Cuando la mayoría de los vecinos de Sagunto ya dormían, 41 personas salieron a recorrer las calles del municipio con un propósito poco habitual: contar a quienes habitualmente pasan desapercibidos. Voluntarios y profesionales de los Servicios Sociales municipales participaron esta noche en el II Proyecto Estatal de Recuentos Nocturnos de Personas Sin Hogar, una iniciativa coordinada desde el Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 que se desarrolló de forma simultánea en decenas de municipios de toda España.
Una fotografía de la exclusión tomada en la oscuridad
El objetivo no es menor: obtener una radiografía real y actualizada del sinhogarismo en cada territorio. La iniciativa se enmarca dentro de la Estrategia Nacional para la Lucha contra el Sinhogarismo en España 2023-2030 , un marco que reconoce la necesidad de datos precisos para diseñar políticas públicas que realmente lleguen a quienes más las necesitan. En esta edición, 45 ciudades españolas participaron en el recuento de forma coordinada durante la misma noche. Sagunto fue una de ellas.
La actividad fue coordinada desde los Servicios Sociales y la Oficina Municipal de Vivienda del Ayuntamiento. De los 41 participantes, 23 actuaron como voluntarios y 18 como profesionales del servicio municipal. Los equipos recorrieron diferentes zonas del municipio para identificar situaciones de exclusión residencial extrema, pero no se limitaron a la vía pública: también se realizaron actuaciones de localización en otros espacios donde pueden encontrarse personas sin alojamiento adecuado, como garajes, inmuebles abandonados o vehículos.
La pregunta que subyace a todo este esfuerzo es incómoda pero necesaria: ¿cuántas personas duermen esta noche sin un techo en Sagunto? Los recuentos nocturnos, conocidos en el ámbito técnico por la metodología anglosajona S-Night, proporcionan un medio para realizar un diagnóstico social que de otro modo resulta casi imposible de cuantificar. Estudios recientes muestran el incremento del sinhogarismo como consecuencia de la crisis generada por la pandemia del coronavirus y el surgimiento de nuevos perfiles de personas sin hogar. Ya no se trata solo de personas cronificadas en la calle: hay trayectorias nuevas, más frágiles, más silenciosas.
Una red de solidaridad que sale a la calle
Detrás de los 41 participantes hay nombres concretos y compromisos reales. En la iniciativa tomaron parte voluntarios de la Asociación Adra, Morvedre Acull, Cáritas Sagunto y Cruz Roja, así como integrantes del programa municipal Conectem Sagunt. No es poco. Que cuatro entidades sociales de distinto perfil y una iniciativa municipal propia compartan una misma noche de trabajo dice bastante sobre la madurez del tejido asociativo de la ciudad.
"Su implicación ha hecho posible esta iniciativa" - Nuria Carbó, concejala de Servicios Sociales del Ayuntamiento de Sagunto
La edil también subrayó el valor del trabajo colectivo con una reflexión que va más allá del municipio:
"Esta colaboración demuestra la importancia del trabajo en red, cada participación ayuda a visibilizar una realidad que no podemos ignorar" - Nuria Carbó, concejala de Servicios Sociales del Ayuntamiento de Sagunto
Datos para actuar, no solo para archivar
Los datos recogidos permitirán optimizar la coordinación entre los servicios públicos y el tejido asociativo, facilitando el diseño de recursos y políticas sociales más ajustadas a las necesidades reales de las personas en situación de vulnerabilidad. En eso reside el verdadero valor de una noche como esta: la información obtenida no termina en un informe que se archiva, sino que debe traducirse en decisiones concretas sobre recursos, derivaciones y atención a personas que, de otro modo, permanecen invisibles en las estadísticas oficiales.
La concejalía de Servicios Sociales ha subrayado que la lucha contra la exclusión residencial no es una tarea que pueda recaer en un solo actor. Administraciones públicas, entidades del tercer sector y ciudadanía deben empujar en la misma dirección. Lo que ocurrió esta noche en Sagunto es, en cierto modo, un ejemplo de cómo debería funcionar esa colaboración: sin focos, sin titulares grandilocuentes, con linternas y cuadernos de campo, recorriendo los rincones que la ciudad prefiere no mirar.


