona de forma segura a pie o en bicicleta y dará continuidad a la Vía Xurra, que discurre por la CV-300.
El proyecto también contempla una remodelación de la glorieta de Museros. La nueva configuración permitirá alejarla de las viviendas existentes, mientras que se mejorará la permeabilidad de la carretera entre la zona urbana situada al sur y el espacio agrícola situado al norte. La reforma incluye además vías de servicio para facilitar el acceso a las parcelas colindantes, nuevos espacios ajardinados y pantallas antirruido.
La carretera también tiene un papel destacado para el tráfico vinculado a las zonas industriales. La CV-32 forma parte del eje que conecta las áreas industriales de Albuixech y Massamagrell con el bypass, el puerto de Valencia y la zona industrial del sur del área metropolitana. Entre los espacios conectados por este eje se encuentra la zona industrial donde está ubicada la empresa Stadler. La actuación beneficiará asimismo a Massalfassar y Museros.
El objetivo, según ha explicado el conseller de Transportes, Vicente Martínez Mus, es que una actuación que puede parecer de ámbito local tenga también un efecto sobre la movilidad del conjunto del área de Valencia. Una carretera con mayor capacidad puede contribuir a reducir la congestión y mejorar los tiempos de desplazamiento en un punto que concentra una elevada intensidad de tráfico.
Una actuación que llega en plena presión sobre las carreteras
La mejora llega además en un momento en el que la presión sobre las carreteras valencianas vuelve a ser uno de los principales problemas de movilidad. La Federación Valenciana de Empresarios del Transporte y la Logística (FVET) ha reclamado esta semana actuaciones ante el aumento de los atascos tras el verano y la vuelta al colegio.
La organización ha señalado a vías como la A-7, A-3, V-30, V-21 y V-35 por la elevada densidad de tráfico que soportan, especialmente durante las horas punta. En este contexto, la actuación sobre la CV-32 supondrá una mejora concreta para uno de los puntos críticos de l’Horta Nord, aunque la FVET reclama al mismo tiempo soluciones de mayor alcance para el conjunto de la red metropolitana.
El objetivo es que los más de 20.000 vehículos que utilizan diariamente este eje dispongan de una carretera con mayor capacidad y unas condiciones de circulación más seguras. Cuando finalicen los trabajos, los dos kilómetros entre Museros y Massamagrell dejarán de tener la configuración actual y pasarán a formar parte de una carretera con más capacidad, dos nuevos pasos superiores y mejores alternativas para desplazarse a pie o en bicicleta.


