Valencia quiere estar mejor preparada para la próxima emergencia. Incendios forestales, lluvias intensas, inundaciones o episodios de calor extremo forman parte de los riesgos a los que se enfrenta la ciudad y su entorno, y el Ayuntamiento ha anunciado un nuevo paquete de medidas para reforzar la capacidad de respuesta. Entre ellas destaca la creación del primer Centro Logístico de Emergencias de Cruz Roja en Valencia, una infraestructura que se incorpora a la estrategia municipal para mejorar la actuación ante situaciones extraordinarias.
La alcaldesa de Valencia, María José Catalá, dio ayer a conocer estas actuaciones durante el Debate de Estado de la Ciudad, donde ha situado la prevención y la actuación rápida ante emergencias entre las prioridades para los próximos años. El objetivo pasa por contar con más medios, mejorar las comunicaciones y reforzar los mecanismos.
El consistorio también pondrá en marcha un Plan de Telecomunicaciones para garantizar que la red interna de comunicaciones continúe funcionando en caso de que se produzca una situación que pueda comprometer los sistemas habituales.
Asimismo, el Ayuntamiento pondrá en marcha un Sistema de Aviso de Emergencias para personas con discapacidad y para personas mayores que viven solas, con el objetivo de facilitar que estos colectivos puedan recibir avisos y asistencia ante situaciones de riesgo. Será la primera ciudad española en implementar esta medida.
A estas actuaciones se suman otras iniciativas relacionadas con la protección frente a riesgos. Entre ellas figura la instalación de macrogrupos electrógenos de alta generación en las plantas potabilizadoras de La Presa y el Realón, con el objetivo de reforzar su funcionamiento ante posibles incidencias.
También se realizará un estudio específico sobre los efectos que los desvíos de la Saleta y del Poyo pueden tener sobre el Nuevo Cauce, dentro del Plan de Actuaciones para la Reducción del Riesgo de Inundación en el Área Metropolitana de Valencia. El Ayuntamiento contempla además un proyecto piloto de vigilancia de la salud de la ciudad mediante el análisis de las aguas, concebido como una herramienta de alerta temprana para vigilar la circulación de virus.

66 cañones para proteger la Devesa
Uno de los escenarios que concentra buena parte de las nuevas medidas es la Devesa Albufera. El Ayuntamiento prevé instalar 66 cañones anti-incendios SIDEINFO en El Saler dentro del Plan Local de Prevención de Incendios Forestales. A ella se añadirá un nuevo contrato de Disminución de Riesgo de Incendio en la Devesa, que contará con el doble de presupuesto.
El Ayuntamiento también estudiará la colocación de cámaras de vigilancia en los caminos y accesos de la Devesa para controlar la presencia y las actuaciones de posibles pirómanos. La decisión llega después del incendio registrado recientemente en El Saler, que el consistorio ha señalado como provocado.
Catalá ha agradecido el trabajo realizado por los bomberos y los servicios de emergencia durante la extinción del incendio y ha reclamado una mayor contundencia frente a quienes provoquen este tipo de sucesos. La alcaldesa ha pedido “una reflexión muy seria sobre los pirómanos” y ha defendido que “hay que endurecer el Código Penal para castigar a los pirómanos, aplicar con la máxima dureza las penas de prisión”.
El refuerzo de la respuesta frente al fuego también incluye más recursos humanos y materiales. El consorcio prevé incorporar 122 bomberos y realizar una inversión de 5 millones de euros para adquirir 17 nuevos vehículos. Además, se revisarán los antiguos cortafuegos de la Devesa.
Valencia también se prepara para temperaturas extremas
El otro gran frente de actuación será el calor. El Ayuntamiento pondrá en marcha el Plan de Resiliencia contra las Olas de Calor 2027-2031, que tendrá una dotación de 10 millones de euros y pretende transformar distintos espacios de la ciudad para reducir el impacto de las temperaturas extremas.
Entre las medidas previstas está la creación de más zonas de sombra en calles, parques infantiles y centros escolares, además de la plantación de 10.000 nuevos árboles. La ciudad también quiere alcanzar las 200 fuentes de agua potable. La estrategia parte de una red que ya cuenta, según los datos municipales, con 200 zonas de sombra en instalaciones municipales y 41 refugios climáticos, al menos uno en cada distrito.
El Ayuntamiento también impulsará un proyecto piloto en La Lonja y su entorno para estudiar medidas que permitan proteger este espacio patrimonial frente a los efectos del cambio climático. Por otro lado, se realizará una prueba con un gemelo digital que permitirá localizar las islas de calor de la ciudad y estudiar dónde se concentran las temperaturas más elevadas.
La ciudadanía tendrá también un papel dentro de este plan. A través de Valencia + Segura, se desarrollarán acciones de formación y prevención para enseñar cómo actuar ante las olas de calor. Además, se concederán ayudas a jóvenes de entre 15 y 24 años para el diseño y desarrollo de proyectos de acción climática local, mediante una iniciativa vinculada a Bloomberg Philanthropies.


