Un patio de manzana encajonado en el corazón del barrio de Sant Antoni, en Valencia, estuvo a punto de convertirse en uno de los hoteles más grandes del distrito. Donde la promotora Inversiones Gran Valencia 2005 planeaba levantar un macrohotel de más de 500 plazas distribuidas en cuatro bloques, el barrio ganará ahora casi 4.000 metros cuadrados de zonas verdes y equipamientos públicos. La Comisión de Urbanismo del Ayuntamiento de València aprobó este lunes de forma definitiva la modificación puntual del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) que recalifica los terrenos de las antiguas naves de la calle Guatla y los de las calles Doctor Olóriz, Just Ramírez y Vicente Peris, en el barrio de Tormos, ambos en el distrito de La Saïdia.
El final de una batalla vecinal que duró años
La historia de las naves de Guatla es, ante todo, la historia de una resistencia. Las instalaciones albergan la antigua fábrica de hilados Pilar Casanova, levantada en 1936 y sin actividad desde hace décadas. Durante años, el primer colectivo que enarboló la bandera contra la turistificación en el distrito fue La Saïdia Comuna, que en 2021 inició una campaña contra la construcción del macrohotel de las naves de Guatla. La movilización vecinal llegó a movilizar a organismos de alcance internacional: el Comité Nacional Español de ICOMOS, organismo asesor de la UNESCO en materia de Patrimonio Mundial, se posicionó a favor de la protección de las naves, que una empresa privada quería derribar para construir un macrohotel de más de 500 habitaciones.
La presión ciudadana no fue en vano. El Pleno del Ayuntamiento acordó en octubre de 2024 desestimar el proyecto hotelero por incompatibilidad con el interés general del barrio e impulsó la modificación urbanística para recalificar el suelo de uso terciario a dotacional. Una suspensión de licencias acordada en julio de ese mismo año permitió bloquear cualquier intento de reactivar el proyecto mientras se tramitaba el nuevo planeamiento. ¿El resultado? Una recalificación que el Pleno municipal tiene previsto ratificar el próximo 30 de junio.
Qué cambia en el barrio de Sant Antoni
En el ámbito de la calle Guatla, con una superficie de 6.306 m², la transformación es radical. El patio interior de manzana —ese espacio que hasta ahora permanecía semioculto tras las fincas que lo rodean— se convertirá en un jardín público de 1.273 m² y en un equipamiento dotacional de 2.773 m² que incluye la rehabilitación de la nave norte como testimonio del antiguo conjunto industrial. La actuación incorpora además al espacio libre el brazo de Guatla de la acequia de Rascanya, catalogado como Bien de Relevancia Local. A ello se suma una parcela de 378 m² destinada a vivienda asistencial en régimen de alquiler asequible.
En el segundo ámbito, el de Doctor Olóriz, Just Ramírez y Vicente Peris, de 9.505 m², la modificación reordena los suelos para sumar 2.585 m² de nuevas zonas verdes, 421 m² de equipamiento dotacional y una nueva parcela residencial que absorbe la edificabilidad trasladada desde Guatla, manteniendo inalterada la edificabilidad global ya prevista en el PGOU vigente, fijada en 16.093 m² de techo residencial.
Casi 4.000 m² de zonas verdes en un distrito históricamente deficitario
Las cifras globales hablan por sí solas. Entre los dos ámbitos, la reordenación suma 15.811 m² de superficie, 3.858 m² de nuevas zonas verdes, 3.194 m² de equipamiento dotacional, 378 m² de vivienda asistencial y 126 nuevas viviendas. Pero quizás el dato más revelador no es el de los metros cuadrados ganados, sino el del desequilibrio que se corrige: el estándar dotacional resultante —84,85 m² de suelo dotacional por cada 100 m² de techo residencial— casi triplica la media del Área Funcional 5 del PGOU, que se situaba en apenas 30,27 m²/100 m².
El concejal de Urbanismo y Vivienda, Juan Giner, fue claro al valorar la aprobación:
"Este gobierno municipal está cumpliendo con lo que nos comprometimos con los vecinos. Dijimos que el proyecto del macrohotel no cumplía y lo frenamos, y ahora aprobamos definitivamente un planeamiento que devuelve al barrio zonas verdes, equipamientos públicos y vivienda asequible" - Juan Giner, concejal de Urbanismo y Vivienda del Ayuntamiento de València
"Esta nueva ordenación salda una deuda histórica con un barrio que arrastraba un déficit de equipamientos y de zonas verdes. Hemos sustituido un macrohotel privado por dotaciones públicas al servicio de los vecinos: un parque nuevo, un equipamiento en la nave rehabilitada y vivienda pública" - Juan Giner, concejal de Urbanismo y Vivienda del Ayuntamiento de València
Qué queda pendiente antes de que sea definitivo
La aprobación de este lunes no es el punto final del proceso, sino el penúltimo paso. Una vez ratificada la modificación previsiblemente por el Pleno municipal el 30 de junio, deberá ser remitida al Consell Jurídic Consultiu de la Comunitat Valenciana para su dictamen preceptivo —exigido por afectar a la ordenación de zonas verdes— antes de su entrada en vigor definitiva con la publicación en el Boletín Oficial de la Provincia. Lo que empezó como una fábrica de hilados en 1936, se defendió como patrimonio industrial ante organismos internacionales y se convirtió en el epicentro de la lucha vecinal contra la turistificación en La Saïdia, está a punto de transformarse, por fin, en el parque y los servicios públicos que el barrio lleva reclamando desde hace años.


