Sagunto lo ha conseguido. La ciudad valenciana se hace con la Bandera Verde de la Sostenibilidad de Ecovidrio por primera vez en su historia, un reconocimiento que llega después de que 135 establecimientos del sector hostelero reciclasen más de 209.502 kilogramos de envases de vidrio durante el pasado verano. No es un dato menor: cada kilo de vidrio reciclado evita emisiones de CO₂ que, sumadas, representan una reducción real y medible del impacto ambiental de la temporada turística.
Un premio que no se regala: así se gana una Bandera Verde
El Movimiento Banderas Verdes no funciona como un concurso de popularidad. Para obtener el galardón se evalúan variables tan concretas como el incremento de toneladas recogidas, el porcentaje de participación del sector hostelero y la difusión de la campaña en los canales institucionales. Es decir, no basta con reciclar mucho; hay que implicar a la hostelería local y hacer pedagogía pública de ello. Sagunto ha cumplido en los tres frentes.
La iniciativa, impulsada por Ecovidrio, nace de una realidad incómoda: el verano dispara el consumo de envases de vidrio en las zonas costeras, y la mayor parte de ese residuo se genera en bares, restaurantes y chiringuitos. El Movimiento Banderas Verdes trata de dar respuesta a los elevados índices de consumo de envases de vidrio durante el verano en el canal de la hostelería y que se concentran en zonas de la costa con elevado índice turístico. No es casualidad que el foco esté puesto precisamente en ese sector: genera el 50% de los residuos de vidrio que circulan, y sin su colaboración la economía circular es, simplemente, imposible.
Solo dos municipios valencianos superan el corte
De todos los municipios de la provincia de Valencia que participaron en esta edición, únicamente Sagunto y la Pobla de Farnals han alcanzado la distinción. En el conjunto de la Comunitat Valenciana, el palmarés se amplía a ocho localidades: a las dos valencianas se suman las seis alicantinas que revalidaron su bandera —Benidorm, Calpe, Finestrat, Alicante, Orihuela y Alfàs del Pi—. La diferencia entre revalidar y ganar por primera vez no es trivial: las ciudades alicantinas ya tenían el rodaje; Sagunto ha tenido que construir ese resultado desde cero.
En esta séptima edición participan más de 120 municipios y más de 12.000 restaurantes, bares y quioscos de todo el país, que competirán por nueve Banderas Verdes distribuidas entre las comunidades autónomas participantes. Las banderas se reparten de la siguiente forma: dos en Andalucía, dos en Illes Balears, dos en Catalunya, dos en Comunitat Valenciana y una en la Región de Murcia. En ese contexto nacional, el primer galardón de Sagunto adquiere aún más valor.
El vidrio, un material que merece más atención de la que recibe
El vidrio es uno de los materiales más reciclables del planeta: puede fundirse y reutilizarse indefinidamente sin perder propiedades. Sin embargo, sigue siendo uno de los grandes olvidados en la gestión de residuos en el sector hostelero. En Algeciras, otro de los municipios galardonados en esta misma edición, la recogida de 178.790 kilogramos de envases de vidrio permitió evitar la emisión de 103 toneladas de CO₂. Si se extrapola esa proporción a los más de 209.500 kilos recogidos en Sagunto, el ahorro de emisiones supera con claridad esa cifra, lo que da una medida concreta de lo que significa un verano bien gestionado.
El éxito de Sagunto en esta sexta edición del reto —que para la ciudad supone su primera conquista— demuestra que la sostenibilidad en destinos turísticos costeros no depende solo de grandes infraestructuras ni de políticas de largo alcance, sino también de la suma de pequeños gestos repetidos cada noche en cada barra de bar. Ciento treinta y cinco establecimientos pusieron ese granito de arena durante meses. El resultado es una bandera verde. Y, por primera vez, es de Sagunto.


