No es habitual que un ayuntamiento mediterráneo se siente a negociar de igual a igual con OpenAI, Google o NVIDIA. Pero eso es exactamente lo que ha hecho València esta semana. Una delegación institucional encabezada por la concejala de Turismo, Innovación y Captación de Inversiones, Paula Llobet, ha completado una misión en San Francisco y Silicon Valley con el objetivo de abrir vías de colaboración con los principales actores globales de la inteligencia artificial y definir la estrategia de IA de la ciudad. El resultado es un catálogo de acuerdos y contactos que, según la propia delegación, sitúa a València como un interlocutor reconocido en la mesa donde se decide el futuro tecnológico mundial.
De Valencia al epicentro de la IA global
La delegación, integrada también por la Cámara de Comercio de València y Startup València, ha mantenido reuniones de trabajo con algunas de las compañías más influyentes del planeta: OpenAI, NVIDIA, Google y PayPal, con una agenda centrada en la aplicación de la IA a los servicios públicos, la gobernanza tecnológica y la innovación abierta. A ellos se suma un encuentro con la Universidad de Stanford, institución que no solo forma a los ingenieros que luego fundan estas compañías, sino que lleva décadas siendo el motor intelectual de Silicon Valley.
"Hemos ido a Silicon Valley a aprender de los mejores y a poner a la ciudad donde le corresponde: en la mesa donde se decide el futuro de la tecnología." - Paula Llobet, concejala de Turismo, Innovación y Captación de Inversiones del Ayuntamiento de València
El propósito no es meramente simbólico. De estos encuentros han surgido vías de colaboración concretas para acompañar a València en el despliegue de su estrategia de inteligencia artificial, tanto en la modernización interna de la administración pública como en la capacitación de la ciudadanía y las pymes. La idea es que el conocimiento acumulado en estos gigantes tecnológicos llegue al tejido productivo de la ciudad: comercios, pequeñas empresas y profesionales que hoy no tienen acceso directo a esas herramientas.
El sandbox urbano, el gran protagonista inesperado
Uno de los elementos que más interés ha despertado entre los interlocutores estadounidenses es el Sandbox Urbano de València, un entorno de innovación que permite ensayar y validar soluciones tecnológicas en la propia ciudad antes de su despliegue masivo. La idea es simple pero poderosa: en lugar de probar la tecnología en laboratorios o simulaciones, la ciudad abre sus propias infraestructuras reales para que las empresas experimenten en condiciones reales. Para los representantes de Silicon Valley, acostumbrados a buscar entornos donde escalar sus soluciones, ese modelo resulta singularmente atractivo.
El proyecto se articula desde La Harinera, el edificio que funciona como epicentro de la innovación pública valenciana y punto de encuentro entre el consistorio y el ecosistema emprendedor. La Harinera es el punto neurálgico de colaboración entre el consistorio y los emprendedores , y su modelo GovTech ha sido reconocido en estos encuentros como un caso de referencia que abre la puerta a futuras colaboraciones para desarrollar y escalar soluciones de IA al servicio de las ciudades.
Diálogo de ciudad a ciudad: Los Ángeles y San José
La misión no se limitó a las grandes corporaciones. La delegación valenciana se reunió también con dos referentes del urbanismo tecnológico estadounidense: el Ayuntamiento de Los Ángeles, en la oficina de la alcaldesa Karen Bass, y el Ayuntamiento de San José, corazón institucional de Silicon Valley. San José es, además, impulsor de la GovAI Coalition, la mayor coalición de administraciones públicas del mundo para el uso responsable de la inteligencia artificial. Con ambas ciudades, València ha intercambiado planes y experiencias sobre cómo la IA puede transformar los servicios públicos, y ha acordado mantener una colaboración estable para seguir compartiendo aprendizajes. Es el tipo de diplomacia tecnológica que rara vez protagonizan ciudades de tamaño medio.
El talento valenciano en California, un puente que ya existe
La agenda incluyó también un componente humano que a menudo queda en segundo plano en este tipo de misiones. En un encuentro celebrado en Plug and Play —uno de los mayores hubs de innovación del mundo, con sede en Sunnyvale— la delegación se reunió con emprendedores, directivos y startups valencianos y españoles afincados en California. El objetivo: reforzar los lazos con ese talento que ya destaca en Silicon Valley y tender puentes para que su conocimiento revierta en la ciudad de origen. Una red que ya existe y que València quiere activar de forma estratégica.
"Sentarnos con gigantes como OpenAI, Google o NVIDIA supone abrir una ventana de oportunidades inmensa para València. Nuestro objetivo es que todo este conocimiento llegue a nuestro tejido productivo." - Paula Llobet, concejala de Turismo, Innovación y Captación de Inversiones del Ayuntamiento de València
Una ciudad que crece más rápido de lo que parece
La misión en Silicon Valley no se produce en el vacío. En 2024, Valencia estaba situada en el rango 91-100 de ecosistemas emergentes globales; en 2025 escaló al 81-90 y, en la edición de 2026, entra en el Top 70 mundial, consolidándose como uno de los ecosistemas de innovación de más rápido crecimiento en Europa. La ciudad cuenta actualmente con alrededor de 1.700 startups activas y más de 20.000 empleos cualificados vinculados a la economía innovadora, y durante 2025 superó los 200 millones de euros de inversión captada por startups.
València se ha posicionado además como la mejor ciudad del mundo para vivir según el ranking Expat City Ranking de InterNations, y figura entre las primeras en el índice de calidad de vida de Numbeo , un factor que los propios representantes del ecosistema tecnológico señalan como diferencial a la hora de atraer talento internacional. Las políticas públicas activadas por el Ayuntamiento incluyen 2 millones de euros en ayudas directas a startups y la atracción de 25 empresas internacionales durante 2025, con una inversión superior a los 152 millones de euros y la creación de 920 empleos.
La pregunta que queda en el aire tras esta misión es si las colaboraciones anunciadas se traducirán en herramientas concretas para el comerciante del Mercado Central, la pyme de logística del puerto o el joven programador que duda entre quedarse en València o emigrar a Berlín. La delegación vuelve con compromisos sobre el papel; el reto, ahora, es que esas conversaciones mantenidas a diez mil kilómetros de casa acaben cambiando algo en la vida cotidiana de la ciudad.

