La Plaça de la Mare de Déu de València volvió a llenarse de público este lunes con la celebración de la 56 edición de la Ronda a la Mare de Déu, un concierto ya emblemático en el calendario festivo de la ciudad que contó con la organización de la Fundación Bancaja, junto a la Diputació de València, el Institut Valencià de Cultura (IVC), CaixaBank y el apoyo del Ayuntamiento.
La cita volvió a reunir música, tradición y devoción en una noche que cerró los actos en honor a la Virgen de los Desamparados, con entrada gratuita hasta completar aforo.
Una noche de música sinfónica y voces valencianas
Bajo la dirección de Cristóbal Soler, la Banda Simfònica Municipal de València volvió a ser el eje central del concierto, acompañada por el Orfeó Valencià, el tenor Vicente Ombuena y la soprano Carmen Avivar.
El repertorio combinó piezas clásicas, zarzuela y obras muy vinculadas a la tradición musical, con títulos como Ave Maria de Gounod, Bella enamorada o fragmentos de Príncipe Igor, en un programa que mantuvo el tono solemne y festivo de la velada.
El folklore valenciano toma la plaza
El Grup de Danses Alimara volvió a aportar el componente más popular de la noche con bailes tradicionales como la Malaguenya de Monòver, del Vinalopó Mitjà, y la Pedreguera de Benissa, una seguidilla viva y festiva de la Marina Alta.
La combinación de música sinfónica y danza tradicional convirtió la plaza en un escenario abierto a la identidad cultural valenciana.
Un cierre cargado de simbolismo
El concierto concluyó con piezas muy reconocidas por el público, como València canta, el Himne de la Coronació y el Himne de la Comunitat Valenciana, que cerraron la noche entre aplausos y ambiente festivo.


