El Ayuntamiento de València ha dado luz verde a los primeros 100.000 euros de ayuda humanitaria para Venezuela, a los que se suman la oferta de efectivos municipales —bomberos y perros especializados en búsqueda y rescate— para ser trasladados a las zonas devastadas por el peor terremoto que ha sufrido el país en más de un siglo. El anuncio se produjo este lunes tras el minuto de silencio que la Corporación Municipal celebró frente a la Casa Consistorial, en respuesta a la convocatoria de la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP).
Un doblete sísmico que sacudió al mundo entero
Los terremotos de Venezuela de 2026 fueron dos movimientos telúricos del tipo doblete, con epicentro en San Felipe y Yumare, en el norte del país. Ocurrieron el 24 de junio: el primero, de magnitud 7,2, a las 18:04 hora local, y el segundo, de magnitud 7,5, apenas 39 segundos después. Ambos se produjeron a una profundidad superficial de entre 10 y 20 kilómetros, lo que explica la violencia con la que las ondas sísmicas alcanzaron la superficie y se percibieron en el norte de Colombia, Brasil y varias islas del Caribe como Aruba, Bonaire y Curazao. Pocas veces un fenómeno natural ha concentrado tanta energía destructiva en tan poco tiempo.
Las autoridades elevaron a 1.430 la cifra de muertos por el doble terremoto, según la Cadena Ser. Más de 100 edificios colapsaron solo en el estado de La Guaira, el más afectado, según confirmó el ministro de Interior, Diosdado Cabello. Los sismos pusieron a prueba un sistema de salud venezolano ya en crisis por años de deterioro, con hospitales colapsados y salas improvisadas en pasillos e incluso en la calle. La imagen de una mujer escarbando con sus propias manos entre los escombros en busca de su hijo se ha convertido en el símbolo más desgarrador de una catástrofe que, según todas las fuentes, todavía no ha mostrado su verdadera dimensión.
València responde: bomberos, perros de rescate y dinero sobre la mesa
La alcaldesa de València, María José Catalá, encabezó la concentración silenciosa junto a representantes de los cuatro grupos políticos de la Corporación. Un gesto institucional que, esta vez, vino acompañado de decisiones concretas. No solo palabras.
"Desde el primer momento hemos puesto a disposición del Ministerio los efectivos del Ayuntamiento, bomberos y perros especializados en la búsqueda y rescate de personas, para que puedan organizar su traslado a las zonas afectadas" - María José Catalá, alcaldesa del Ayuntamiento de València
La primera edila también explicó que el Consistorio ya participó la semana pasada en el comité de coordinación puesto en marcha por la Generalitat Valenciana, junto a las tres diputaciones provinciales y las tres capitales de provincia, con el objetivo de articular de manera ordenada la respuesta institucional desde el territorio. Una estructura que recuerda, inevitablemente, a los mecanismos activados tras la dana de octubre de 2024 en la propia Comunitat Valenciana.
"Ya se ha dado luz verde a los primeros 100.000 euros previstos en la partida de emergencias humanitarias para destinarlos a Venezuela" - María José Catalá, alcaldesa del Ayuntamiento de València
La infancia, en el centro de la preocupación
Hay un dato que no aparece en los partes oficiales pero que las organizaciones sobre el terreno trasladan con urgencia: el doble terremoto en Venezuela deja 600.000 niños en riesgo, según UNICEF. No es un dato menor. Es, precisamente, el foco al que Catalá ha apuntado de manera expresa.
"Las entidades que trabajan sobre el terreno nos trasladan una especial preocupación por la infancia. Por eso, intentaremos canalizar también actuaciones dirigidas a atender a los menores afectados" - María José Catalá, alcaldesa del Ayuntamiento de València
La alcaldesa subrayó además el compromiso de mantener un diálogo continuo con los representantes de la comunidad venezolana residente en València, una de las más numerosas de España, para que la capacidad municipal pueda traducirse en ayuda real y concreta para quienes lo están perdiendo todo. Los 100.000 euros aprobados son, en palabras de la propia Catalá, solo el punto de partida: si la magnitud de la tragedia lo exige —y todo apunta a que así será—, el apoyo municipal se ampliará para contribuir también a las labores de reconstrucción.


