Sagunto exige que los pueblos falleros tengan voz en la comisión que vela por el patrimonio UNESCO de las Fallas

El pleno de Sagunto aprueba por unanimidad reclamar representación territorial real en la Comisión de Seguimiento de las Fallas como Patrimonio UNESCO.

 - Actualizado a 06/11/2026 13:13

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Fallas Sagunto
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El Ayuntamiento de Sagunto dio un paso firme este jueves en defensa de una vieja reclamación del mundo fallero: que las Fallas no sean patrimonio de todos solo en el papel. En el pleno ordinario de noviembre, la Corporación Municipal aprobó por unanimidad una declaración institucional que exige una representación territorial real en la Comisión de Seguimiento de las Fallas como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Una comisión que, según sus críticos, habla en nombre de una fiesta de cientos de municipios pero no siempre ha escuchado a todos.

Una fiesta de tres provincias con una sola voz

Las Fallas fueron declaradas Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO en 2016. Un reconocimiento que, sobre el papel, abarca toda la dimensión territorial de la fiesta: municipios de Valencia, Alicante y Castellón que llevan generaciones quemando monuments, levantando barracas y despertando con la despertà. Sin embargo, la Comisión de Seguimiento creada para velar por este patrimonio ha sido cuestionada por no reflejar esa pluralidad.

No es la primera voz en alzarse. En las últimas semanas, al menos diez juntas locales falleras han lamentado no formar parte de dicha comisión, considerando que las Fallas son Patrimonio de la Humanidad de todos y no solo de la ciudad de València. La reciente reestructuración de la Comisión de Seguimiento no incluyó a las juntas locales y federaciones falleras que también formaron parte del expediente presentado ante la UNESCO, entre ellas las de Paterna, Manises, Gandia, Alzira, Torrent, Xàtiva, Sagunt, Dénia, Borriana o Sueca.

Sagunto se suma ahora con un respaldo institucional explícito, impulsado por la Federació Junta Fallera Sagunt (FJFS) y presentado en el pleno por su presidente, Aitor Muñoz. La comisión en cuestión no es un órgano de la UNESCO, sino una iniciativa municipal de València para supervisar la protección de los elementos culturales de las Fallas tras su reconocimiento internacional. Precisamente por eso, el debate sobre quién la compone y quién queda fuera resulta tan relevante: las decisiones que se toman en ese foro afectan a toda la comunidad fallera, esté o no sentada a la mesa.

Lo que pide Sagunto: más voces, más transparencia

La declaración institucional aprobada en Sagunto articula varias demandas concretas. Pide al Ayuntamiento de València que las juntas locales falleras y federaciones de los municipios falleros de las tres provincias tengan representación efectiva en la comisión. Reclama también que se incorporen todos los sectores que hacen posible la fiesta: falleras y falleros, artistas falleros, pirotécnicos, músicos, investigadores, entidades culturales y representantes territoriales.

El documento exige que cualquier modificación de la Comisión de Seguimiento responda a criterios públicos, objetivos, justificados y verificables, de acuerdo con los principios de buena gobernanza. Y apunta a un principio que la propia UNESCO establece como irrenunciable: la importancia de la participación de las comunidades que mantienen vivo el patrimonio cultural inmaterial.

Pero la declaración va más allá de la comisión. También interpela a la Generalitat Valenciana, a quien pide una gobernanza compartida de la fiesta y que retome los trabajos para crear un ente fallero oficial de ámbito autonómico. Este ente permitiría agrupar a las diferentes juntas locales y federaciones falleras de la Comunitat Valenciana, facilitando una interlocución conjunta y una representación territorial equilibrada.

El argumento de fondo: patrimonio de todos o de nadie

"Las Fallas son más que un calendario festivo; son una manera de entender el territorio, una forma de narrarnos y un patrimonio vivo que se renueva cada año con la fuerza de miles de manos", recoge la declaración institucional aprobada en Sagunto, que añade que el reconocimiento de la UNESCO "no es una fiesta de un solo lugar, sino una expresión compartida por municipios falleros de las provincias de Valencia, Alicante y Castellón".

Las juntas locales aclaran que no cuestionan la incorporación de ningún colectivo, sino que reivindican una comisión plural, participativa y representativa de toda la comunidad fallera. No se trata, por tanto, de excluir a nadie, sino de dejar de excluir a quienes llevan décadas siendo parte activa de esta tradición.

La declaración aprobada en Sagunto será remitida al Ayuntamiento de Valencia, a la Presidencia de la Generalitat Valenciana, a la Conselleria de Cultura y a la propia Comisión de Seguimiento. El hecho de que haya sido aprobada por unanimidad, con el respaldo de todos los grupos políticos del consistorio saguntino, refuerza su peso simbólico y político. En un momento en que las Fallas se acercan al décimo aniversario de su declaración como patrimonio mundial, la pregunta que subyace a todo este debate es incómoda pero necesaria: ¿puede llamarse patrimonio de la humanidad lo que no se gestiona entre todos?